"No hay decisiones buenas y malas, solo hay decisiones y somos esclavos de ellas." (Ntros.Ant.)

martes, 28 de febrero de 2012

EL CILINDRO DE CIRO -TEXTO COMPLETO-


EL “CILINDRO DE CIRO”

por Federico Lara Peinado


Un pequeño “barril” de arcilla, conocido como Cilindro de Ciro, hallado en el área del templo babilonio de Marduk, redactado en acadio cuneiforme, conmemora los trabajos efectuados por el rey persa Ciro II en tal templo, después de su victoria sobre el rey Nabónido, alcanzada en el 539. Con tales obras pretendía legitimar su conquista, querida y auspiciada por lo dioses, según los textos.

EL “CILINDRO DE CIRO”
Texto

Una línea destruida

1- [Cuando (…)] su […] las regiones […] una persona insignificante ha sido instalada como la entu [de Sin] en su tierra y [él sacó de sus tronos las imágenes correctas de los dioses] e impuso sobre ellos [imi]taciones. [Hizo] una réplica del Esagila [(…) estableció] ritos inapropiados para Ur y el resto de otras ciudades sagradas rituales, como también [ofrendas im]pías. Diariamente, no cesaba de pronunciar [plegarias] infieles. Además interrumpía de manera diabólica las ofrendas regulares y trastocaba los ritos. [Cam]bió en abominación la adoración de Marduk, el rey de los dioses, y sin cesar perpetuo la maldad contra su ciudad (= la de Marduk). Todos los días [él (…)] y llevó a todo su [pueblo] a la ruina por (imponerles) cargas sin descanso.
2- Ante sus quejas el Enlil de todos los dioses (= Marduk) se puso terriblemente furioso y [se marchó de] su territorio, (también) los (otros) dioses que vivían entre ellos abandonaron sus mansiones, enojados porque (Nabónido) los hubiera traído a Babilonia para furia de Marduk. Marduk, el ex[altado, el Enlil de los dio]ses, se paseó por todos los lugares que habían sido abandonados y al ver aquello calmó [su] en[fado] y mostró piedad al pueblo de Sumer y Akkad, que se habían convertido en cadáveres.
3- Escudriñó y miró (por) todos los países, buscando un gobernante virtuoso cuya mano pudiera agarrar. (Entonces) pronunció el nombre de Ku-ra-as (= Ciro II), rey de Anshan, y anunció su nombre como el pró(ximo) gobernante de todo el mundo. Hizo al país de Guti y todas las hordas uman-manda (= medos) inclinarse en sumisión a sus pies (= de Ciro II). Y así él (= Ciro II) siempre se cuidó de la justicia y del bienestar del pueblo de los cabeza negra sobre el cual él había sido hecho victorioso (por Marduk). Y Marduk, el gran señor, líder de su pueblo (= de sus adoradores), contempló con placer las buenas obras y el corazón prudente de Ciro (II, y por tanto,) le ordenó marchar a su propia ciudad Babilonia (Ka.dingir.ra). Le hizo partir por el camino a Babilonia (DIN.TIR) yendo a su lado como un verdadero amigo y compañero. Sus abundantes tropas –su número, como el agua (que fluye) de un rio, no podía contarse- caminaban a su lado, con sus armas guardadas. Sin batalla o lucha (alguna, Marduk) le hizo entrar en su ciudad, Babilonia (Su.an.na), librando a su propia ciudad, Babilonia, (Ka.dingir.ra) de cualquier calamidad. Y a Nabónido, el rey que no le adoraba (= a Marduk) lo entregó a sus manos.
4- Todos los habitantes de Babilonia (DIN.TIR) así como todo el país de Sumer y Akkad, príncipes y gobernantes (incluidos), se inclinaron ante él (= Ciro II) y le besaron los pies, jubilosos de que él (hubiera recibido) la realeza, y con caras resplandecientes. Alegremente, le saludaron como señor gracias a cuya ayuda había vuelto (de nuevo) a la vida los que estaban como muertos, habiendo sido salvados de toda tribulación y penuria. Y alabaron su nombre.
