"No hay decisiones buenas y malas, solo hay decisiones y somos esclavos de ellas." (Ntros.Ant.)

sábado, 6 de marzo de 2010

MITOLOGIA -TALOS Y VULCANO-

MITOLOGIA
Talos, el invencible guardián de bronce


El rey Minos no quería forasteros en si isla. Tampoco veía de buen grado las crecientes emigraciones de sus súbditos. En vano recomendaba a sus guardias que redoblasen la vigilancia. Los extraños seguían entrando en Creta. Y los cretenses, partiendo.
Era preciso encontrar un portero incansable, invencible, casi un dios. Tal vez el habilidoso Hefesto (Vulcano), consiguiese crear en su fundición el guardián que Minos quería.
El herrero se dispuso prontamente a cumplir el pedido del rey. Le gustaba inventar artificios. Apenas Minos se alejó. Hefesto se puso a la tarea.
La obra consumía días y noches de esfuerzo y dedicación. No podía tener defecto alguno: debía ser el guardián invencible.
Al cabo de largo tiempo, Hefesto llamó al rey de Creta y le entregó su majestuoso gigante de bronce. Su método de ataque, explicó el dios, consistía en arrojar grandes cantidades de piedras a largas distancias. Si las piedras no bastaban, el gigante podía encender su cuerpo metálico hasta tornarlo incandescente. Entonces se lanzaba sobre el transgresor de las órdenes reales con todo su peso y el calor insoportable de su bronce.
Existía, sin embargo, un problema, que ni siquiera el gran ingenio de Hefesto había podido solucionar: quedaba en la pierna del gigante una venita, que si fuera alcanzada, provocaría la muerte del guardián. No obstante, no seria fácil herir ese punto vulnerable, que estaba defendido por un mecanismo de protección cerrado con llave.
Satisfecho con la obra del dios, Minos regresó a Creta, llevándose consigo al gigante de bronce. Apenas llegó mandó apostarlo junto a las murallas, y licenció a los guardianes humanos.
Nadie osaba enfrentar la fuerza invencible de Talos, que era el nombre del guardián metálico. Ni intrusos ni fugitivos se aventuraban a trasponer los límites de Creta. La paz reinaba en la isla. Y el rey Minos cuidaba del gobierno con gran tranquilidad.
Hasta que un día llego a Creta la Mujer: Madea, la hechicera. Con sus mañas y encantamientos descubrió donde estaba la vena fatal, abrió el mecanismo que la protegía y la desgarró. Así acabó con la seguridad de las murallas y puso término a la vida del gigante Talos, hijo u obra de Hefesto.

viernes, 5 de marzo de 2010

EPÍSTOLA DE BERNABE - (apócrifo)

Esta Espístola solamente se encuentra en el Códice Sinaítico, forma parte de la lista de los libros de La Biblia que no están en ella (apuntes 24).
Esta Epístola es clasificada como apócrifa

EPÍSTOLA DE BERNABE
(apócrifo)

Fuente: Padres Apostólicos, por Daniel Ruiz Bueno

Saludo
I 1. Salud en la paz, hijos e hijas, en el nombre del Señor que nos ha amado.

Motivo y objeto de la carta
2. Como sean tan grandes y ricas las justificaciones de Dios para con vosotros, yo me regocijo, sobre toda otra cosa y por todo extremo, en vuestros BienaVenturados y gloriosos espíritus, pues de Él habéis recibido la semilla plantada en vuestras almas, el don de la gracia espiritual.
3. Por lo cual, aun me congratulo más a mi mismo con la esperanza de salvarme, pues verdaderamente contemplo entre vosotros cómo el Señor, que es rico en caridad, ha derramado su Espíritu sobre vosotros. Hasta tal punto me conmovió, estando entre vosotros, vuestra vista tan anhelada.
4. Como quiera, pues, que estoy convencido y siento íntimamente que, habiéndoos muchas veces dirigido mi palabra, sé que anduvo conmigo el Señor en el camino de la justicia, y me veo también yo de todo punto forzado a amaros más que a mi propia vida, pues gran. de es la fe y la caridad que habita en vosotros por la esperanza de su vida; 5. considerando, digo, que de tomarme yo algún cuidado sobre vosotros para comunicaros alguna parte de lo mismo que yo he recibido, no ha de faltarme la recompensa por el servicio prestado a espiritus como los vuestros, me he apresurado a escribiros brevemente, a fin de que, juntamente con vuestra fe, tengáis perfecto conocimiento.

Síntesis de la vida cristiana
6. Ahora bien, tres son los decretos del Señor: la esperanza de la vida, que es principio y fin de nuestra fe, y la justicia, que es principio y fin del juicio; el amor de la alegría y regocijo, que son el testimonio de las obras de la justicia. 7. En efecto, el Dueño, por medio de sus profetas, nos dió a conocer lo pasado y lo presente y nos anticipó las primicias del goce de lo por venir. Y pues vemos que una tras otra se cumplen las cosas como Él las dijo, deber nuestro es adelantar, con más generoso y levantado espíritu, en su temor. 8. Por lo que a mí toca, no como un maestro, sino como Uno de entre vosotros, quiero poner a vuestra consideración unos pocos puntos, por los que os alegraréis en la presente situación.

Tiempos difíciles. Contra los sacrificios judíos
II 1. Como quiera, pues, que los días son malos y el poder está en manos del Activo mismo, deber nuestro es, atendiendo a nosotros mismos, inquirir las justificaciones del Señor.
2. Ahora bien, auxiliares de nuestra fe son el temor y la paciencia, y aliados nuestros la largueza de alma y la continencia.
3. Como estas virtudes estén firmes en todo lo atañedero al Señor santamente, regocíjanse con ellas la sabiduría, la inteligencia, la ciencia y el conocimiento.
4. En efecto, el Señor, por medio de todos sus profetas, nos ha manifestado que no tiene necesidad ni de sacrificios ni de holocaustos ni de ofrendas, diciendo en una ocasión:
5. ¿Qué se me da a mi de la muchedumbre de vuestros sacrificios?—dice el Señor—. Harto estoy de vuestros holocaustos y no quiero el sebo de vuestros corderos ni la sangre de los toros y machos cabríos, ni aun cuando vengáis a ser vistos de mí. Porque ¿quién requirió todo eso de vuestras manos? No quiero que volváis a pisar mi atrio. Si me trajereis la flor de la harina, es cosa vana; vuestro incienso es para mí abominación; vuestros novilunios y vuestros sábados no los soporto.

La ofrenda cristiana no hecha por mano de hombre
6. Ahora bien, todo eso lo invalidó el Señor, a fin de que la nueva ley de nuestro Señor Jesucristo, que no está sometida al yugo de la necesidad, tenga una ofrenda no hecha por mano de hombre. 7. Y así dice de nuevo a ellos: ¿Acaso fui yo quien mandé a vuestros padres, cuando salían de la tierra de Egipto, que me ofrecieran holocaustos y sacrificios? 8. ¿0 no fué más bien esto lo que les mandé, a saber: que ninguno de vosotros guarde en su corazón rencor contra su hermano y que no amarais el falso juramento?
9. Debemos, por tanto, comprender, no cayendo en la insensatez, la sentencia de la bondad de nuestro Padre, porque con nosotros habla, no queriendo que nosotros, andando extraviados al modo de aquéllos, busquemos todavía cómo acercarnos a Él. 10. Ahora bien, a nos otros nos dice de esta manera: Sacrificio para Dios es un corazón contrito; olor de suavidad al Señor, un corazón que glorifica al que le ha plasmado.
Debemos, por ende, hermanos, andar con toda diligencia en lo que atañe a nuestra salvación, no sea que el maligno, logrando infiltrársenos por el error, nos arroje, como la piedra de una honda, lejos de nuestra vida.

El ayuno acepto a Dios
III 1. Díceles, pues, otra vez acerca de estas cosas:
¿Para qué me ayunáis, de modo que hoy sólo se oyen los gritos de vuestra voz? No es éste el ayuno que yo me escogí—dice el Señor—no al hombre que humillo su alma. 2. Ni aun cuando dobléis como un aro vuestro cuello y vistáis de saco y os acostéis sobre ceniza, ni aun así lo llaméis ayuno aceptable.
3. A nosotros, empero, nos dice: He aquí el ayuno que me elegí—dice el Señor—: No al hombre que humilla su alma, sino: Desata toda atadura de iniquidad, rompe las cuerdas de los contratos violentos, despacha a los oprimidos en libertad y rasga toda escritura inicua. Rompe tu pan con los hambrientos y, si vieres a un desnudo, vístelo; recoge en tu casa a los sin techo; si vieres a un humilde, no le desprecies, ni te apartes de los de tu propia sangre. 4. Entonces tu luz romperá matinal, y tus vestidos resplandecerán rápidamente, y la justicia caminará delante de ti, y la gloria de Dios te cubrirá. 5. Entonces gritarás y Dios te escuchará; cuando aun estés hablando, dirá: Heme aquí presente, a condición que quites de ti la atadura y la mano levantada y la palabra de murmuración y des de corazón tu pan al hambriento y hayas lástima del alma humillada.
6. En conclusión, hermanos, mirando anticipadamente el Señor longánirne que el pueblo que preparó en su Amado había de creer con sencillez, anticipadamente nos lo manifestó todo, a fin de que no vayamos como prosélitos a estrellarnos en la ley de aquéllos.

