"No hay decisiones buenas y malas, solo hay decisiones y somos esclavos de ellas." (Ntros.Ant.)

domingo, 7 de agosto de 2011

MITOS HEBREOS -COMPAÑERAS DE ADAN (LILIT, NAAMÁ Y EVA)-

MITOS HEBREOS



COMPAÑERAS DE ADÁN


POR ROBERT GRAVES y RAPHAEL PATAI




Habiendo decidido dar a Adán una compañera para que no fuese el único de su género, Dios le infundió un sueño profundo, le quitó una de sus costillas, hizo con ella una mujer y cerró la herida, Adán despertó y d i j o : "Ésta se llamará varona, porque del varón ha sido tomada. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se adherirá a su mujer; y vendrán a ser los dos una sola carne". Y el nombre que le dio fue Eva, "la madre de todos los vivientes".
Algunos dicen que Dios creó al hombre y la mujer a Su propia imagen en el Sexto Día, dándoles el dominio del mundo, pero que Eva no existía todavía.
Ahora bien, Dios hizo que Adán diese nombres a todos los animales, aves y otros seres vivientes.
Cuando desfilaron ante él en parejas, Adán —que era ya como un hombre de veinte años— se sintió celoso de sus amores, y aunque trató de acoplarse con cada hembra por turno, no encontró satisfacción en el acto. Por consiguiente exclamó:
"¡Todas las criaturas menos yo tienen la compañera adecuada!" y rogó a Dios que remediara esa injusticia.
Entonces Dios creó a Lilít, la primera mujer, como había creado a Adán, salvo que utilizó inmundicia y sedimento en vez de polvo puro. De la unión de Adán con esta demonia y con otra como ella llamada Naamá, hermana de Tubal-Caín, nacieron, Asmodeo e innumerables demonios que todavía infestan a la humanidad- Muchas generaciones después Lilit y Naamá se presentaron ante el tribunal de Salomón disfrazadas como rameras de Jerusalén.
Adán y Lilit nunca encontraron la paz juntos, pues cuando él quería acostarse con ella, Lilit consideraba ofensiva la postura recostada que él exigía.
"¿Por qué he de acostarme debajo de ti? —preguntaba— Yo también fui hecha con polvo, y por consiguiente soy tu igual." Como Adán trató de obligarla a obedecer por la fuerza, Lilit, airada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó en el aire y lo abandonó.
Adán se quejó a Dios: "Me ha abandonado mi compañera".
Inmediatamente Dios envió a los ángeles Senoy, Sansenoy y Semangelof para que llevaran a Lilit de vuelta. La encontraron junto al Mar Rojo, región que abundaba en demonios lascivos, con los cuales dio a luz lilim a razón de más de cien por día.
"¡Vuelve a Adán sin demora —le dijeron los ángeles— o si no te ahogaremos!" Lilit preguntó: "¿Cómo puedo volver a Adán y vivir como una ama de casa honesta después de mi estada junto al Mar Rojo?" "¡Morirás si te niegas!", replicaron ellos. "¿Cómo puedo morir —volvió a preguntar Lilit— cuando Dios me ha ordenado que me haga cargo de todos los niños recién nacidos; de los niños hasta el octavo día de vida, el de la circuncisión, y de las niñas hasta el vigésimo día? No obstante, si alguna vez veo vuestros tres nombres o vuestra semejanza exhibidos en un amuleto sobre un niño recién nacido, prometo perdonarlo." Los ángeles accedieron, pero Dios castigó a Lilit haciendo que un centenar de sus hijos demonios pereciesen a diario " ; y si ella no podía matar a un infante humano a causa del amuleto angélico, se volvía con rencor contra los suyos.
Algunos dicen que Lilit gobernó como reina en Zmargad, y también en Saba; y fue la demonia que mató a los hijos de Job.
Sin embargo, evitó la maldición de muerte que recayó sobre Adán porque se habían separado mucho antes de la Caída. Lilit y Naamá no sólo estrangulan a los infantes, sino que también seducen a los hombres que sueñan, cualquiera de los cuales, si duerme solo, puede ser su víctima.
Sin desanimarse por no haber dado a Adán una compañera satisfactoria, Dios probó de nuevo y le dejó que observara mientras Él creaba una anatomía femenina utilizando huesos, tejidos, músculos, sangre y secreciones glandulares, y luego cubriéndolo todo con piel y añadiendo mechones de cabello en algunos lugares. La vista de eso causó a Adán tal desagrado que inclusive cuando esa mujer, la primera Eva, se mostró en toda su belleza sintió una repugnancia
invencible. Dios supo que había fracasado una vez más y expulsó a la primera Eva.
Adonde fue ella nadie lo sabe con seguridad.
Dios probó por tercera vez y actuó con más cautela. Tomó una costilla de Adán mientras éste dormía y formó con ella una mujer; luego le trenzó el cabello y la adornó, como una novia, con veinticuatro joyas, antes de despertar a Adán, quien quedó embelesado.
Algunos dicen que Dios creó a Eva, no con una costilla de Adán, sino con una cola que terminaba en púa y que formaba parte de su cuerpo. Dios la cortó y el muñón —ahora el coxis inútil— siguen llevándolo los descendientes de Adán.
Otros dicen que la idea original de Dios era crear dos seres humanos, varón y hembra, pero en cambio ideó uno solo con un rostro masculino que miraba hacia adelante y otro femenino que miraba hacia atrás. Otra vez cambió de opinión, quitó a Adán el rostro que miraba hacia atrás e hizo para él un cuerpo de mujer.
Otros más sostienen que Adán fue creado originalmente como un andrógino de un cuerpo masculino y otro femenino unidos por la espalda. Como esta postura hacía difíciles los movimientos y embarazosa la conversación, Dios dividió al andrógino y dio a cada mitad una nueva parte trasera. A esos seres separados los puso en Edén, prohibiéndoles que se unieran.