5- Yo soy Ciro (II), rey del mundo, gran rey, legitimo rey, rey de Babilonia, rey de Sumer y Akkad, rey de los cuatro confines (del universo), hijo de Ka-am-bu-zi-ia (= Cambises), gran rey, rey de Anshan, nieto de Ciro, gran rey, rey de Anshan, descendiente de Si-is-pi-is (= Teispes), gran rey, rey de Anshan, de un antiguo linaje real; cuyo gobierno es amado por Bel (= Marduk) y Nabu, a quien quieren como rey para complacer sus corazones.
6- Después de entrar en Babilonia (DIN.TIR) en paz, entre alegría y júbilo, convertí el palacio real en la sede de mi gobierno. Marduk, el gran señor, que ama a Babilonia con gran magnanimidad (la) estableció como mi destino y yo todos los días me esforcé en adorarle. Mis numerosas tropas paseaban por Babilonia (DIN.TIR) en paz, no permití a nadie aterrorizar (ningún lugar) del [país de Sumer] y Akkad. Hice todo lo posible por la paz de Babilonia (Ka.dingir.ra) y en sus lugares de culto. En cuanto a los habitantes de Babilonia (DIN.TIR), [que] contra la voluntad de los dioses (Nabónido) había hecho sumisos de una manera totalmente inapropiada para ellos, los liberé de su pesar y aflojé su carga, (poniendo así fin a sus principales quejas). Marduk, el gran señor, estaba muy complacido con mis obras y me envió amigables bendiciones a mí, Ciro (II), el rey que lo adora, a Cambises, mi hijo, el descendiente de [mis] entrañas, así como a todas mis tropas, y todos [alabamos] su gran [deidad] gozosamente, de pie ante él en paz.
7- Por su majestuoso mandato, todos los reyes entronizados, todo el mundo desde el mar Superior al mar inferior, habitantes de regiones distantes, todos los reyes de la tierra del oeste que viven en tiendas, me trajeron sus pesados tributos y me besaron los pies en Eshunna, las ciudades de Zamban, Me-Turnu, Der y tan lejos como la frontera de los Guti –devolví a (estas) ciudades sagradas al otro lado del Tigris, cuyos santuarios habían sido fundados en tiempos antiguos, las imágenes que habían estado allí y les establecí santuarios permanentes. (También) reuní a todo su pueblo y (les) devolví sus casas. Además, reasenté, siguiendo el mandato de Marduk, el gran señor, a todos los dioses de Sumer y Akkad a quienes Nabónido había traído a Babilonia (Su.an.na) para enfado del señor de los dioses, sin dañarlos, en sus (antiguas) capillas, los lugares que les hacen felices.
8- Que todos los dioses a quienes he reasentado en sus ciudades sagradas rueguen a Bel (= Marduk) y Nabu por una larga vida para mí y que ellos me recomienden (a él); que digan a Marduk, mi señor, esto: “Ciro (II), el rey que te adora, y Cambises, su hijo, […] su […] asenté a toda la gente de Babilonia, que rezó por mi monarquía y a todas sus tierras en un lugar pacifico. Todos los días proporcioné (al templo) [ofrendas de (…) gan]sos, dos patos y diez palomas por encima de las anteriores ofrendas de gansos, patos y palomas. La muralla Imgur-Enlil, la gran (ciudad) amurallada de Babilonia, me esforcé en fortalecer sus fortificaciones […] el muelle de ladrillo, en la orilla del foso de la ciudad, construido por un rey anterior, pero no completado, su obra [… (yo)] [(…) pues la ciudad no había sido completamente rodeada], Hice las (murallas) nuevas con betún y ladrillos y [acabé el trabajo de las mismas (…); instalé puertas de] poderoso [cedro], revestido de bronce, umbrales y bisa[gras de puertas hechos de cobre en todas] sus [entradas (…)]. Vi en su interior una inscripción de Assurbanipal, un rey que vino antes que [yo (…) para siem]pre.”