Huyamos de toda maldad, porque se acerca el fin de los tiempos
IV 1. Así, pues, es preciso que, escudriñando muy despacio lo presente, inquiramos las cosas que pueden salvarnos. Huyamos, por ende, de modo absoluto de todas las obras dc la iniquidad, a fin de que jamás las obras de la iniquidad se apoderen de nosotros y aborrezcamos el extravío del tiempo presente, a fin de ser amados en el por venir. 2. No demos suelta a nuestra propia alma, de suerte que tenga poder para correr juntamente con los pecadores y los malvados, no sea que nos asemejemos a ellos. 3. El escándalo consumado está cerca, aquel del que está escrito, corno dice Henoch; pues el Dueño abrevió los tiempos y los días, a fin de que se apresure su Amado y venga a su heredad. 4. Además, el profeta dice así: Diez reinos reinarán sobre la tierra y tras ellos se levantará un rey pequeño que humillará de un golpe a tres reyes. 5. Igualmente, Daniel dice sobre lo mismo: Y vi la cuarta bestia, mala y fuerte, y más fiera que todas las otras bestias de la tierra, y cómo de ella brotaban diez cuernos y de ellos un cuerno pequeño, como un retoño, y cómo éste humilló de un golpe a tres de los cuernos mayores. 6. Ahora bien, obligación nuestra es comprender.

La alianza es nuestra
Además, os ruego una cosa, como uno de vosotros que soy y que particularmente os amo a todos más que a mi propia alma, y es que atendáis ahora a vosotros mismos y no os asemejéis a ciertas gentes, amontonando pecados a pecados, gentes que andan diciendo que la Alianza es de aquéllos y nuestra. Nuestra, ciertamente; pero aquéllos la perdieron en absoluto del modo que diré, después de haberla ya recibido Moisés. 7. Dice, en efecto, la Escritura: Y estaba Moisés en el monte, ayunando por espacio de cuarenta dias y de cuarenta noches, y recibió la Alianza de parte del Señor, las tablas de piedra, escritas por el dedo de la mano del Señor. 8. Mas, corno ellos se volvieron a los ídolos, la destruyeron. Dice, en efecto, el Señor de esta manera: Moisés, Moisés, baja a toda prisa, pues ha prevaricado tu pueblo, los que sacaste de la tierra de Egipto. Y Moisés lo entendió y arrojó de sus manos las dos tablas e hízose pedazos la Alianza de ellos, a fin de que la de su Amado, Jesús, quedara sellada en nuestro corazón en la esperanza de su fe.

No basta poseer la Alianza: La reprobación de Israel, aviso para el pueblo cristiano
9. Muchas cosas quería escribiros, no como maestro, sino comoo dice con quien gusta no faltar en lo que tenemos; de ahí que me apresuré a escribiros, aun siendo escoria vuestra. Por lo tanto, atendamos a los últimos días, pues de nada nos servirá todo el tiempo de nuestra fe, si ahora, en el tiempo inicuo y en los escándalos que están por venir, no resistimos como conviene a hijos de Dios, a fin de que el Negro no se nos infiltre.
10. Huyamos de toda vanidad; odiemos absolutamente las obras del mal camino. No viváis solitarios, replegados en vosotros mismos, como si ya estuvierais justificados, sino, reuniéndoos en un mismo lugar, inquirid juntos lo que a todos en común conviene.
11. Porque dice la Escritura: ¡Ay de los prudentes para si mismos y de los sabios ante sí mismos. Hagámonos espirituales, hagámonos templo perfecto para Dios. En cuanto esté en nuestra mano, meditemos el temor de Dios y luchemos por guardar sus mandamientos, a fin de regocijarnos en sus justificaciones.
12. El Señor juzgará al mundo sin acepción de personas: Cada uno recibirá conforme obró. Si el hombre fué bueno, su justicia marchará delante de él; si fuere malvado, la paga de su maldad irá también delante de él. 13. Recordémoslo, no sea que, echándonos a descansar como llamados, nos durmamos en nuestros pecados, y el príncipe malo, tomando poder sobre nosotros, nos empuje lejos del reino del Señor.
14. Además, hermanos mios, considerad este punto: cuando estáis viendo que, después de tantos signos y prodigios sucedidos en medio de Israel y que, sin embargo, han sido de este modo abandonados, andemos alerta, no sea que, como está escrito, nos encontremos muchos llamados y pocos escogidos.

La Gracia de la Redención
V 1. Porque el Señor soportó entregar su carne a la destrucción, a fin de que fuéramos nosotros purificados por la remisión de nuestros pecados, lo que se nos concede por la aspersión de su sangre. 2. Acerca de esto, efectivamente, está escrito, parte que se refiere a Israel, parte a nosotros, y dice así: Fué herido por nuestras iniquidades y debilitado por nuestros pecados: Con su llaga fuimos nosotros sanados. Fué conducido como oveja al matadero y como cordero estuvo mudo delante del que le trasquila.
3. Por tanto, tenemos deber de dar sobremanera gracias al Señor, porque nos dió a conocer lo pasado, nos instruyó acerca de lo presente y no estamos sin inteligencia para lo por venir. 4. Y así dice la Escritura: No se tienden injustamente las redes a los volátiles. Lo cual quiere decir que con razón se perderá el hombre que, teniendo conocimiento del camino de la justicia, se precipita a si mismo por el caniino de las tinieblas.

Por qué sufre el Señor en su carne
5. Consideremos, otrosí, este punto, hermanos míos: Si es cierto que el Señor se dignó padecer por nuestra alma, siendo como es Señor de todo el universo, a quien dijo Dios desde la constitución del mundo: Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra, ¿cómo, digo, se dignó padecer bajo la mano de los hombres? Aprendedlo. 6. Los profetas, teniendo como tenían de Él la gracia, con miras a Él profetizaron. Ahora bien, Él, para destruir la muerte y mostrar la resurrección, toda vez que tenía que manifestarse en carne, 7. sufrió primero para cumplir la promesa a los padres, y luego, a par que se preparaba Él mismo para si un pueblo nuevo, para demostrar, estando sobre la tierra, que después de hacer Él mismo la resurrección, juzgará. 8. Por fin, predicó, enseñando a Israel y haciendo tan grandes prodigios y señales, con lo que le mostró su excesivo amor. 9. Y cuando se escogió a sus propios Apóstoles, los que habian de predicar su Evangelio, hombres ellos injustos respecto a la ley sobre todo pecado—a fin de mostrar que no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores—, entonces fué cuando puso de manifiesto que era Hijo de Dios. 10. Porque de no haber venido en carne, tampoco hubieran los hombres podido salvarse mirándole a Él. como quiera que mirando al sol, que al cabo está destinado a no ser, como obra que es de sus manos, no son capaces de fijar los ojos en sus rayos. 11. En conclusión, el Hijo de Dios vino en carne a fin de que llegara a su colmo la consumación de los pecados de quienes persiguieron de muerte a sus profetas. 12. Luego para ese fin sufrió. Dice Dios, en efecto, que la haga de su carne procede de ellos: Cuando hirieren a su propio pastor, entonces perecerán las ovejas del rebaño.
13. Ahora bien, Él mismo fué quien quiso así padecer, pues era preciso que sufriera sobre el madero. Dice, en efecto, el que profetiza acerca de Él: Perdona a mi alma de la espada. Y: Traspasa con un clavo mis carnes, porque las juntas de malvados se levantaron contra mi.
14. Y otra vez dice: He aquí que puse mi espalda para los azotes y mis mejillas para las bofetadas; pero mi rostro lo puse como una dura roca.

Preludios de la Pasión del Señor
VI 1. Ahora bien, ¿qué dice cuando hubo cumplido el mandamiento? ¿Quién es el que me juzga? Póngase frente a mí. ¿Quién es el que se justifica en mi presencia? Acérquese al siervo del Señor.
2. ¡Ay de vosotros, porque todos habéis de envejecer como un vestido y la polilla os consumirá. Y otra vez dice el profeta, una vez que fué puesto Jesús como roca fuerte para despedazamiento: Mira que voy a echar en los cimientos de Sión una piedra de mucho valor, escogida, angular, preciosa. 3. ¿Qué dice después? Y el que esperare en ella, vivirá para siempre. Luego ¿nuestra esperanza estriba sobre una piedra? De ninguna manera. Lo que significa es que el Señor puso su carne en fortaleza. Pues dice: Y púsome como una roca dura.
4. Pero dice de nuevo el profeta: La piedra que desecharon los constructores vino a ser cabeza de ángulo. Y otra vez dice: Este es el día grande y maravilloso que hizo el Señor.
5. Os escribo con demasiada sencillez, a fin de que entendáis, yo, que soy sólo barredura de vuestra caridad. 6. ¿Qué sigue, pues, diciendo el profeta? Me rodeó la junta de los malvados; cercáronme como abejas al panal. Y: Sobre mi vestidura echaron suerte.
7. Como quiera, pues, que había el Señor de manifestarse y sufrir en la carne, fué de antemano mostrada su pasión. Dice, en efecto, cl profeta contra Israel: ¡Ay dcl alma de ellos, pues han tramado designio malo contra si mismos! Atemos al justo, porque nos es molesto.