sábado, 6 de agosto de 2011

MITOS HEBREOS -EL NACIMIENTO DE ADAN-


MITOS HEBREOS
EL NACIMIENTO DE ADÁN

POR ROBERT GRAVES y RAPHAEL PATAI



En el Sexto Día, por orden de Dios, la Tierra parió a Adán. Y como una mujer permanece impura durante treinta y tres días después del nacimiento de un hijo varón, así también permaneció la Tierra durante treinta y tres generaciones, hasta el reinado de Salomón, con anterioridad al cual el Santuario de Dios no podía ser edificado en Jerusalén. Los elementos del fuego, el agua, el aire y la oscuridad se combinaron en el útero de la Tierra para producir criaturas vivientes; sin
embargo, aunque toda su progenie fue concebida el Primer Día, las hierbas y los árboles aparecieron en el Tercero, los animales marinos y las aves en el Quinto, y los animales terrestres, los reptiles y el hombre en el Sexto.
Dios no utilizó la tierra al azar, sino que eligió polvo puro, para que el hombre pudiera llegar a ser la cima de la Creación. Actuó, en verdad, como una mujer que mezcla harina con agua y reserva parte de la masa como una ofrenda halla: pues hizo que una niebla humedeciese la tierra y luego utilizó un puñado de ella para crear el Hombre, que se convirtió en la primera ofrenda halla del mundo.
Como era hijo de Adama ("Tierra"), el hombre se llamó a sí mismo "Adán" en reconocimiento de su origen; o tal vez a la Tierra se llamó Adama en honor de su hijo; pero algunos derivan a su nombre de adom ("rojo"), recordando que fue formado con arcilla roja encontrada en Hebrón, en el Campo Damasceno, cerca de la cueva de Macpela.
Es improbable, no obstante, que Dios empleara tierra de Hebrón, pues éste era un lugar menos sagrado que la cumbre del monte Moriá, el ombligo mismo de la Tierra, donde se halla ahora el Santuario: pues allí fue bendecido Abraham por haberse mostrado dispuesto a sacrificar a Isaac. Por esto algunos dicen que Dios ordenó al arcángel Miguel: "Tráeme polvo del lugar de Mi Santuario". Él reunió ese polvo en el hueco de Su mano y formó con él a Adán, vinculando así a la humanidad con lazos naturales a la montaña en la que Abraham debía expiar los pecados de sus antepasados.
Algunos dicen que Dios utilizó dos clases de polvo para la creación de Adán: uno recogido en el monte Moriá, y el otro una mezcla escogida en los cuatro rincones del mundo y humedecida con agua tomada de todos los ríos y mares existentes. Que para asegurar la salud de Adán empleó polvo masculino y tierra femenina.
Que el nombre de Adán revela los elementos formativos de su creación: sus tres letras hebreas con sus iniciales: epher ("polvo"), dam ("sangre") y marah ("hiél"), pues si los tres no están presentes en la misma medida el hombre se enferma y muere.
Dios no se dignó buscar personalmente el polvo para crear a Adán y envió en cambio a un ángel: bien a Miguel al monte Moriá o bien a Gabriel a los cuatro rincones del mundo.
Sin embargo, cuando la Tierra se opuso al ángel, pues sabía que la maldecirían a causa de Adán, Dios tendió Su mano.
Algunos insisten en que el polvo para el cuerpo de Adán fue llevado de Babilonia, el destinado a su cabeza de Israel, el destinado a sus nalgas de la fortaleza babilónica de Agma, y el destinado a sus miembros de otras regiones.
Los diversos colores que tiene el hombre son un recuerdo de esas diferentes clases de polvo: el rojo formó la carne y la sangre de Adán, el negro sus entrañas, el blanco sus huesos y tendones, y el verde oliva su piel. Empleando polvo de todos los rincones del mundo Dios aseguró que, cualquiera que sea la región en que mueran los descendientes de Adán, la Tierra los recibirá de vuelta. De otro modo, si un oriental viaja al Occidente o un occidental al Oriente, y le llegase la hora de la muerte, la tierra de esa región podría exclamar:
"¡Ese polvo no es mío, no lo aceptaré! ¡Regrese, señor, a su lugar de origen!" Pero en tanto que el cuerpo de Adán fue creado con elementos terrestres, su alma fue creada con elementos celestiales; aunque algunos creen que también estos provenían de la Tierra.
La hora en que Dios creó el alma de Adán ha sido muy discutida: si lo fue al amanecer del Sexto Día (y su cuerpo creado un poco después), o si lo fue el Quinto Día, antes de la aparición de los animales marinos; o si esta cosa preciosa fue la primera de las creaciones de Dios. Algunos sostienen que la creación de la masa inerte de Adán precedió no sólo a su alma, sino también a la Luz misma.
Dicen que Dios, cuando estaba a punto de insuflarle Su espíritu, se detuvo y se recordó a Sí mismo: "Si dejo que el Hombre viva y se levante inmediatamente puede pretender más tarde que ha compartido Mi tarea-.. ¡Debe seguir como una masa hasta que Yo la haya terminado!" Al anochecer del Sexto Día, en consecuencia, los ángeles ayudantes preguntaron: "Señor del Universo, ¿por qué no has creado todavía al Hombre?" Y Él les contestó: "El Hombre está ya creado y sólo le falta la vida"- Entonces Dios infundió vida en la arcilla, Adán se levantó y la
obra de la Creación terminó.
Dios había dado a Adán un tamaño tan grande que cuando estaba acostado se extendía desde un extremo hasta el otro de la Tierra, y cuando se levantaba su cabeza quedaba al nivel del Trono Divino. Además, tenía una belleza tan indescriptible que aunque posteriormente las mujeres más bellas parecían monas en comparación con Sara, la esposa de Abraham, y Sara habría parecido una mona en comparación con Eva, Eva misma parecía una mona en comparación con Adán, cuyos talones —sin hablar de su rostro— brillaban más que el sol. Sin
embargo, aunque Adán fue hecho a imagen de Dios, también él parecía un mono en comparación con Dios.
Todos los seres vivientes se acercaban al radiante Adán con temor reverente, tomándolo equivocadamente por su Creador- Pero cuando se postraban a sus pies, él les reprendía, diciendo: "Vayamos ante la presencia de Dios en acción de gracias; adoremos, reverenciemos y arrodillémonos ante el Señor nuestro Hacedor.
Dios quedó satisfecho y envió ángeles para que rindieran homenaje a Adán en Edén. Se inclinaron ante él sumisamente, le asaron la carne y le sirvieron el vino. Sólo la envidiosa Serpiente desobedeció, e inmediatamente Dios la expulsó de Su presencia.
Algunos dicen que todos los ángeles concibieron aversión a Adán, por temor a que se convirtiese en un rival de Dios, y trataron de abrasarlo con fuego, pero Dios tendió Su mano sobre Adán e hizo la paz entre él y ellos. En otra parte se dice que el gran tamaño de Adán y su semblante radiante pasmaron de tal modo a los ángeles que lo llamaron "el Santo", y volvieron temblando al Cielo, Preguntaron a Dios: "¿Puede haber dos poderes divinos, uno aquí y el otro en la Tierra? ". Para tranquilizarlos, Dios puso Su mano sobre Adán y redujo su altura a un millar de codos. Posteriormente, cuando Adán, desobedeciéndole, comió del Árbol de la Ciencia, Dios redujo todavía más su estatura a sólo un centenar de codos.
Se ha dicho que Dios no encogió el cuerpo de Adán, sino que le cortó innumerables pedacitos de su carne. Adán se quejó: "¿Por qué me disminuyes?"
Dios replicó: "Tomo solamente para dar de nuevo. Recoge esos pedacitos, y disemínalos por todas partes; donde los arrojes volverán a convertirse en polvo, de modo que tu simiente puede llenar toda la Tierra".
Mientras Adán era un terrón postrado que se extendía inmóvil a través del mundo, podía, no obstante, observar la obra de la Creación- Dios le mostró también a los Justos que descenderían de é l , no en una visión, sino creándolos previamente para su instrucción. ILSÜS justos eran enanos en comparación con el tamaño de Adán y, amontonados a su alrededor, unos se asían a su cabello y otros a sus ojos, oídos, boca y nariz.