lunes, 27 de febrero de 2012

EL RELATO DEL DILUVIO EN SUMERIO


EL RELATO DEL DILUVIO EN SUMERIO

Por Jean Bottero y Samuel Noah Kramer



Figura en una tablilla exhumada en Nippur. Quizás se conozcan uno o dos fragmentos de duplicados de esta obra; uno de ellos descubierto en Ur y el otro de origen desconocido. El texto a continuación es una traducción de S. N. Kramer de 1983.
La tablilla de Nippur presenta en algunas partes un estado de conservación bastante malo. El texto estaba repartido en seis columnas, y el héroe del Diluvio recibe, en esta ocasión, el nombre sumerio de Zi.u-sud.rá, “vida de días prolongados”.


I: 1-36 Las primeras líneas se han perdido. En ellas, posiblemente se narraba de forma breve o se recordaba la creación de los hombres por Enki y Nintu; después se daba cuenta de una primera amenaza contra su existencia, o de una primera prueba que la había puesto en entredicho y cuya razón se nos escapa. En el momento en que el texto se hace inteligible es Enki quien habla:

Enki defiende a sus criaturas, o las pone en situación de que se vuelvan a desarrollar

37- […] (r)estableció […]
Me opongo a la aniquilación de mis hombres,
Y, para Nintu, yo (r)estableceré a mis criaturas,
40- Yo volveré a instalar a la población en su hogar,
Para que ellos reconstruyan sus ciudades,
Donde yo los volveré a poner al abrigo;
(Para) que ellos reconstruyan el enladrillado,
(Para) que ellos, nuevamente (?), erijan los lugares santos,
Cada uno en su sagrado emplazamiento (?)
Yo les volveré a suministrar agua pura
Para apagar el fuego (?);
45- ¡Yo (r)estableceré entre ellos
La Etiqueta Sagrada y los Augustos Poderes!
¡La tierra estará (de nuevo (?)) irrigada
Y la prosperidad de (re)instaurará!”

La tierra se repuebla gracias a la acción de los grandes dioses

Así pues, cuando An, Enlil, Enki y Ninhursag
Hubieron difundido (de nuevo (?)), a los cabezas negras,
Por todas partes se volvieron a multiplicar los seres vivos,
50- Y, para poblar el campo,
Volvieron a aparecer todo tipo de cuadrúpedos.

II: 51-84 desaparecidos. Parece que la existencia de los hombres vuelve a estar nuevamente comprometida o que a estos se les ha impedido llegar a alcanzar un desarrollo pleno. Cuando el texto se recupera, un dios –otra vez Enki, sin duda- se propone ayudarlos para que se vuelvan a establecer o para que, en esta ocasión, se construyan verdaderas ciudades que sirvan de asiento al poder central y real que entonces aparecía.

Fin del discurso de Enki (?)

85- “Yo […]
Yo controlaré su trabajo,
¡Y los “arquitectos” del país […]
(Re)stablecerán los sólidos cimientos!”
Así, cuando del cielo descendieron [el Cetro real],

Aparición del poder real y de las sucesivas capitales en que éste se ejercerá

La Augusta Corona y el Trono Soberano,
90- Enki (?) estableció
[La Sagrada Etiqueta y los Augustos Poderes (?)]
[E hizo] que se construyese el enladrillado de las ciudades,
Cada una en su sagrado emplazamiento.
Después de haberle dado un nombre a cada una.
El las asigna como capitales sucesivas:
La primera: Eridu
La dedica a sí mismo, a Nudimmud, el jefe (?);
La segunda, Badtibira, a la Hieródula Inanna;
95- La tercera, Larak, a Pabilsag;
La cuarta, Sippar, a Utu el valiente,
Y la quinta, Suruppak, la dedica a Sud.
Habiendo, así, dado un nombre a estas ciudades,
Y habiéndolas asignado como capitales sucesivas,
El puso en los ríos […]
100- Y establece la limpieza de los canales y de los diques de irrigación (?)