Nuestra renovación íntima, fruto de la Pasión del Señor
8. ¿Qué les dice el otro profeta, Moisés?
He aquí lo que dice el Señor Dios: Entrad en la tierra buena, que el Señor juró dar a Abraham, Isaac y Jacob, y poseedla en herencia, tierra que mana leche y miel.
9. ¿Qué dice el conocimiento? Aprendedlo: "Esperad —dice—en Jesús, que ha de manifestárseos en carne. El hombre, en efecto, no es sino un pedazo de tierra que sufre, pues de la haz de la tierra fué plasmado Adán. 10. Ahora bien, ¿qué quiere decir lo de tierra que mana leche y miel? Bendecido sea el Señor nuestro, hermanos, por haber puesto en nosotros sabiduría e inteligencia de sus secretos. El profeta, en efecto, nos pone una parábola del Señor. ¿Quién lo entenderá, sino el sabio e inteligente y que ama a su Señor? 11. Ahora bien, ello significa que, habiéndonos renovado por el perdón de nuestros pecados, hizo de nosotros una forma nueva, hasta el punto de tener un alma de niños, como que de veras nos ha plasmado Él de nuevo.
12. Y, en efecto, la Escritura dice de nosotros lo mismo que Dios dijo’a su Hijo: Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra, y tenga imperio sobre las bestias de la tierra y sobre las aves del cielo y sobre los peces del mar. Y dijo después de contemplada la hermosa figura nuestra: Creced y multiplicaos y henchid la tierra. Todo eso a su Hijo.
13. Mas también te demostraré cómo nos lo dice a nosotros. La segunda creación la cumplió en los últimos tiempos, pues dice el Señor: He aquí que hago lo último como lo primero. Luego en relación con esto predicó el profeta: Entrad en la tierra que mana leche y miel y enseñorearos de ella.
14. Siguese, por tanto, que nosotros somos los plasmados de nuevo, al modo como, a su vez, lo dice en otro profeta: Mira—dice el Señor—que voy a quitar de éstos, es decir, de aquellos que antevió el Espíritu del Señor, los corazones de piedra y les meteré dentro corazones de carne. Y es que Él había de manifestarse en carne y habitar en nosotros.
15. Y, en efecto, hermanos míos, templo santo es para el Señor la morada de nuestro corazón. 16. Porque dice otra vez el Señor: ¿Y en qué seré visto por el Señor mi Dios y seré glorificado? Dice: Te confesaré en la reunión de mis hermanos y te cantaré himnos en medio de la congregacion de los santos. Luego nosotros somos los que introdujo en la tierra buena.
17. Pues ¿qué quiere decir la leche y la miel? Es que el niño se cría primero con miel y luego con leche; consiguientemente, de esta manera también nosotros, criados con la fe de la promesa y con la palabra divina, viviremos señoreando la tierra. 18. Ya lo dijo más arriba: Y crezcan y multipliquense y manden sobre los peces. Ahora bien, ¿quién es ahora capaz de mandar sobre la tierra o sobre los peces o sobre las aves del cielo? Porque debemos darnos cuenta que mandar es asunto de potestad. que implica dominar con imperio. 19. Ahora bien, si es cierto que ahora no se cumple eso, luego a nosotros se nos ha dicho cuándo se cumplirá: cuando también nosotros alcancemos punto tal de perfección que vengamos a ser herederos de la Alianza del Señor.

El Macho cabrío emisario, símbolo de la Pasión del Señor
VII 1. Asi, pues, considerad, hijos de la alegría, cómo el Señor bueno nos lo ha manifestado todo de antemano, para que sepamos a quién debernos alabar con acciones de gracia por todo. 2. Ahora bien, si el Hijo de Dios, Señor que es y que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, padeció para que su herida nos vivificara a nosotros, creamos que el Hijo de Dios no podía sufrir sino por causa nuestra. 3. Es más, clavado ya en la cruz, fué abrevado con vinagre y hiel. Escuchad cómo de antemano mostraron este pormenor los sacerdotes del templo. Como está escrito el precepto: El que no ayunare el ayuno, sea exterminado con muerte; la razón de mandarlo el Señor fué porque Él había de ofrecer en sacrificio por nuestros pecados el vaso del Espíritu y cumplir a la par la figura de Isaac ofrecido sobre el altar. 4. Ahora bien, ¿qué dice en el profeta? Y coman del macho cabrío ofrecido durante el ayuno por todos los pecados.
Atended cuidadosamente: Y coman los sacerdotes solos y todos el intestino sin lavar con vinagre. 5. ¿Con qué fin? "Pues vosotros sois los que me habéis de abrevar un día con hiel mezclado de vinagre, a mi, que he de ofrecer mi carne por los pecados de mi pueblo nuevo; comed vosotros solos, mientras el pueblo ayuna y se golpea el pecho en saco y ceniza." Para demostrar que Él había de sufrir mucho de parte de ellos.
6. Atended a lo que mandó: Tomad dos machos cabrios, hermosos e iguales, y ofrecedlos en sacrificio, y tome al uno el sacerdote en holocausto. 7. ¿Y qué harán del otro? Maldito—dice la Escritura—es el otro. Atended cómo se manifiesta aquí la figura de Jesús: 8. Y escupidle todos y pinchadle y poned en torno a su cabeza la lana purpúrea y de este modo sea arrojado al desierto. Y cumplido esto, el que lleva el macho cabrío lo conduce al desierto, le quita la lana y la coloca sobre un arbusto llamado zarza, cuyos frutos solemos comer cuando los hallamos en el campo. De ahí resulta que sólo los frutos de la zarza son dulces.
9. Ahora bien, ¿qué quiere decir todo esto? Atended: El uno puesto sobre el altar y el otro maldecido. Y justamente el maldecido es el coronado; es que entonces, en aquel día, le verán llevando el manto de púrpura sobre su carne y dirán: "¿No es éste a quien nosotros un día crucificamos, después que le hubimos menospreciado, atravesado y escupido? Verdaderamente, éste era el que entonces decía ser el Hijo de Dios. 10. Porque ¿cómo semejante a aquél? Para esto dijo ser los machos cabrios semejantes, hermosos, iguales, para que, cuando le vean venir entonces, se espanten de la semejanza del macho cabrio. En conclusión, ahí tienes al macho cabrio, figura de Jesús, que tenía que sufrir.
11. ¿Y por qué motivo pone la lana en medio de las espinas? He ahí otra figura de Jesús puesta para la Iglesia; porque el que quiere coger la lana purpúrea, no tiene otro remedio que sufrir mucho por lo terrible que son las espinas, y tras la tribulación apoderarse de ella. "Así—dice el Señor—, los que quisieren verme y alcanzar mi reino, han de pasar por tribulaciones y sufrimientos antes de apoderarse de mí."

La novilla roja y su simbolismo
VIII 1. ¿Y qué figura pensáis representa el que se mande a Israel ofrecer a los hombres que tienen peeados consumados una novilla y, después de sacrificada, quemarla completamente y tomar entonces los siervos la ceniza y depositarla en unos vasos, y poner sobre un madero la lana purpúrea y el hisopo (ahí tienes otra vez la figura de la cruz y la lana purpúrea), y de esta manera rocían los siervos uno por uno a todo el pueblo, a fin de purificarse de sus pecados? 2. Considerad cómo en sencillez nos lo dice a nosotros: El novillo es Jesús; los hombres pecadores que lo ofrecen son los que le condujeron a la muerte; después ya no son hombres, ya no es la gloria de los pecadores. 3. Los siervos que rocían son los que nos trajeron la buena noticia del perdón de nuestros pecados y la purificación del corazón; aquéllos, digo, a quienes dió el Señor el poder del Evangelio, los cuales eran doce para testimonio de las tribus (pues doce son las tribus de Israel), para pregonarlo. 4. Mas ¿por qué motivo son tres los siervos que rocían? Para atestiguar que Abraham, Isaac y Jacob son grandes delante de Dios. 5. ¿Y qué significa que la lana se ponga sobre el madero? Que el reino de Jesús está sobre el madero y que los que esperen en Él vivirán para siempre. 6. Mas ¿por qué se ponen juntos la lana y el hisopo? Porque en su reino habrá días malos y sucios, en que nosotros nos salvaremos, pues el que padece en su carne se cura por el jugo del hisopo. 7. Y por eso, las cosas así practicadas resultan claras para nosotros; para aquellos, en cambio, siguen oscuras por no haber oído la voz del Señor.

La verdadera circuncisión: la de los oídos y la del corazón
IX 1. En efecto, dice otra vez sobre los oídos, cómo circuncidó nuestro corazón. Dice el Señor en el profeta: En oído de oreja me obedecieron. Y otra vez dice: Con oído oirán los que están lejos, y conocerán lo que yo hice. Y: Circuncidad—dice el Señor—vuestros corazones. 2. Y otra vez dice: Escucha, Israel, porque esto dice el Señor Dios tuyo. Y de nuevo el Espíritu del Señor profetiza: ¿Quién es el que quiere vivir para siempre? Con oído oiga la voz de mi siervo. 3. Y otra vez dice: Escucha, cielo, y tú, tierra, presta oídos, porque el Señor ha hablado esto para testimonio. Y dice de nuevo: Oíd la voz del Señor, príncipes de este pueblo. Y dice otra vez: Escuchad, liijos, la voz que grita en el desierto.
4. En conclusión, circuncidó nuestros oídos, a fin de que, oída la palabra, creamos nosotros. Por lo demás, la misma circuncisión, en que ponen su confianza, está anulada; porque el Señor habló de que se practicara una circuncisión, pero no de la carne. Mas ellos transgredieron su mandamiento, pues un ángel malo los engañó. 5. Díceles a ellos: Esto dice el Señor Dios nuestro (aquí hallo yo el mandamiento): No sembréis sobre las espinas; circuncidaos para vuestro Señor. ¿Y qué quiere decir: Circuncidad la dureza de vuestro corazón y no endurezcáis vuestro cuello? Toma ahora, otrosí: He aquí—dice el Señor—que todas las naciones son incircuncisas de prepucio; mas este pueblo es incircunciso de corazón.
6. Pero diréis: Es que el pueblo se circuncida para sello. Mas también—te contestaré—se circuncidan los sirios y los árabes y todos los sacerdotes de los ídolos; finalmente, también los egipcios usan la circuncision.
7. Así, pues, hijos del amor, aprended Copiosamente acerca de todo esto: Abraham, que fué el primero en practicar la circuncisión, circuncidó a los de su casa mirando anticipadamente en espíritu hacia Jesús, tomando los símbolos de tres letras. 8. Dice, en efecto, la Escritura: Y circuncidó Abraham de su casa a trescientos dieciocho hombres. Ahora bien, ¿cuál es el conocimiento que le fué dado? Atended que pone primero los dieciocho y, hecha una pausa, los trescientos. El dieciocho se compone de la I, que vale diez, y la H, que representa ocho. Ahí tienes el nombre de IHSOUS. Mas como la cruz había de tener la gracia en la figura de la T, dice también los trescientos. Consiguientemente, en las dos primeras letras significa a Jesús, y en otra, la cruz. 9. Sábelo Aquel que pone en nosotros la dádiva ingénita de su enseñanza: Nadie aprendió de mí más genuina palabra; pero yo sé que vosotros sois dignos de ello.