domingo, 31 de julio de 2011

ASCENSION DE ISAIAS


Ascensión de Isaías
(fragmento) (1)

Por Antonio Piñero


Martirio de Isaías.
Testamento del rey Ezequías.
Visión y ascensión de Isaías.

Los tres títulos corresponden a partes de una obra heterogénea que se conoce de forma global como Ascensión de Isaías. El producto literario que ha llegado hasta nosotros no es una obra judía, sino cristiana. Sin embargo, al analizar el escrito en su conjunto, la investigación moderna ha llegado a descubrir que dentro de él se han amalgamado tres obras distintas:
1 – El llamado Martirio de Isaías, de origen judío, que anuncia la perversidad de Manasés y la muerte del profeta Isaías. Se ha conservado en una traducción etíope clásico. El autor del Martirio de Isaías era un judío palestinense. Es posible que el original, redactado en hebreo o arameo, se compusiera entre el siglo I a. de C. y el siglo I d. de C.
2 – Un Testamento de Ezequías, que es una visión o apocalipsis de origen cristiano, que anuncia a Cristo y previene contra los efectos de la llegada del Anticristo, encarnado en el emperador Nerón vuelto a la vida. Pero este apocalipsis se basa en una obra anterior, probablemente judía, este Testamento/visión se ha conservado dentro, y mezclado, con la obra anterior. El ultimo autor, cristiano, es desconocido. Es probable que su escrito proceda del siglo II d. de C.
3 – La titulada Visión y ascensión de Isaías, es de origen cristiano. En ella se relata una segunda visión del profeta en la que este cuenta su visita a los siete cielos, guiado por un ángel, y su visión de la vida de Jesús. Su autor o redactor final es quizá el mismo que el de la obra anterior.
Además del etíope clásico, fragmentos de estas tres obras se han transmitido en un papiro de lengua griega (denominado Papiro Amherst).

(1) Lamentablemente por el momento me es imposible publicar el texto completo como siempre fue mi proceder, pero dado la importancia de esta obra, juzgue conveniente hacerlo así.
Espero que el lector sepa comprender y valorizar el texto ofrecido, comprometiéndome, en un futuro, publicarlo en forma completa. – Sergio (Nuestros Antepasados)


I
MARTIRIO DE ISAIAS
(Ascensión de Isaías)

Instrucciones de Ezequías a Manasés. Profecía de Isaías.

En el año vigésimo sexto del reinado de Ezequías, rey de Judá, llamó este a su hijo Manasés (era el único que tenía) en presencia del profeta Isaías, hijo de Amós, y de Jasub, hijo de Isaías, para transmitirle el mensaje justo que el propio rey había tenido en visión. Quería entregarle las sentencias eternas, los castigos del infierno y del príncipe de este mundo y sus ángeles –dominaciones y potestades- y el mensaje de fe del Amado, que él mismo había recibido también en visión en el año decimoquinto de su reinado, durante su enfermedad […]. Dijo entonces Isaías al rey Ezequías, pues no habló solo ante Manasés:
-Vive Dios, cuyo nombre no ha sido revelado a este mundo, vive el Amado, mi Señor, y vive el Espíritu que por mí habla, que todos estos preceptos y mensajes serán vanos para Manasés, tu hijo, por obra de sus manos, en medio de suplicios, habré de perecer. Semayel Melkira (jefe de los demonios) servirá a Manasés y ejecutará todos sus deseos; este se hará seguidor de Beliar (otro nombre del jefe de los demonios) en lugar de serlo mío, apartará de la fe recta a muchos de Jerusalén y Judea, y Beliar morará en Manasés, por cuyas manos seré aserrado.
Al oír Ezequías estas palabras prorrumpió en grandísimo llanto, se rasgó las vestiduras, se echó ceniza en la cabeza y cayó de bruces. Le dijo Isaías:
-Firmes son los designios de Samayel contra Manasés; nada te aprovechará.
En aquel día pensó Ezequías en su fuero interno matar a su hijo Manasés, mas le dijo Isaías:
-El Amado ha hecho vano tu designio; no ha de ser lo que tu mente piensa, pues a esta vocación he sido llamado y he de recibir la herencia del Amado.

Impiedad de Manasés. Huida de Isaías al desierto

Tras la muerte de Ezequías reinó Manasés, quien no recordó los mandamientos de su padre echándolos al olvido […]. Manasés inclinó su corazón a servir a Beliar […].
Cuando vio Isaías, hijo de Amós. La iniquidad que se perpetraba en Jerusalén y el culto de Satanás y sus vanidades, se retiró de la ciudad y moró en Belén de Judea. Mas también allí había gran iniquidad; alejándose, pues, de Belén, moró en el monte, en despoblado. El profeta Miqueas, el anciano Ananías, Joel, Habacuc, su propio hijo Jasub y muchos fieles, creyentes en la ascensión celestial, se retiraron (asimismo) y moraron en el monte. Todos ellos vestían saco, todos eran profetas; nada tenían consigo, sino que estaban desnudos, mientras hacían gran duelo por el extravío de Israel. Dos años permanecieron en los montes y collados.