Los animales impuros y su simbolismo
X 1. Y lo que Moisés dijo: No comeréis cerdo ni águila, ni gavilán ni cuervo, ni pez alguno que no tenga escamas, no es sino que tomó tres símbolos en inteligencia. 2. Por lo demás, díceles en el Deuteronomio: Y estableceré con este pueblo mío justificaciones. Luego no está el mandamiento del Señor en no comer, sino que Moisés habló en espíritu.
3. Ahora bien, el cerdo lo dijo por lo siguiente: "No te juntarás—dice—-con hombres tales que son semejantes a los cerdos; es decir, que cuando lo pasan prósperamente, se olvidan del Señor, y cuando se ven necesitados, reconocen al Señor, al modo que el cerdo, cuando come, no sabe de su señor; mas cuando tiene hambre, gruñe y, una vez que toma su comida, vuelve a callar.
4. Tampoco comerás el águila, ni el gavilán, ni el milano, ni el cuervo. No te juntarás—dice—ni te asemejarás a hombres tales, que no saben produrarse el alimento por medio del trabajo y del sudor, sino que arrebatan en su iniquidad lo ajeno, y acechan como si anduvieran en sencillez, y miran por todas partes a quién despojar por medio de su avaricia, al modo que estas aves son las únicas que no se procuran a si mismas su alimento, sino que, posadas ociosamente, buscan la manera de devorar las carnes ajenas, siendo perniciosas por su maldad.
5. Y no comerás—dice—la morena ni el pólipo ni la sepia. No te asemejarás—díce, juntándote con ellos, a hombres tales, que son impíos hasta el cabo y están ya condenados a muerte, al modo que estos peces, que son los únicos maldecidos, se revuelcan en el fondo del mar y no nadan como los otros, sino que habitan en la tierra del fondo.
6. Mas tampoco comerás liebre. ¿Por qué? No serás corruptor ni te asemejarás a los tales. Porque la liebre multiplica cada año su ano, pues cuantos años vive, tantos agujeros tiene.
7. Mas tampoco comerás la hiena. No serás—dice— adúltero ni corruptor, ni te asemejarás a los tales: ¿Por qué? Porque este animal cambia cada año de sexo y una vez se convierte en macho y otra en hembra.
8. Mas también tuvo razón de abominar de la ardilla. No serás—dice—tal cuales oímos que son los que cometen, por la impureza, iniquidad en su boca, ni te unirás con las mujeres impuras que cometen la iniquidad en su boca. Porque este animal concibe por la boca.
9. En conclusión, tomando Moisés tres símbolos so bre los ahimentos, así habló en espiritu mas ellos lo entendieron, conforme al deseo de la carne, como si se tratara de la comida. 10. De esos tres mismos símbolos toma también David conocimiento, y dice igualmente: Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de impíos, al modo como peces nadan entre tinieblas en las profundidades del mar; y en el camino de los pecadores no se detuvo, al modo de algunos que aparentan temer al Señor y pecan como el cerdo, y sobre silla de Pestilencia no sesentó, al modo de las aves apostatadas para la rapiña. Ahí tenéis perfectamente lo que atañe a la comida.
11. Dice otra vez Moisés: Comerás todo animal de pezuña partida y que rurnia. ¿Qué quiere decir? El que toma el alimento, conoce al que le alimenta y, refocilando en él, parece alegrarse. Bellamente lo dijo con miras al mandamiento. ¿Qué es, pues, lo que dice? Juntaos con los que temen al Señor, con los que meditan en su corazón el precepto de la palabra que recibieron, con los que hablan y observan las justificaciones del Señor, con los que saben que la meditación es obra de alegría y rumian la palabra del Señor.
¿Y qué significa la pezuña partida? Que el justo camina en este mundo y juntamente espera el siglo santo. Mirad cuán hermosamente legisló Moisés. 12. Mas ¿de dónde pudiera venirles a aquéllos entender y comprender estas cosas? Mas nosotros, entendiendo, como es justo, los mandamientos, hablamos tal como quiso el Señor; pues para que esto entendamos, circuncidó nuestros oídos y corazones.

Los simbolos del bautizmo y la cruz
XI 1. Mas inquiramos si tuvo el Señor interés en manifestarnos anticipadamente algo acerca del agua y de la cruz. Ahora bien, acerca del agua se dice contra Israel cómo no habían de aceptar el bautismo, que trae la remisión de los pecados, sino que se construirían otros lavatorios para sí mismos. 2. Dice, en efecto, el profeta: Pásmate, oh cielo, y ericese aún más sobre esto la tierra: Dos males ha hecho mi pueblo: A mi me abandonaron, fuente de vida, y para sí se cavaron pozo de muerte. 3. ¿Acaso es una roca desierta mi monte santo de Sinaí? Porque seréis como los polluelos de un ave, que se echan a volar cuando se les quita el nido.
4. Y otra vez dice el profeta: Yo mandaré delante dc ti, y allanaré las montañas, y haré pedazos las puertas de bronce y añicos los cerrojos de hierro, y te daré tesoros sombríos, escondidos, invisibles, para que sepas que yo soy el Señor. Y: Habitará en la cueva elevada de la peña fuerte. 5. Y: El agua suya, fiel; veréis al rey con gloria y vuestra alma meditará el temor del Señor. 6. Y de nuevo dice en otro profeta: El que esto hiciere, será como árbol plantado a par de la corriente de las aguas, que dará su fruto a debido tiempo, y su hoja no caerá, y todo cuanto hiciere prosperará. 7. No así los impíos, no así, sino como el tamo, que esparce el viento de sobre la haz de la tierra. Por lo cual, no se levantarán los impíos en el juicio, ni los pecadores en el consejo de los justos; porque el Señor conoce el camino de los justos y perecerá el camino de los impíos.
8. Daos cuenta cómo definió en uno el agua y la cruz. Pues lo que dice es esto: Bienaventurados quienes, habiendo puesto su confianza en la cruz, bajaron al agua; porque su recompensa dice que será en el tiempo debido. Entonces—dice—daré la paga. Lo que luego añade sobre que las hojas no caerán significa que toda palabra que saliere de vuestra boca en fe y caridad, será para conversión y esperanza de muchos.
9. Además, otro profeta dice: Y era la tierra de Israel celebrada sobre toda otra tierra. Lo que quiere decir: El Señor glorifica el vaso de su Espíritu. 10. ¿Qué dice seguidamente? Y el río fluía por la derecha y brotaban de él hermosos árboles; y quien comiere de ellos vivirá para siempre. 11. Esto quiere decir que nosotros bajamos al agua rebosando pecados y suciedad, y subimos llevando fruto en nuestro corazón, es decir, con el temor y la esperanza de Jesús en nuestro espíritu. Y el que comiere de ellos, vivirá para siempre, quiere decir: quien escuchare, cuando se le hablan estas cosas, y las creyere, vivirá eternamente.

Los símbolos o figuras de la cruz
XII 1. De nuevo igualmente define acerca de la cruz en otro profeta, que dice: ¿Y cuándo se cumplirán estas cosas? Dice el Señor: Cuando el madero se incline y se levante y cuando del madero destilare sangre. Ahí tienes otra vez cómo se habla de la cruz y del que había de ser crucificado.
2. Otra vez habla también en Moisés, en ocasión en que Israel era combatido por los extranjeros; y para recordarles que eran derrotados porque a causa de sus pecados habían sido entregados a la muerte, el Espíritu inspira en el corazón de Moisés que fabricara una figura de la cruz y del que había de sufrir en ella; pues si no confiaren—dice—en Él, serán derrotados para siempre. Coloca, pues, Moisés arma sobre arma en medio del campamento y, poniéndose más alto que todos los demás, extendía sus brazos. Y de esta manera vencía de nuevo Israel. Luego, cuando los bajaba, otra vez eran pasados a cuchillo. 3. ¿Para qué fin? Para que conocieran que no podían salvarse, si no confiaban en Él. 4. Y otra vez dice en otro profeta: Todo el día extendí mis manos a un pueblo incrédulo y que contradice mi camino justo.
5. Y otra vez, en ocasión que Israel también caía, fabrica Moisés una figura de Jesús, figura de cómo Él tenía que padecer, y Él, otrosí, vivificar, cuando ellos creían que había perecido en el signo. En efecto, el Señor hizo que les mordieran toda clase de serpientes, y morían de sus mordeduras; serpientes, justamente, pues la transgresión en Eva se debió a la serpiente, para convencerlos de que por su transgresión serían entregados a tribulación de muerte. 6. En resolución, Moisés, que había establecido por mandamiento: No tendréis imagen esculpida ni fundida para Dios vuestro, la fabrica él mismo para mostrar una figura de Jesús. Así, pues, manda hacer Moisés una serpiente de bronce y la levanta gloriosamente y, a voz de pregón, convoca al pueblo.
7. Reunidos que estuvieron, suplicaban a Moisés que ofreciera oraciones por la curación de ellos. Y Moisés les respondió: Cuando alguno de vosotros—dice-—fuere mordido, venga a la serpiente colocada sobre el madero y confíe con viva fe que ella, aun siendo muerta, puede darle la vida y al punto quedará sano." Ahí tienes otra vez, en estos nuevos símbolos, la gloria de Jesús, pues todo está en Él y todo es para Él.

Josué, David e Isaías, testigos de Jesús
8. ¿Qué dice, además, Moisés a Josué (o Jesús), hijo de Navé, profeta que era, después de ponerle este nombre, con el solo fin de que el pueblo oyera que el Padre lo pone todo patente acerca de su Hijo Jesús? 9. Dicele, pues, Moisés a Josué, hijo de Navé, después de ponerle este nombre, cuando lo mandó como explorador de la tierra: Toma un libro en tus manos y escribe lo que dice el Señor, a saber: que el Hijo de Dios arrancará de raíz, en los últimos días, a toda la casa de Arnalec.
10. He aquí otra vez a Jesús, no como hijo del hombre, sino como hijo de Dios, si bien manifestado por figura en la carne. Como quiera, pues, que habían de decir que Cristo es hijo de David, el mismo David, temiéndose y comprendiendo el extravío de los pecadores, profetiza y dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies. 11. Y a su vez, Isaías dice de esta manera: Dijo el Señor a mi Ungido Señor, a quien yo tomé de la diestra, para que delante de Él obedezcan las naciones, y romperé la fuerza de los reyes. Mira cómo David le llama Señor y no le llama hijo.

El pueblo cristiano, menor y segundogénito, heredero del Testamento
XIII 1. Mas veamos si es este pueblo o es el primero el que hereda, o si el Testamento nos pertenece a nosotros o a ellos. 2. Escuchad, pues, lo que sobre el pueblo cuenta la Escritura: Rogaba Isaac por Rebeca, su mujer, pues era estéril, y concibió. Luego: Salió Rebeca a consultar al Señor, y díjole el Señor: Dos naciones hay en tu vientre y dos pueblos en tu seno, y un pueblo sobre pujará a otro pueblo y el mayor servirá al menor. 3. Debéis pcrcataros de quién es Isaac y quién Rebeca y por quiénes da a entender la Escritura que este pueblo es mayor que aquél.
4. Y más claramente todavía habla Jacob en otra profecía a José, diciéndole: He aquí que no me defraudó el Señor de tu vista; tráeme acá tus hijos para bendecirlos. 5. Y llevó José a Efraín y Manasés, queriendo que fuera bendecido Manasés, pues era el mayor; y, en efecto, José le puso a la derecha de su padre Jacob. Mas Jacob vió en espíritu la figura dcl pueblo por venir. ¿Y qué dice la Escritura? Y mudó Jacob de sitio sus manos y puso su derecha sobre la cabeza de Efraín, el segundo y más joven, y le bendijo, y dijo José a Jacob: Cambia tu diestra sobre la cabeza de Manasés, pues es mi primogénito. Y respondió Jacob a José: Lo sé, hijo, lo sé; mas el mayor servirá al menor. Sin embargo, también estotro será bendecido. 6. Mirad por quién puso que este pueblo es el primero y el heredero de la Alianza. 7. Ahora bien, si, sobre lo dicho, también nos lo recordó por medio de Abraham, no tenemos ya más que pedir en orden al acabamiento y perfección de nuestro conocimiento. ¿Qué le dice, pues, el Señor a Abraham cuando, habiendo sido el único en creer, le fué contado a justicia? Mira que te he puesto a ti, Abraham, por padre de las naciones que han de creer en Dios por prepucio.

La nueva alianza por la redención de Jesús
XIV 1. Muy bien! Mas inquiramos si les dió la Alianza que juró a sus padres daria al pueblo. Diósela, ciertamente; mas ellos, por sus pecados, no se hicieron dignos de recibirla. 2. Dice, efectivamente, el profeta: Y estuvo Moisés ayunando en el monte Sinaí durante cuarenta días y cuarenta noches para recibir la Alianza del Señor. Y recibió Moisés de parte del Señor las dos tablas escritas por el dedo de la mano del Señor en espíritu. Y tomándolas Moisés, estaba para bajárselas al pueblo. 3. Y dijo el Señor a Moisés: Moisés, Moisés, baja a toda prisa, pues ha prevaricado tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto. Y entendió Moisés que se habia otra vez fabricado imágenes de fundición y arrojó de sus manos las tablas, y se hicieron pedazos las tablas del Testamento del Señor.
4. Moisés, pues, recibió la Alianza; mas ellos no se hicieron dignos. Ahora bien ¿cómo la recibimos nosotros? Aprendedlo: Moisés la recibió como siervo que era; mas a nosotros nos la dió el Señor en persona para hacernos, habiendo sufrido por nosotros, pueblo de su herencia. 5. Manifestóse, por una parte, para que aquellos llegasen al colmo de sus pecados, y nosotros, por otra, recibiéramos la Alianza por medio del Señor Jesús, que la hereda; de Jesús, digo, que fué aparejado para que, apareciendo Él en persona y redimido que hubiera de las tinieblas nuestros corazones, consumidos que estaban por la muerte y entregados al extravío de la iniquidad, estableciera una Alianza entre nosotros por su palabra.
6. En efecto, escrito está cómo el Padre le pone mandamiento de que, redimido que nos hubiere a nosotros de las tinieblas, se prepare para sí un pueblo santo. 7. Dice, pues, el profeta: Yo, el Señor Dios tuyo, te llamé en justicia y te tomaré de tu mano y te fortaleceré; y te di para Alianza de un linaje y por luz de las naciones, para abrir los ojos de los ciegos y sacar de sus cadenas a los trabados y de la casa de la custodia a los que se sientan entre tinieblas. Conozcamos, pues, de dónde fuimos rescatados.
8. Otra vez dice el profeta: Mira que te he puesto por luz de las naciones, para que tú seas salvación hasta los confines de la tierra. Así dice el Señor, el Dios que te ha rescatado.
9. Y de nuevo dice el profeta: El Espíritu del Señor sobre mí, / por lo cual me ha ungido, / para llevar a los humildes la buena noticia de la gracia; / me ha enviado a sanar a los triturados fe corazón, / a pregonar a los cautivos la libertad / y a los ciegos la recuperación de la vista, / a proclamar el año del Señor aceptable, / el día fe la recompensa, / a consolar a todos los que están tristes.

La verdadera santificación del sábado
XV 1. Pasando a otro punto, también acerca del sábado, se escribe en el decálogo, es decir, en las diez palabras que habló I)ios en el monte Sinaí a Moises cara a cara: Y santificad el sábado del Señor con manos limpias y corazón puro. 2. Y en otro lugar dice: Si mis hijos guardaren el sábado, entonces pondré sobre ellos mi misericordia. 3. Del sábado habla al principio de la creación: E hizo Dios en seis días las obras de sus manos y acabólas en el día séptimo, y descansó en él y lo santificó.
4. Atended, hijos, qué quiere decir lo de: Acabólos en seis días. Esto significa que en seis mil años consumará todas las cosas el Señor, pues un día es para Él mil años. Lo cual, Él mismo lo atestigua, diciendo: He aquí que el día del Señor será camo mil años. Por lo tanto, hijos, en seis días, es decir, en los seis mil años, se consumarán todas las cosas.
5. Y descansó en el día séptimo. Esto quiere decir: Cuando venga su hijo y destruya el siglo del inicuo y juzgue a los impíos y mudare el sol, la luna y las estrellas, entonces descansará de verdad en el día séptimo.
6. Y por contera dice: Lo santificarás con manos limpias y corazón puro. Ahora, pues, si pensamos que pueda nadie santificar, sin ser puro de corazón, el día que santificó Dios mismo, nos equivocamos de todo en todo. 7. consiguientemente, entonces por nuestro descanso lo santificaremos de verdad, cuando, justificados nosotros mismos y en posesión ya de la promesa, seremos capaces de santificarlo; es decir, cuando ya no exista la iniquidad, sino que nos hayamos vuelto todos nuevos por el Señor, entonces, si, santificados primero nosotros, podremos santificar el día séptimo.
8. Por último, les dice: Vuestros novilunios y vuestros sábados no los aguanto. Mirad cómo dice: No me son aceptos vuestros sábados dle ahora, sino el que yo he hecho, aquél en que, haciendo descansar todas las cosas, haré el principio de un día octavo, es decir, el principio de otro mundo. 9. Por eso justamente nosotros celebramos también el día octavo con regocijo, por ser día en que Jesús resucitó de entre los muertos y, después de manifestado, subió a los cielos.

El alma del cristiano, verdadero templo de Dios
XVI 1. Quiero también hablaros acerca del templo, cómo extraviados los miserables confiaron en el edificio y no en su Dios que los creo, como si aquél fuera la casa de Dios. 2. Pues, poco más o menos como los gentiles, le consagraron en el templo. Mas ¿cómo habla el Señor destruyéndolo? Aprendedlo : ¿Quién midio el cielo con el palmo y la tierra con el pulgar? ¿No he sido yo?—dice el Señor? —. El cielo es mi trono y la tierra escabel de mis pies: ¿Qué casa es ésa que me vais a edificar o cuál es el lugar de mi descanso? Luego ya os dais cuenta de que su esperanza es vana.
3. Y por remate, otra vez les dice: He aquí que los que han destruído este templo, ellos mismos lo edificarán. 4. Así está sucediendo, pues por haberse ellos sublevado, fué derribado el templo por sus enemigos, y ahora hasta los mismos siervos de sus enemigos lo van a reconstruir. 5. Además, ya estaba manifiesto cómo la ciudad, el templo y el pueblo de Israel había de ser entregado. Dice, en efecto, la Escritura: Y sucederá en los últimos días, y entregará el Señor las ovejas del rebaño y su majada y su torre a la destrucción. Y conforme habló el Señor, así sucedió.
6. Pues inquiramos si existe un templo de Dios: Existe, ciertamente, allí donde Él mismo dice que lo ha de hacer y perfeccionar. Está, efectivamente, escrito: Y será, cumplida la semana, que se edificará el templo de Dios gloriosamente en el nombre del Señor.
7. Hallo, pues, que existe un templo. ¿Cómo se edificará en el nombre del Señor? Aprendedlo. Antes de creer nosotros en Dios, la morada de nuestro corazón era corruptible y flaca, como templo verdaderamente edificado a mano, pues estaba llena de idolatría y era casa de demonios, porque no hacíamos sino cuanto era contrario a Dios. 8. Mas se edificará en el nombre del Señor. Atended a que el templo del Señor se edifique gloriosamente. ¿De qué manera? Aprendedlo. Después de recibido cl perdón de los pecados, y por nuestra esperanza en el Nombre, fuimos hechos nuevos, creados otra vez desde el principio. Por lo cual, Dios habita verdaderamente en nosotros, en la morada de nuestro corazón. 9. ¿De qué manera? Porque en nosotros mora la palabra de su fe, el llamamiento de su promesa, la sabiduría dc sus justificaciones, los mandamientos de su doctrina; profetizando Él mismo en nosotros, morando Él en persona dentro de nosotros, abriéndonos la puerta del templo, es decir, nuestra boca; dándonos penitencia, nos introduce a nosotros, que estábamos esclavizados por la muerte, en el templo incorruptible. 10. Y es así que quien desea salvarse no mira a un hombre, sino al que mora y habla dentro de sí, maravillado de no haber oído jamás antes las palabras de la boca de quien hablaba y no tener él siquiera deseo de escucharle. Este es templo espiritual que se edifica para el Señor.