El falso profeta Belkira denuncia y acusa a Isaías

Luego, mientras estaban en el desierto, apareció un hombre de Samaria llamado Belkira, del linaje de Sedecias, hijo de Canaán, falso profeta que moraba en Belén […].
Belkira se había enterado del lugar donde estaban Isaías y los profetas, sus compañeros, pues moraba en la tierra de Belén y era adicto a Manasés. Profetizaba falsamente en Jerusalén y muchos de allí se le habían unido, aunque era de Samaria […].
Belkira acusó a Isaías y a sus compañeros de este modo:
-Isaías y los suyos profetizan contra Jerusalén y las ciudades de Judá, que serán destruidas (contra los hijos de Judá); y Benjamín, que partirán a la cautividad; incluso contra ti, señor rey Manasés, que habrás de marchar en grillos y cadenas […]. Y acusó con insistencia a Isaías y a los profetas ante Manasés.

Martirio de Isaías

A causa, pues, de estas visiones se irritó Beliar contra Isaías, moró en el corazón de Manasés y lo aserró con una sierra de madera. Mientras Isaías era aserrado, Belkira estaba acusándolo y todos los falsos profetas estaban riéndose y regocijándose a causa de Isaías, pues Belkira y el demonio Metembuco se burlaban de él […].
E Isaías no lloró ni gritó mientras lo aserraban, sino que hablaba por su boca el Espíritu Santo, hasta que fue partido en dos. Esto hizo Beliar a Isaías por mano de Belkira y Manasés, pues estaba Semeyel sobremanera enojado con aquel desde los días de Ezequías, rey de Judá, a causa de las visiones que había tenido acerca del Amado, y también de la ruina de Semeyel que había visto por mediación del Señor cuando aún reinaba Ezequías, su padre. Así obró (Manasés) según la voluntad de Satanás.

II
TESTAMENTO DE EZEQUIAS
(Ascensión de Isaías)

Profecías sobre los últimos tiempos

Dijo Isaías:
-En esos días serán muchos los que deseen cargos, aunque estén desprovistos de sabiduría; habrá muchos superiores inicuos y pastores opresores de sus ovejas, al no parecerse a los santos pastores. Muchos cambiarán el honor de sus vestiduras de santos por la indumentaria de los codiciosos; habrá mucha acepción de personas en esos días y amantes de la gloria de este mundo. Abundarán los calumniadores y la vanagloria al acercarse el Señor, y se retirará el Espíritu Santo de muchos.
“En esos días no habrá muchos profetas ni quienes digan cosa fidedigna, sino uno aquí y otro allá en diversos lugares. A causa del espíritu de error, fornicación, vanagloria y codicia, que existirá en los que se llaman siervos de aquel y los que escuchen a ese, habrá gran odio mutuo entre ellos, los pastores y superiores. Habrá gran envidia en los últimos días y dirá cada cual lo que bien le parezca; declararán vanas las profecías de los profetas anteriores a mí, e incluso rechazarán estas visiones mías, para dar expresión al impulso de sus corazones.

Dominio del anticristo Beliar

“Así pues, Ezequías y Jasub, hijo mío, tales serán los días del fin del mundo. Tras su consumación descenderá el gran príncipe Beliar, rey de este mundo, que lo ha poseído desde que existió. Bajará de su firmamento en forma humana el rey inicuo y matricida (Nerón) que es ese (mismo) rey, perseguirá la planta que los doce apóstoles del Amado habrán plantado, uno de los cuales será entregado en su mano. Este príncipe vendrá bajo la forma de ese rey, y con él llegarán todos los poderes de este mundo y le obedecerán en todo lo que desee. Por su palabra saldrá el sol de noche y hará aparecer la luna a la hora sexta. Hará todo lo que quiera en el mundo; obrará y hablará como el Amado. Afirmará: “Yo soy Dios; antes de mi nadie existió”, y toda la gente en el mundo creerá en él, le sacrificarán y servirán mientras dicen: “Este es Dios, no hay otro como él”, y tornará tras sí a la mayoría de los que se unieron para recibir al Amado. El poder de sus prodigios estará en cada ciudad y país, y erigirá sus imágenes ante sí en todas las ciudades, dominando por tres años, siete meses y veintisiete días. De entre los muchos creyentes y santos, y de entre los que creen en él, pocos en esos días seguirán siendo sus siervos, errantes de desierto en desierto, esperando su venida.

Derrota del Anticristo por parte del Amado

“Mas, tras mil trescientos treinta y dos días, vendrá el Señor con sus ángeles y ejércitos de santos desde el séptimo cielo con la gloria de este lugar y arrastrará al infierno a Beliar y a sus fuerzas. Concederá entonces descanso a los piadosos que encuentre en vida en este mundo, y a todos los que a causa de su fe maldijeron a Beliar y a sus reyes. Los santos vendrán con el Señor, con sus vestiduras, de arriba, del séptimo cielo. Con El vendrán aquellos cuyos espíritus están ya vestidos, descenderán y estarán en el mundo, y El fortalecerá a los que se encuentren en vida justamente con los santos, en vestidura de tales. El Señor servirá a los que fueron vigilantes en este mundo, y luego volverán a lo alto con sus vestiduras, y serán dejados sus cuerpos en el mundo.
“Entonces la voz del Amado increpará encolerizada a los seres del cielo y la tierra, montes, collados, ciudades, desiertos y selvas, al ángel del sol y la luna, y a todas las cosas en las que se manifestó y declaró Beliar en este mundo, y ocurrirá la resurrección y el juicio en esos días. El Amado exhalará de si fuego que consumirá a todos los impíos, y será como si no hubieran sido creados.

III
VISION Y ASCENCION DE ISAIAS
(Ascensión de Isaías)

Visión que tuvo Isaías, hijo de Amós

En el año vigésimo del reinado de Ezequías, rey de Judá, vinieron desde Gálgala Isaías, hijo de Amós, y Jasub, hijo de Isaías, a Ezequías, a Jerusalén. Entró Isaías y se sentó en el estrado del rey; aunque le habían traído un asiento, no quiso sentarse en el. Comenzó Isaías a hablar con el rey Ezequías sobre fe y justicia […].
Mientras este pronunciaba palabras verdaderas, le sobrevino el Espíritu Santo, y todos veían y oían las palabras de este Espíritu. El rey había llamado a todos los profetas y a todo el pueblo que se encontraba allí, y vinieron; Miqueas, el anciano Ananías, Joel y Jasub estaban sentados a su derecha. Y ocurrió que cuando oyeron todos la voz del Espíritu Santo, se pusieron de rodillas y alabaron al Dios justo, al Altísimo que está en el excelso mundo. Al Santo que mora en lo alto, al que descansa en los santos. Y dieron gloria al que ha concedido al hombre en el mundo tamaña excelencia de palabra.
Mientras hablaba por el Espíritu Santo, y todos lo escuchaban, enmudeció, cayó en éxtasis y no veía ni siquiera a los que estaban ante él. Aunque sus ojos estaban abiertos, su boca callaba y su pensamiento corporal había sido arrebatado a lo alto. Pero su respiración seguía en él, pues [solo] estaba teniendo una visión. El ángel enviado a mostrársela no era de este firmamento, ni uno de los ángeles gloriosos de los (seis cielos que hay sobre) este mundo, sino que había venido del séptimo cielo. No imaginaba el pueblo que el santo Isaías estaba en éxtasis; solo lo sabía el círculo de los profetas. Mas la visión que tuvo el santo Isaías no era de este mundo, sino de lo oculto a la carne […].

Ascenso al firmamento

Dijo Isaías:
-Tomándome el ángel de la mano, me hizo ascender. Le dije: “¿Quién eres, cuál es tu nombre, y a donde me haces subir?”, pues me fue dada fuerza para hablarle. Me respondió: “Cuando te haya hecho ascender los diversos niveles y mostrado la visión para la cual he sido enviado, entonces comprenderás quien soy […]”.
“Y subimos al firmamento él y yo. Allí vi a Semeyel y sus fuerzas; gran guerra había allí por la envidia que mutuamente se tenían los ángeles de Satanás, igual en las alturas que en la tierra, pues semejante a lo del firmamento es lo que hay aquí en la tierra. Dijo el ángel: “¿Qué es esta guerra y esta envidia?”. Me respondió: “Así ha sido desde que el mundo existió hasta ahora, y esta guerra (seguirá) hasta venga el que has de ver y lo destruya”.

Ascenso a los cinco primeros cielos

“Luego me subió por encima del firmamento, que es el primer cielo. Allí vi un trono en medio, a cuya derecha e izquierda había ángeles. (Los ángeles que estaban a la izquierda) no eran como los de la derecha, ya que estos tenían mayor gloria, pero todos alababan a una voz. El trono estaba en medio, y lo alababan también los de la izquierda tras los de la derecha, pero su voz no era como la de estos, ni tampoco sus alabanzas. Pregunté al ángel que me guiaba: “¿A quién se dirigen estas alabanzas?”. Respondió: “A la gloria del séptimo cielo, al Santo que eternamente descansa, y a su Amado, desde donde he sido enviado a ti, allá se dirigen”.
“Y nuevamente me hizo subir, al segundo cielo; la altura de este es como la que hay del cielo a la tierra. (Allí vi como) en el primer cielo, ángeles a la derecha e izquierda, un trono en medio, y las alabanzas de estos ángeles del segundo cielo. Y el que se sentaba en el trono de este era mucho más glorioso que el resto. Había gran gloria en el segundo cielo, y la alabanza no era como la de aquellos que estaban en el primer cielo. Caí de bruces para adorarle, pero no me dejó el ángel que me guiaba. Me dijo: “Por esto he sido enviado, para instruirte; no adores a ningún trono ni ángel de los seis cielos hasta que yo de lo diga en el séptimo cielo. Pues encima de todos los cielos y sus ángeles está dispuesto tu trono, tus vestiduras y tu corona, que has de ver”. Me regocijé sobremanera, pues los que aman al Altísimo y a su amado ascenderán allí en sus postrimerías por obra del ángel del Espíritu Santo.
“Me subió al tercer cielo, e igualmente vi a los (ángeles) de la derecha e izquierda, y también había un trono en medio, solo que allí no se hace mención a este mundo. Se transfiguraba mi rostro gloriosamente según iba ascendiendo a cada cielo. Pregunté entonces al ángel que estaba conmigo: “¿Nada de aquel mundo vano se menciona aquí?”. Me respondió así: “Nada se menciona a causa de su insignificancia, pero nada queda oculto de lo que allí se hace”. Quise averiguar cómo se sabe, mas me respondió así: “Cuando te suba al séptimo cielo –de donde he sido enviado-, que está por encima de estos, conocerás que nada se oculta a los tronos, a los que moran en los cielos, ni a los ángeles”. La alabanza que cantaban y la gloria del que se sentaba en el trono eran superiores, y los ángeles de la izquierda y la derecha tenían más gloria que los del cielo inferior.
“Y me hizo ascender de nuevo, al cuarto cielo, cuya altura sobre el tercero es más que de la tierra al firmamento. Allí también vi a los ángeles de la derecha e izquierda, y el que se sentaba en el trono estaba en medio. También allí recitaban alabanzas, y la gloria y el honor de los ángeles de la derecha eran mayores que los de la izquierda. También la gloria del que se sentaba en el trono era mayor que la de los ángeles de la derecha, cuya gloria, empero, superaba a los de abajo.
“Me subió al quinto cielo, y de nuevo vi a los ángeles a derecha e izquierda. El que se sentaba en el trono tenía mas gloria que el del cuarto cielo, y la gloria de los de la derecha era mayor que la de los de la izquierda. La gloria del que se sentaba en el trono era mayor que la de los ángeles de la derecha, y su alabanza más gloriosa que la del cuarto cielo. Alabé entonces al Inefable, al Único, que habita en los cielos, cuyo nombre no es conocido a ningún mortal, al que ha dado tal gloria a los (ángeles de) los distintos cielos, el que magnifica la gloria de los ángeles y multiplica la del que se sienta en el trono.