Recapitulación
XVII 1. En cuanto cabía en lo posible y sencillo manifestároslo, mi alma confía que por mi deseo nada he omitido de cuanto atañe a vuestra salvación. 2. En efecto, si os escribo acerca de lo presente o de lo por venir, me temo no me entendáis, por ser cosas envueltas en parábolas. Y de esto basta.

Los dos caminos
XVIII 1. Pues pasemos también a otro género de conocimiento y doctrina. Dos caminos hay de doctrina y de potestad, el camino de la luz y el camino de las tinieblas. Ahora bien, grande es la diferencia que hay entre los dos caminos. Porque sobre el uno están apostados los ángeles de Dios, portadores de luz; sobre el otro, los ángeles de Satanás. 2. Y el uno es Señor desde los siglos y hasta los siglos; el otro es el príncipe del presente siglo de la iniquidad.

Descripción del camino
XIX 1. Ahora bien, el camino de la luz es como sigue: Si alguno quiere andar su camino hacia el lugar determinado, apresúrese por medio de sus obras. Ahora bien, el conocimiento que nos ha sido dado para caminar en él es el siguiente: 2. Amarás a Aquel que te creó, temerás al que te formó, glorificarás al que te redimió de la muerte. Serás sencillo de corazón y rico de espíritu. No te juntarás con los que andan por el camino de la muerte, aborrecerás todo lo que no es agradable a Dios, odiarás toda hipocresía, no abandonarás los mandamientos del Señor.
3. No te exaltarás a ti mismo, sino que serás humilde en todo. No te arrogarás a ti mismo la gloria. No tomarás mal consejo contra tu prójimo. No consentirás a tu alma la temeridad.
4. No fornicarás, no cometerás adulterio, no corromperas a los jóvenes. Cuando hables la Palabra de Dios, que no salga de tu boca cón la impureza de algunos. No mirarás la persona para reprender a cualquiera de su pecado. Serás manso, serás tranquilo, serás temeroso de las palabras que has oído. No le guardarás rencor a tu hermano.
5. No vacilarás sobre si será o no será. No tomes en vano el nombre de Dios. Amarás a tu prójimo más que a tu propia vida. No matarás a tu hijo en el seno de la madre ni, una vez nacido, le quitarás la vida. No levantes tu mano de tu hijo o de tu hija, sino que, desde su juventud, les enseñarás el temor del Señor.
6. No serás codicioso de los bienes de tu prójimo, no serás avaro. Tampoco te juntarás de buena gana con los altivos, sino que tu trato será con los humildes y justos. Los acontecimientos que te sucedieren los aceptarás como bienes, sabiendo que sin la disposición de Dios nada sucede.
7. No serás doble ni de intención ni de lengua. Te someterás a tus amos, como a imagen de Dios, con reverencia y temor. No mandes con acritud a tu esclavo o a tu esclava, que esperan en el mismo Dios que tú, no sea que dejen de temer al que es Dios de unos y otros; porque no vino Él a llamar conforme a la persona, sino aquellos para quienes preparó su espíritu.
8. Comunicarás en todas las cosas con tu prójimo, y no dirás que las cosas son tuyas propias, pues si en lo imperecedero sois partícipes en común, ¡cuánto más en lo perecedero! No serás precipitado en el hablar, pues red de muerte es la boca. En cuanto puedas, guardarás la castidad de tu alma.
9. No seas de los que extienden la mano para recibir y la encogen para dar. Amarás como a la niña de tus ojos a todo el que te habla del Señor.
10. Te acordarás, de noche y día, del día del juicio, y buscarás cada día las personas de los santos. Ya en el ministerio de la palabra, y caminando para consolar y meditando para salvar un alma por la palabra, ya ocupado en oficio manual, trabajarás para rescate de tus pecados.
11. No vacilarás en dar, ni cuando des murmurarás, sino que conocerás quien es el buen pagador de tu galardón. Guardarás lo que recibiste, sin añadir ni quitar cosa. Aborrecerás hasta el cabo al malvado. Juzgarás con justicia.
12. No formarás bandos, sino que guardarás la paz, tratando (le reconciliar a los que luchan. Confesarás tus pecados. No te acercarás a la oración con conciencia mala.

Este es el camino de la luz.
El camino del "Negro"
XX 1. Mas el camino del "Negro" es torcido y lleno de maldición, pues es camino de muerte eterna con castigo, en que están las cosas que pierden el alma de quienes lo siguen: idolatría, temeridad, altivez de poder, hipocresía, doblez de corazón, adulterio, asesinato, robo, soberbia, transgresión, engaño, maldad, arrogancia, hechicería, magia, avaricia, falta de temor de Dios.
2. Perseguidores de los buenos, aborrecedores de la verdad, amadores de la mentira, desconocedores de la recompensa de la justicia, que no sc adhieren al bien ni al juicio justo, que no atienden a la viuda y al huérfano, que valen no para el temor de Dios, si no para el mal, de quienes está lejos y remota la mansedumbre y la paciencia, que aman la vanidad, que persiguen la recompensa, que no se compadecen del menesteroso, que no sufren con el atribulado, prontos a la maledicencia, desconocedores de Aquel que los creó, matadores de sus hijos por el aborto, destructores de la obra de Dios, que echan de sí al necesitado, que sobreatribulan al atribulado, abogados de los ricos, jueces inicuos de los pobres, pecadores en todo.

Exhotación final: proximidad del fin de las cosas
XXI 1. Bueno es, por ende, que, aprendido que hayamos cuantas justificaciones del Señor quedan escritas, caminemos en ellas. Porque quien éstas cumpliere será giorificado en el reino de Dios; mas quien escogiere lo otro, perecerá con sus obras. De ahí la resurrección, de ahí la recompensa. 2. Si tomáis de mí algún consejo de buena sentencia, yo suplico a los preeminentes: Tened entre vosotros a quienes hagáis el bien. No lo omitáis. 3. Cerca está el día en que todo perecerá juntamente con el maligno. Cerca está el Señor y su galardón.
4. Una y otra vez os lo ruego: Sed buenos legisladores de vosotros mismos, sed unos de otros consejeros fieles, arrancad de entre vosotros toda hipocresía. 5. Y Dios, que señorea todo el universo, os conceda sabiduría, inteligencia, ciencia, conocimiento de sus justificaciones y paciencia.
6. Haceos discípulos de Dios, inquiriendo qué busca el Señor de vosotros, y obrad de manera que seáis hallados en el día del juicio. 7. Y si hay algún recuerdo del bien, mientras todo esto meditáis, acordaos de mí, a fin de que también mi deseo y vigilia termine en algún bien. Os lo ruego, pidiéndoos gracia.
8. Mientras está todavía en vosotros el hermoso vaso, no desfallezcáis para ninguno de entre vosotros, sino inquirid continuamente estas cosas y cumplid todo mandamiento. Porque dignos son de cumplirse.
9. Por eso principalmente me apresuré a escribiros sobre lo que yo alcanzaba, a fin de alegraros.

Salud, hijos de amor y paz.
El Señor de la gloria y de toda gracia sea con vuestros espíritus. Amén.

sábado, 27 de febrero de 2010

MITOLOGIA -VULCANO, EL HIJO DE LA SOLEDAD-

MITOLOGIA 
Vulcano, el hijo de la soledad


Las heridas que las constantes escapadas de Zeus (Júpiter) abrían en el celoso corazón de Hera (Juno) solo podían aliviarse con duras venganzas.
Sola en su palacio, la reina del Olimpo tramaba planes para castigar las continuas infidelidades de su divino esposo.
Luego de largas cavilaciones, se decidió. Era preciso denunciar a los dioses el abandono en que virtualmente la dejara Zeus. Y, para ello, nada mejor que engendrar un hijo sin que el marido participase de la concepción. Tendría que ser una criatura bellísima como la madre y haría vibrar de emoción y felicidad la morada de los dioses.
Pacientemente, Hera esperó que naciese el hijo de la soledad. Tan pronto como lo dio a luz lo examinó con ansiedad y sintió dentro del pecho la más profunda decepción: el pequeño Hefesto (Vulcano) era feo y deforme. No le alegraba el corazón, pues jamás la hermosa diosa tendría el coraje de presentar ante los ojos de sus pares tan horrenda criatura, pero podría servirle como instrumento de venganza.
Avergonzada, tomó al niño con ambas manos y, desde lo alto del Olimpo, lo arrojo al mar.
Desde el fondo del océano, la nereida Tetis y su amiga Eurinome, vieron cuando el pequeño cuerpo se sumergía. Corrieron a recogerlo y, con profundo cariño, lo recibieron en sus brazos. Después lo llevaron a una caverna escondida, donde cuidaron del niño feo como si fuesen realmente sus madres.
Durante nueve años vivió Hefesto en tan cariñosa compañía, pero ya crecido, partió para seguir su destino de dios feo y solitario, habilidoso artesano de los metales, señor del fuego y de la fragua.

sábado, 20 de febrero de 2010

LA PIEDRA DE SHABAKA (LA TEOLOGIA MENFITA)

Tratado Teológico: La Teología Menfita.
La Piedra de Shabaka.
(British Museum EA 498).