Isaías en el sexto cielo

“Todavía me hizo subir a la atmosfera del sexto cielo, y vi una gloria que no había visto en el quinto. Vi ángeles que eran de gran gloria, y la alabanza allí era santa y admirable. Dije al ángel que me guiaba: “¿Qué es lo que veo, mi Señor?”. Me respondió: “No soy tu señor, sino tu compañero”. Nuevamente le pregunte: “¿Cómo es que no hay ángeles compañeros (a la izquierda)?”. Volvió a responder: “A partir del sexto cielo ya no hay ángeles de izquierda ni trono en medio. (Las ordenes las reciben) del poder del séptimo cielo, donde mora el Inefable y su Elegido, cuyo nombre no es conocido ni puede saberlo ninguno de los cielos, pues solo El es Aquel a cuya voz todos los cielos y tronos responderán. He recibido poder y he sido enviado para hacerte ascender aquí, para que veas esta gloria” […].
“Me hizo subir al sexto cielo […]. Allí todos nombraban al Padre primero, a su Amado (Cristo), y al Espíritu Santo, todos al unísono. Su voz no era como la de los ángeles de los cinco cielos, ni como sus palabras, sino que era allí otra. Había mucha luz. Cuando estaba en el sexto cielo se antojaron tinieblas las luces que había visto en los otros cinco.
“Me regocijé y alabé al que ha concedido semejantes luces a los que esperan su promesa, e imploré al ángel que me guiaba no volver más al mundo carnal. Pues he de deciros, Ezequías, Jasub, hijo mío, y Miqueas, que es mucha aquí la tiniebla. Mas el ángel que me guiaba supo lo que yo había pensado y dijo: “Si te has regocijado con estas luces, cuánto más gozarás en el séptimo cielo cuando veas […] las vestiduras, tronos y coronas dispuestas para los justos (que creen en ese Señor que bajará en vuestra forma, pues la luz de allí es grande y maravillosa). Y en cuanto a lo de no volver tú a la carne, aún no se han cumplido tus días para venir aquí”. Oyendo esto, me entristecí, mas él me dijo: “No te entristezcas”.

Isaías en el séptimo cielo

“Y me condujo a la atmosfera del séptimo cielo, donde, además, oí una voz que decía: “¿Hasta dónde va a ascender el que mora en la carne?”. Me asusté y me eché a temblar. Mas cuando ya me encontraba en este estado, oí otra voz que partía de allí y me decía: “Permitido está subir al santo Isaías, pues aquí está su vestidura” […].
“Me subió al séptimo cielo, y allí vi una luz maravillosa, así como innumerables ángeles. Vi en aquel lugar a todos los justos (desde Adán; allí vi al santo Abel y a todos los justos; a Henoc y a todos los que estaban con él), despojados del ropaje carnal. Los vi en sus excelsas vestiduras (y eran como los ángeles que allí) tenían gran gloria, pero no estaban sentados en sus tronos, ni llevaban sus coronas gloriosas. Pregunté al ángel que estaba conmigo cómo habían recibido las vestiduras, pero por qué no estaban en los tronos con las coronas. Me dijo: “No recibirán las coronas y tronos gloriosos hasta que descienda el Amado en la forma en la que lo verás (pues descenderá al mundo en los días postreros el Señor que ha de llamarse el Cristo). Sin embargo, verán y sabrán de quiénes serán los tronos y coronas, luego que El haya descendido, haciéndose cono de vuestra forma, (y siendo tenido por carne mortal). El príncipe de este mundo extenderá su mano contra el Hijo; lo inmolarán, crucificándolo en un madero, sin saber quién es. Así será su descenso como tú lo verás; a los mismos cielos quedará oculto para que no se sepa quién es. Y cuando se haya apoderado del ángel de la muerte, ascenderá al tercer día (y permanecerá en ese mundo quinientos cuarenta y cinco días). Entonces subirán con él muchos de los justos, cuyos espíritus no recibirán vestiduras hasta el día en que ascienda el Señor Cristo, y ellos con él. Entonces, pues, recibirán sus vestiduras, tronos y coronas, cuando El haya subido al séptimo cielo”.
“Insistí acerca de lo que le había preguntado en el tercer cielo: “Muéstrame cómo se sabe aquí todo lo que se hace en aquel mundo”. Estaba todavía hablándole cuándo he aquí que uno de los ángeles que allí había, más glorioso que aquel que me había subido desde el mundo, me mostró un libro y lo abrió. Estaba escrito, mas no como los libros de este mundo. Me lo dio, lo leí y resultó que allí estaban escritas las acciones de los hijos de Israel, y las de otros que yo no conozco, Jasub, hijo mío. Dije: “Verdaderamente nada hay que quede oculto al séptimo cielo de cuanto se hace en este mundo”.

Adoración de la Trinidad

“Allí vi muchas vestiduras dispuestas, muchos tronos y muchas coronas. Dije entonces al ángel: “¿De quién son esta vestiduras, tronos y coronas?”. Me respondió: “Muchos de ese mundo serán los que reciban estas vestiduras, al creer en la palabra de Aquel que se llamará como te dije (guardándola, creyendo en ella y en su cruz; para ellos están preparadas)”. Y vi a Uno que estaba allí, cuya gloria excedía a todos, grande y maravillosa era su gloria. Después, todos los justos que había visto así como los ángeles se llegaron a El (Adán, Abel, Set y todos los justos se acercaron hacia adelante), lo adoraron y alabaron todos al unísono. Yo también me uní a ellos, y mi alabanza era como la suya. Entonces se acercaron todos los ángeles, lo adoraron y alabaron.
“Yo me transfiguré, haciéndome como un ángel […]. Vi que estaban allí el Señor y el segundo ángel, pero este situado a la izquierda de mi Señor. Pregunté: “Quien es este?”. Me respondió: “Adóralo, pues este es el ángel del Espíritu Santo, que habla por ti y los otros justos”. Vi entonces la gran gloria al abrirse los ojos de mi espíritu, pero no pude continuar contemplándola, ni tampoco el ángel que iba conmigo, ni ninguno de sus semejantes a los que había visto adorar a mi Señor, mas vi a los justos que con gran poder contemplaban la gloria de Aquel.
“Se acercaron a mí mi Señor y el ángel del Espíritu, y dijo El: “Mira como te ha sido dado ver a Dios, y por tu causa ha recibido poder el ángel que está contigo”. Y vi como mi Señor y el ángel del Espíritu adoraban y alababan juntos a Dios. Entonces todos los justos se acercaron y lo adoraron, y los ángeles hicieron lo mismo. Y todos los ángeles lo alabaron.
“Entonces oí voces de alabanza que había escuchado en los seis cielos, que subían y se oían allí; todas eran enviadas a aquel Ser glorioso, cuya gloria no pude contemplar. Yo mismo oía y veía sus alabanzas, y el Señor y el ángel del Espíritu oían y veían todo. Todas las alabanzas que se enviaban de los seis cielos no solo se oían, sino que se veían. Oí decir al ángel que me guiaba: “Este es más excelso que los excelsos, el que mora en el mundo sagrado y descansa en los santos, el que ha de ser llamado por el Espíritu Santo, en boca de los justos, Padre del Señor” […].
Estas cosas vio Isaías y las contó a los que estaban ante él, quienes prorrumpieron en alabanzas. Dirigiéndose al rey Ezequías, dijo Isaías:
-Estas cosas he dicho: el fin de este mundo y toda esta visión se cumplirán en la última generación.
E Isaías le hizo jurar que no lo diría al pueblo de Israel, ni daría estas palabras a copiar a nadie. Vosotros, por vuestra parte, manteneos vigilantes en el Espíritu Santo para que recibáis vuestras vestiduras, tronos y coronas de gloria que están ya dispuestos en el séptimo cielo […].
Termina la visión del profeta Isaías con su ascensión.

Traducción del etíope de Federico Corriente

jueves, 21 de julio de 2011

MITOLOGIA MAYA -LA SEÑORA QUE SE CONVERTIA EN COYOTE-


MITOLOGIA MAYA
LEYENDAS Y CUENTOS MAYAS

La señora que se convertía en coyote


Es necesario un esfuerzo grande y serio para conocer y entender lo maravilloso de la Cultura Maya.
La recopilación, traducción y escritura de mitos, cuentos y leyendas aquí presentada, fue realizada por jóvenes maestros bilingües, Napoleón Tarax Herrera, Eulalio Argueta Calel; y por el coordinador del Consejo de Pueblos Mayas Chinab’jul, Víctor Manuel Larios Velásquez.

Introducción
Esta obra es una recopilación de mitos, cuentos y leyendas que nos introducen a la cultura ancestral de los pueblos mayas. Es esta una forma de abrir puertas a un mundo dominado por relatos míticos. Los mitos por definición, involucran aspectos sagrados o sobrenaturales y generalmente tienen un carácter explicativo. En cierta forma la cosmovisión y los antiguos dioses de la cultura maya, aunque solapados por el cristianismo y trasformados con el paso del tiempo, aún persisten y se manifiestan en esta tradición.
Los mitos, cuentos y leyendas aquí contenidos presentan similitudes con los relatos del Popol Wuj.
En la cosmovisión tradicional de los pueblos de origen maya, la religión está estrechamente ligada con la naturaleza y uno de sus principios es el respeto.
Al perderse este respeto, se rompe el equilibrio y esto trae como consecuencia un castigo, que se debe expiar y ofrecer algo a cambio


La señora que se convertía en coyote
Era esposa de un comerciante, el comerciante viajaba para Chiquimula; cada vez que regresaba a su casa encontraba carne para comer.
Él le preguntaba a su mujer que de dónde traía la carne, ella siempre le decía que sus familiares se la regalaban.
Pero en una oportunidad, el hombre optó por velar a su esposa, para ver a que se dedicaba, mientras ella estaba confiada de que su esposo andaba lejos.
Entonces, se oyeron los aullidos de unos coyotes; y resultó que eran los hermanos de la esposa del comerciante.
Al oir los aullidos, la señora se quitó la ropa y se amarró la faja en la cintura, dejando una punta para formar la cola, dio tres vueltas en el llano y se convirtió en coyota.
Salieron en busca de comida, fueron a sacar ovejas de los corrales para comérselas.
Se dice que cuando regresó la señora a la casa, fue a traer un sartén y vomitó la carne en éste, luego se vistió, pero antes de vestirse, dio otras tres vueltas en el llano y se convirtió en persona; luego, lavó la carne, le hechó sal y la asó en el fuego, mientras que el marido la estaba viendo desde el tapanco, éste bajó y le dio una buena golpiza.