La Teología Menfita que ha llegado a nuestros días se encuentra únicamente recogida en la llamada Piedra de Shabaka, una piedra de granito negro, de 137 x 32 cms. y que actualmente se encuentra expuesta en el Museo Británico. La Piedra tiene numerosas lagunas y se encuentra bastante dañada en su parte central (columnas 24 a 47) debido a su reutilización como rueda de molino. El texto está dividido en dos líneas horizontales y 62 columnas.
En ella se narra el relato de la Creación mostrando a Ptah como dios supremo creador, a través de la palabra, de los nueve dioses que componen la Enéada Heliopolitana y del mundo.
Tal y como se menciona en la introducción, el texto fue copiado en la Piedra por orden del rey Shabaka, gobernante de Egipto perteneciente a la Dinastía XXV (712 – 698 a.C.), debido a que el original, escrito en papiro o en piel, fue encontrado devorado por los gusanos.
Es difícil precisar a qué período corresponde la Teología recogida en la Piedra, es decir, el posible texto original del que fue copiado el que nos ha llegado. Egiptólogos como Erman, Sethe, Junker y Frankfort sugirieron que el texto original debía de datarse en el Imperio Antiguo, teniendo en cuenta el lenguaje arcaico que presentaban las inscripciones de la Piedra, similar, en ocasiones, al empleado en los Textos de las Pirámides. Sin embargo, los últimos estudios sobre la piedra hacen creer a la mayor parte de egiptólogos, que el texto original lejos de poder ser datado en el Imperio Antiguo podría situarse en el Imperio Nuevo, Dinastías XIX-XX o en la propia Dinastía XXV. En este sentido, F. Junge sitúa el texto en la Dinastía XXV, considerando que el uso del lenguaje arcaico no es sino un medio utilizado para reforzar la importancia del contenido del texto, al igual que los egiptólogos del Museo Británico, para los cuales el texto que recoge la Piedra de Shabaka no es sino una compilación que reproduce textos muy tempranos, llegando a la misma conclusión en cuanto al lenguaje utilizado. J. Zandee lo data en la Dinastía XIX.
Lo que sí es seguro es que la Teología en sí se desarrolló en una época temprana en la que Ptah y Menfis gozaban de una gran relevancia.
El texto que presentamos es una traducción del compendio de textos que contiene el libro "Ancient Egyptian Literature" de Miriam Lichtheim, completado con el propio texto en jeroglífico de la Piedra y los comentarios que sobre él hicieron Sethe y Junkers en sus estudios, además de las últimas teorías que se han presentado en cuanto a la posible datación del texto original y que ya hemos mencionado. Las notas que añadimos son igualmente las que recoge la autora en el referido libro, completadas por los autores de la traducción.

Juan de la Torre Suárez
Teresa Soria Trastoy


La Teología Menfita: Un Mito de la Creación. Traducción

(1) (*1) El Horus viviente, Quien hace propicias Las Dos Tierras, el de Las Dos Señoras, Quien hace prosperar Las Dos Tierras, el Horus de Oro, Quien hace prósperas las Dos Tierras; el Rey del Alto y Bajo Egipto: Neferkara, Hijo de Ra: Shabako, bienamado de Ptah [el que está sobre el] "Sur de su Muro", que viva como Ra por siempre.
(2) (*2a) Su Majestad copió este texto nuevamente en la Casa de su padre Ptah [el que está sobre el] 'Sur de su Muro'. Lo encontró [Su Majestad] como una obra realizada por sus ancestros, que había sido destruida por los gusanos, de manera que no podía ser reconocida de principio a fin. Su Majestad lo copió de nuevo, por ello llegó a ser mejor que lo que había sido, para que su nombre perdure y para que perdure su monumento en la Casa de su Padre Ptah [el que está sobre el] "Sur de su Muro" por toda la eternidad como obra hecha por el Hijo de Ra [Shabaka] para su padre Ptah-Ta-tenen(*2b) para que pueda ser dotado de vida por siempre.
(3) --- (*3) [Rey del Alto y Bajo Egipto] es este Ptah, quien es llamado por el gran nombre: [Ta-te]nen [Sur de su Muro, Señor de la Eternidad] --- (4) --- [el unificador] del Alto y Bajo Egipto es él, este unificador que se alzó como Rey del Alto Egipto y se elevó como Rey del Bajo Egipto. (5) --- (6) ---"autocreado", así dice Atum: 'quien creó a los Nueve Dioses'.(*6)

Horus y Ptah son Uno
(7)(*7) [Geb, señor de los dioses, ordenó] que los Nueve Dioses se reunieran con él. Él juzgó a Horus y Seth (8) y puso fin a su disputa. Hizo a Seth rey del Alto Egipto en la tierra del Alto Egipto, el lugar en el que había nacido, que es Su. Y Geb hizo rey del Bajo Egipto a Horus, en la tierra del Bajo Egipto, el lugar en el que su padre fue ahogado, (9) que es "La división de la Dos Tierras". Así Horus permaneció sobre una región y Seth sobre la otra. Ellos mantuvieron la paz sobre las Dos Tierras en Ayan.(*9) Ésa es la frontera de las Dos Tierras.
(10a) Dicho por Geb a Seth: "Dirígete al lugar en el que naciste" (10b) Seth: Alto Egipto. (11a) Dicho por Geb a Horus: "Acude al lugar en el que tu padre fue ahogado". (11b) Horus: Bajo Egipto. (12a) Palabras de Geb a Horus y Seth: "Yo os he separado" (12b) --- Bajo y Alto Egipto.
(12c) Entonces Geb creyó injusto que la parte correspondiente a Horus fuese igual que la de Seth. Por eso Geb concedió a Horus [toda] su herencia, porque Horus es el hijo de su primogénito.
(13a) Palabras de Geb a los Nueve Dioses: "He nombrado (13b) a Horus, el primogénito" (14a) Palabras de Geb a los Nueve Dioses: "El Único, (14b) Horus la sucesión". (15a) Palabras de Geb a los Nueve Dioses: "A este heredero, (15b) Horus, mi herencia" (16a) Palabras de Geb a los Nueve Dioses: "Al hijo de mi hijo, (16b) Horus, el chacal del Alto Egipto" ---. (17a) Palabras de Geb a los Nueve Dioses: "El primogénito, (17b) Horus, el "Abridor de Caminos."(*17b) (18a) Palabras de Geb a los Nueve Dioses: "El hijo que nació --- (18b) Horus, en el día del nacimiento del Abridor de caminos".
(13c) Entonces Horus se quedó en la región. El es el unificador de esta tierra, proclamado con el gran nombre de Ta-tenen, [el que está sobre el] "Sur de su Muro", Señor de la Eternidad y así surgieron (14c) las Dos Grandes Magas(*14c) sobre su cabeza. Él es Horus quien se erigió como rey del Alto y Bajo Egipto, quien unió las Dos Tierras en el Nomo del Muro [blanco], el lugar en el que se unen las Dos Tierras.
(15c)(*15c) Fueron puestos el junco y el papiro en la doble puerta de la Casa de Ptah. Horus y Seth pacificados y unidos. Fraternizaron de forma que cesaron sus disputas (16c) en cualquier lugar en el que pudieran existir, siendo unidos en la Casa de Ptah, La "Balanza de las Dos Tierras" en la que el Alto y Bajo Egipto fueron pesados.
Esta es la tierra (17c) --- el sepelio de Osiris en la Casa de Sokar. (18c) --- Isis y Neftis sin demora, (19) porque Osiris fue ahogado en sus aguas. Isis [y Neftis] buscaron [le vieron y atendieron]. (20a) ---Horus habló a Isis y Neftis: "Deprisa, cogedle---" (21a) Isis y Neftis hablan a Osiris: "Venimos, te tomamos ---."
(20b) --- [Ellas le atendieron a tiempo] y le llevaron a (21b) la tierra. [Él accedió a los portales oscuros en la gloria de los señores de la eternidad]. --- [Así Osiris heredó] (22)la Tierra en la fortaleza real, al norte de [la región a la que él había venido, y su hijo Horus se erigió como rey del Alto y Bajo Egipto, en el abrazo de su padre Osiris y de los dioses que están delante y detrás de él].(*22)
(23) Se construyó la fortaleza real [bajo el mandato de Geb ---]. (24a) Geb habló a Thot: --- (25b-26b) [Geb] habla a Isis: --- (27b) Isis hace venir a [Horus y Seth]. (28b) Isis habla a Horus y Seth: "[Venid] --- " (29b) Isis habla a Horus y Seth: "Mantened la paz ---" (30b) Isis habló a Horus y Seth: "La vida será placentera para vosotros cuando --- "(31b) Isis habla a Horus y Seth: "Él es quien seca vuestras lágrimas... "(32b-35b) ---. ---(36-47).