miércoles, 20 de julio de 2011

MITOS HEBREOS -REBELION DE SAMAEL-


MITOS HEBREOS

REBELIÓN DE SAMAEL

POR ROBERT GRAVES y RAPHAEL PATAI

Algunos dicen que la serpiente de Edén era Satán disfrazado; o sea el arcángel Samael. Se rebeló en el Sexto Día, impulsado por unos celos abrumadores de Adán, a quien Dios había ordenado que adorasen todos los habitantes del Cielo.
El arcángel Miguel obedeció sin demora, pero Samael dijo: "¡Yo- no adoraré a ningún ser inferior! Cuando Adán fue hecho, yo estaba ya perfeccionado. ¡Que él me adore a mí más bien!" Los ángeles de Samael accedieron y Miguel les advirtió:
"¡Cuidado con la ira de Dios!. Samael replicó: "Si Él se muestra irritado, yo pondré un trono sobre las estrellas y me proclamaré el Supremo." Entonces Miguel arrojó a Samael del Cielo a la tierra, donde, sin embargo, continuó tramando contra la voluntad de Dios
Otros dicen que cuando todos los ángeles se habían puesto obedientemente a los pies de Adán, Samael le dijo a Dios: "Señor del Universo, Tú nos creaste con el esplendor de Tu gloria, ¿Debemos adorar, por consiguiente, a un ser formado con polvo?"' Dios replicó: "Sin embargo, esta criatura, aunque fue formada con polvo, te supera en sabiduría e inteligencia ' Samael le desafió:
"¡Ponnos a prueba!" Dios dijo: "He creado los animales, las aves y los reptiles.
Desciende y ponlos en fila, y si puedes darles los nombres que yo les habría dado,
Adán rendirá homenaje a tu sabiduría. Pero si no puedes hacerlo y él lo hace,
tendrás que rendir homenaje a la de é l . " En Edén, Adán rindió homenaje a Samael,
a quien tomó equivocadamente por Dios. Pero Dios le hizo levantarse y preguntó a Samael: "¿Serás tú el primero que dé nombres a esos animales o será Adán?"
Samael contestó: "Seré yo, pues soy el mayor y el más sabio." Inmediatamente Dios puso bueyes delante de él y le preguntó: "¿Cómo se llaman?" Cuando Samael guardó silencio Dios alejó a los bueyes. Luego le presentó un camello y después un asno, pero Samael no pudo dar nombre a ninguno de ellos, Luego Dios puso comprensión en el corazón de Adán y le habló de manera que la primera letra de cada pregunta indicaba el nombre del animal. Así tomó unos bueyes y d i j o : "Bueno, abre tus labios, Adán, y dime su nombre." Adán contestó: "Bueyes." A continuación
le mostró un venado y le d i j o : "Ven, dime el nombre de éste." Adán contestó:
"Venado," Por f in Dios le mostró un asno: "¿Aspiras a nombrar a éste?" Adán contestó: "Es un asno." Cuando Samael vio que Dios había instruido a Adán gritó indignado. "¿Gritas?", le preguntó Dios. "¿Cómo no he de gritar —replicó Samael— si Tú me creaste con Tu Gloria y luego has dado inteligencia a una criatura hecha con polvo?" Dios d i j o : "¡Oh, malvado Samael! ¿Te asombra la sabiduría de Adán? ¡Sin embargo, él ahora preverá el nacimiento de sus descendientes y dará a cada uno su nombre hasta el Día del Juicio!" Dicho eso, arrojó del Cielo a Samael y a sus ángeles ayudantes- Samael se asió a las alas de Miguel y lo habría arrastrado a
él también hacia abajo si Dios no hubiera intervenido.
Algunos dicen que Satán no era Samael, sino el Príncipe de las Tinieblas parecido a un buey que se había opuesto a la voluntad creadora de Dios inclusive antes que Él ordenara "¡Haya luz!" Cuando Dios d i j o : "¡Fuera de aquí! ¡Crearé Mi mundo con la luz!", el Príncipe preguntó: "¿Por qué no con la oscuridad?" Dios replicó: "¡Cuidado, no sea que te domine con un grito!" El Príncipe, poco dispuesto a reconocerse inferior a Dios, fingió estar sordo. Entonces el grito de Dios lo dominó, como Él había amenazado Samael y sus ángeles fueron confinados en un
calabozo oscuro, donde todavía languidecen con los rostros macilentos y los labios sellados; y ahora se los llama los Veladores. El Día del Juicio Final el Príncipe de las Tinieblas se declarará igual a Dios y pretenderá haber tomado parte en la Creación, jactándose: "¡Aunque Dios hizo el Cielo y la Luz, yo hice las Tinieblas y el Abismo!" Sus ángeles lo apoyarán, pero los fuegos del Infierno ahogarán su arrogancia.

MITOS HEBREOS -LA CAIDA DE LUCIFER-


MITOS HEBREOS

LA CAÍDA DE LUCIFER

POR ROBERT GRAVES y RAPHAEL PATAI


En el tercer día de la Creación el principal arcángel de Dios, un querubín llamado Lucifer, hijo de la Aurora ("Helel ben Shahar") se paseaba por Edén entre joyas centelleantes, su cuerpo resplandeciente con cornalinas,, esmeraldas, diamantes, berilos, ónice, jaspe, zafiro y carbunclo, todo engarzado en el oro más puro. Pues durante un tiempo Lucifer, a quien Dios había designado Guardián de todas las Naciones, se comportó discretamente, pero pronto el orgullo le hizo perder la cabeza. "Subiré a los cielos —dijo—, en lo alto, sobre las estrellas de Dios, elevaré mi trono, me instalaré en el monte santo, en las profundidades del aquilón.
Subiré sobre la cumbre de las nubes y seré igual al Altísimo." Dios, observando las ambiciones de Lucifer, lo arrojó de Edén a la Tierra, y de la Tierra al Seol. Lucifer brilló como el relámpago al caer, pero quedó reducido a cenizas; y ahora su espíritu revolotea a ciegas sin cesar por la oscuridad profunda del Abismo sin Fondo

MITOS HEBREOS -EL ZIZ-


MITOS HEBREOS
DESCRIPCIÓN DE LOS MONSTRUOS PRIMITIVOS

EL ZIZ

POR ROBERT GRAVES y RAPHAEL PATAI

El Ziz se llama así porque su carne tiene muchos sabores diferentes: tiene sabor a esto (zeh) y a esto (zeh). Es un ave pura, se la puede comer y es capaz de enseñar a la humanidad la grandeza de Dios.
Todas las aves, incluyendo al Ziz, su Rey, fueron creadas al quinto día de un pantano y en consecuencia figuran entre los animales terrestres y los marinos.
Pero si Dios no hubiera dado a las aves más débiles una exención misericordiosa no habrían podido defenderse contra el águila, el gavilán y otras aves de presa; pues en el mes de Tisrí ordena al Ziz que levante la cabeza, sacuda las alas, cante fuertemente e infunda a las aves de presa tal terror que se abstienen de hacer daño a las aves menores.
Dios puso una de las patas del Ziz recién creado sobre una aleta de Leviatán y vio que su cabeza llegaba al Trono Divino. Sus alas extendidas pueden oscurecer el sol e impiden que el ígneo Viento Sur abrase toda la Tierra.
El mismo Bar-Hana informa que, en un viaje por mar, él y sus compañeros vieron al Ziz posado en medio del océano, pero las olas sólo le mojaban los tobillos, "Juzgamos que el mar tenía que ser poco profundo —dice Bar- Hana— y nos proponíamos desembarcar y tranquilizarnos, Pero una voz celestial nos advirtió: 'Hace siete años el carpintero de un barco dejó caer su hacha en este lugar y todavía no ha tocado fondo'".
Hay también una Ziz hembra. Aunque cuida mucho de su único huevo gigantesco y lo empolla en alguna montaña lejana, en una ocasión lo dejó caer accidentalmente y se vació. Su contenido hediondo anegó a sesenta ciudades y arrastró a trescientos cedros.
Con el tiempo el Ziz compartirá el destino de Leviatán y Behemoth. Lo matarán y servirá de alimento a los justos