Ptah, el dios supremo
(48) Los dioses que vinieron a la existencia de Ptah.
(49a) Ptah quien está sobre el Gran Trono, --- quien creó a los dioses
(50a) Ptah-Nun, el padre que [engendró] a Atum.
(51a) Ptah-Naunet, la madre que dio a luz a Atum.
(52a) Ptah el Grande quien es el corazón y la lengua de la Enéada.
(49b) Ptah --- de quien nacieron los dioses
(50b) [Ptah]--- de quien nacieron los dioses
(51b) [Ptah]---
(52b) [Ptah] ... Nefertum en la nariz de Ra, todos los días.
(53) Allí tomó forma, en el corazón [de Ptah], y allí vino a la existencia en la lengua [de Ptah] la encarnación de Atum, porque Ptah es el Grande quien infundió la vida a todos los dioses y a sus kas por medio de este corazón y por medio de la lengua (54) en el que Horus tomó forma de Ptah, en la que Thot tomó forma de Ptah.(*54a)
Así sucedió que el corazón y la lengua obtuvieron la supremacía sobre [todos] los miembros [del cuerpo] de acuerdo con la doctrina por la que él está en cada uno de los cuerpos, en cada una de las bocas de todos los dioses, de todos los hombres, de todo el ganado, de todos los seres que reptan y de todo lo que vive, pensando lo que desea y decretando todo aquello que anhela.
(55) Su Enéada está ante él como dientes y labios. [Ellos son] el semen y las manos de Atum, porque la Enéada de Atum vino a la existencia por medio de su semen y sus dedos. La Enéada es, en verdad, los dientes y los labios en esta boca que pronunció el nombre de todas las cosas, de la que Shu y Tefnut surgieron, (56) y la que hizo nacer a la Enéada(*56) .
La vista de los ojos, la audición de los oídos, la respiración de la nariz,- informan al corazón y él hace que todo conocimiento pueda manifestarse. Como la lengua es la que pronuncia aquello que el corazón concibe. Así nacieron todos los dioses y su Enéada se completó. Porque cada palabra del dios vino a la existencia por medio de lo que el corazón pensaba y la lengua ordenaba.
(57) Así fue creado cada uno de los kas, y establecidos todos los hemsut, aquellos que procuran todos los alimentos y provisiones, por medio de esta palabra. [Así se hace justicia] a quien hace lo que es deseado [y se castiga a](*57) quien hace lo no deseado. Así se da la vida a quien tiene paz y la muerte a aquel que tiene pecado. Así se crearon todos los trabajos y todas las artes, la acción de las manos, el andar de las piernas, (58) el movimiento de cada uno de los miembros, de acuerdo a la orden concebida por el corazón y manifestada por medio de la lengua, y que produce todas las cosas. Y así se dice de Ptah: "Él, quien creó todo y dio la existencia a los dioses". En verdad él es Ta-tenen, quien hizo nacer a los dioses y del que surgió toda existencia: la comida, las provisiones, las ofrendas divinas, y todas las cosas buenas y hermosas. Así se reconoció y comprendió que su poder es superior al de cualquier otro dios. Así Ptah se sintió satisfecho después de crear todas estas existencias y cada una de las divinas palabras.
(59) Él hizo nacer a los dioses [de las ciudades],
Él fundó las ciudades, Él estableció los nomos, Él colocó a los dioses en sus (60) santuarios, Él estableció sus ofrendas, Él dio origen a sus capillas Él creó sus cuerpos como sus corazones los desearon.
Y así fue como los dioses entraron en sus cuerpos,
(en la forma) de toda la madera, de todas las piedras, de todo el barro Y de todas las cosas que crecen sobre él
(61) y en las que residen sus manifestaciones. Así todos los dioses y sus kas fueron reunidos en él, Satisfechos y unidos al Señor de las Dos Tierras(*61).

Menfis, la Ciudad Real
El granero de Ta-tenen es el Gran Trono que alegra el corazón de los dioses [que están] en la Casa de Ptah, la señora de todo lo vivo, por la que se provee el sustento de las Dos Tierras, (62) debido a que Osiris estaba flotando en sus aguas. Isis y Neftis lo advirtieron, lo encontraron y se consternaron. Horus ordenó rápidamente a Isis y Neftis que atendieran a Osiris y evitasen que se hundiese. (63) Ellas le atendieron a tiempo y le llevaron a la orilla. Él accedió a las Puertas Ocultas, en la gloria de los Señores de la Eternidad, en los pasos de Aquel que brilla en el Horizonte, sobre los caminos de Ra, en el Gran Trono. (64) Él accedió a La Gran Casa y se reunió con los dioses de Ta-tenen, Ptah, el señor de los Años. Así Osiris entró en la tierra en la Fortaleza Real, al norte de la tierra a la que había llegado. Su hijo Horus se alzó como rey del Alto Egipto y como rey del Bajo Egipto, en el abrazo de su padre Osiris y de los dioses que se encontraban delante y detrás de él.

***

Notas:
(*1) Primera línea horizontal. Se nombran los cinco títulos del rey Shabaka y aparece uno de los más antiguos epítetos conocidos de Ptah: "El que está sobre el Sur de su Muro". La palabra "Muro" hace referencia a la ciudad de Menfis, la ciudad del "Muro Blanco".
(*2a) Segunda línea horizontal. La sección, que se encuentra muy dañada, es una aclamación de la supremacía de Ptah. Es asimilado al antiguo dios menfita Ta-Tenen. Es rey de Egipto, ya que Horus es una manifestación de Ptah, y autocreado y creador de todos los dioses.
(*2b) Ta-Tenen: ("La tierra que emerge") Dios primitivo, encarnación de la colina primigenia asimilado a Ptah en Menfis, conocido como Ptah-Tatenen en Época Ramesida.
(*3) A partir de aquí empiezan las columnas.
(*6) Con el término "Nueve dioses" se refiere a la Enéada Heliopolitana.
(*7) Esta sección narra la división del gobierno de Egipto entre Horus y Seth, que había sido decidido por el dios de la tierra, Geb. La división es vista como una situación temporal, reemplazada seguidamente por la unión de las Dos Tierras bajo el gobierno único de Horus, quien ahora aparece como Hijo de Osiris y nieto de Geb.
(*9) Ayan: Ciudad cerca de El Cairo.
(*17b) El dios chacal, Upuaut, era frecuentemente identificado con Horus.
(*14c) Las coronas del Alto y Bajo Egipto.
(*15c) Esta sección enfatiza la identificación de Horus con Ptah, una ecuación esencial para aclamar a Ptah como dios supremo.
(*22) El cuerpo yacente de Osiris, es llevado por la corriente hasta Menfis, haciendo de esta ciudad el lugar más sagrado, ahciendo de ella el lugar perfecto para la unificación de las Dos Tierras. Las lagunas de esta sección han sido restauradas en base a las líneas 62-64, en donde la narración se repite.
(*54a) El pasaje expone la doctrina central de la Teología Menfita. Debido a la oscuridad de este pasaje, existe una traducción alternativa del mismo, la cual recoge Litcheim:
"(53) El corazón tomó forma en la forma de Atum, la lengua tomó forma en la forma de Atum. Es Ptah, el Grande, quien ha dado [vida] a todos los dioses y sus kas, por medio de su corazón y su lengua, (54) de la que Horus surgió como Ptah, de la que Thot surgió como Ptah"
(*56) Estas dos sentencias, posiblemente fueron desplazadas por el escriba al copiarlas ya que parecen encajar mejor en la línea 54.
(*57) Esta parte se suele incluir ya que parece que el escriba lo omitió.
(*61) Según Sethe y Junker, este párrafo no debiera de encontrarse en el lugar en que está ya que el relato de la creación ha finalizado. Se puede ver como un poema que recrea el tema de la creación del mundo.

martes, 9 de febrero de 2010

MITOLOGIA -CALIRROE-

MITOLOGIA
La bella Calirroe muere de amor



Repentinamente se desencadena la tempestad, afanosos, corren desordenadamente de un lado a otro, intentando evitar que el navío se sumerja.
Pero no hay como luchar de frente contra la violenta naturaleza. Todos los esfuerzos, gritos y órdenes se pierden en la inmensidad del océano. El navío está naufragando en las costas de Licia.
Se improvisan balsas. Hombres desesperados se arrojan al mar, tratando de vencer con la fuerza de sus brazos el fuerte oleaje que lo arrastra.
Por fin, sobreviene la calma. Los pocos que consiguen llegar a tierra se dejan caer sobre la arena y se duermen profundamente.
Nadie sabe que en esa región vive Lico, hijo de Ares. Es un hombre cruel: aprisiona a todo extranjero que por azar se acerca a su morada. Y después, en honor de su padre, tortura al cautivo hasta matarlo.
Al saber del reciente naufragio, el hijo de Ares se dirige a la playa aprisionando a Diomedes, héroe griego que regresa de la guerra de Troya.
Diomedes no puede hacer nada en su propia defensa. Está débil y fatigado. Tras largos años de lucha, quiere solamente volver a ver el país natal, los viejos compañeros. Y ahora está encerrado en una oscura caverna, a la espera del momento final: por decisión de Lico, será sacrificado en honor a Ares.
Los días pasan tristemente para el prisionero. Allá afuera no quedan rastros de la tempestad. El cielo es azul, el sol brilla en todo su esplendor.
En la playa, lejos del lugar donde está preso el héroe griego, la linda Calirroe, hija de Lico se divierte chapoteando entre la espuma.
Ella sabe lo que su padre acostumbra a hacer con los extranjeros. Y, justamente por saberlo, no consigue entender por qué aquel hombre encadenado sigue aún con vida.
De regreso a su casa, la joven pasa por la prisión de Diomedes. Conversa con el héroe. Promete aliviar su sufrimiento.
Más tarde, a escondidas, vuelve a la caverna con un poco de comida. Y por varios días lleva al cautivo alimento y consuelo.
Diomedes va recuperando sus fuerzas. Hace confidencias a la muchacha. Le cuenta episodios de la guerra de Troya.
Calirroe siente algo extraño por aquel hombre. No consigue definir qué, pero sabe que nunca sintió nada igual por nadie. Tal vez ni por su propio padre.
Diomedes percibe su emoción, sus miradas afectuosas, el cariño tensamente contenido. La muchacha está enamorada.
A partir de ese descubrimiento, el héroe siente revivir sus esperanzas de libertad. El amor de Calirroe será la llave que abrirá las puertas de su prisión.
Trémulo de impaciencia, aguarda el nuevo encuentro. Las horas pasan demasiado lentas para su inquietud. Por fin, la joven pisa el suelo de la caverna. Y Diomedes, ansioso, le declara un amor inexistente. Promete desposarla y llevarla a Grecia consigo, donde serán felices para siempre. Calirroe cree en sus palabras y ayuda Diomedes a huir de la prisión.
Combinan el gran viaje para el día siguiente. Pero cuando Calirroe llega al lugar del encuentro. Diomedes ya está en alta mar, camino de su patria.
La joven comprende que ha sido engañada. No puede soportar la idea. Desesperada, se lleva las manos a la cabeza. Sus dedos nerviosos desordenan los cabellos, arañan el rostro y llegan al cuello. Calirroe aprieta su garganta como si estuviera aferrando a su amor perdido. Y ese gesto le da una funesta idea: Calirroe decide ahorcarse mientras lejos, muy lejos ya, los pensamientos de Diomedes ni siquiera la recuerdan, ansiosos de volver a su tierra y a su mujer, quien, en esos momentos, lo está traicionando con otro.