III: 101-140 nueva laguna. En este pasaje, y por razones desconocidas, se debía precisar la amenaza del Diluvio. En el momento en que el texto se recupera, las divinidades responsables de la existencia de los hombres, Enki y Nintu, se oponen a la decisión adoptada por el resto de los dioses que quieren aniquilar a los humanos mediante este castigo.

Nintu y Enki intentan anular el Diluvio

140- Entonces Nintu [derramaba lagrimas] como […]
Y la santa diosa [se la]mentaba por los hombres.
Enki, sin embargo, reflexionaba,
Aunque An y Enlil (!)
Hubiesen sometido a un juramento por su persona
A los dioses del universo.

Enki comunica al rey Ziusudra el plan que ha elaborado para salvarlo del Diluvio

145- Ahora bien, en aquella época, Ziusudra, el rey, devoto […]
Y que había edificado […]
Humildemente y con términos escogidos [imploraba a Enki (?)],
[Ante el cual (?)] permanecía durante todo el día
Recordando y narrando sus sueños […],
150- Y suplicando a todos los dioses.
IV: En el santuario (?), el dios […] una pared.
Y Ziusudra escuchó, muy cerca de el,
Mientras él estaba contra la pared,
A su izquierda […]:
“¡Pared, yo te voy a hablar! ¡Escucha mis palabras!
155- ¡[Presta atención] a mis instrucciones!
El Diluvio va a aniquilar las aglomeraciones (humanas)
Y a inundar su capital,
Para destruir la raza humana:
[Así se ha decidido],
¡Decisión [irrevocable y] ratificada por la asamblea!
Anu y Enlil han dado la siguiente orden [inalterable]:
160- El Reino de los Hombres [será destruido…]

161-200 también se han perdido; debían dar cuenta de las instrucciones de Enki acerca de la construcción del barco salvador por parte de Ziusudra, así como de su embarque y de la riada provocada por el Diluvio.

El Diluvio termina

V: 201- los golpes de viento y la tempestad se precipitaban,
Mientras el Diluvio se tragaba la capital.
Y cuando, tras siete días y siete noches,
El Diluvio cubrió todo el país,
205- Y el barco hubo sido bamboleado por los vientos
Sobre las aguas,
¡Utu reapareció, iluminando cielo y tierra!
Ziusudra, entonces, practicó en el barco una abertura,
A través de la cual Utu el valiente iluminó todo el interior,
Y Ziusudra, el rey,
210- Se postra ante Utu
Y sacrifica, con profusión, bueyes y corderos…

212-216 últimas líneas de la columna V; resultan ininteligibles.

VI: 217-250 destruidas. Quizá relatasen los reproches de la diosa madre al autor del Diluvio; o, en todo caso, las advertencias de Enlil a Enki que terminan en el momento en que se recupera el texto:

Fin de los reproches de Enlil a Enki

251- “Yo, sin embargo, te había hecho jurar por el cielo y por la tierra […]
Al igual que An y Enlil en persona, con su […]
Habían prestado juramento!”
Y Enki (?) hizo que de la tierra saliesen nuevamente
Los seres vivos (?).
Entretanto, Ziusudra, el rey.
255- se había postrado ante An y Enlil,
(Por lo que) éstos le tomaron afecto.
Por ello le concedieron una vida
Comparable a la de los dioses:
¡Un aliento inmortal de vida, igual al de los dioses!
De este modo el rey Ziusudra,
260- Que había preservado a los animales y a la raza humana,
Fue instalado por ellos en una comarca
Situada más allá del mar:
En Dilmún, allí donde se alza el sol.
[…]

262-265 las líneas finales han desaparecido.

domingo, 26 de febrero de 2012

LOS DIOSES MAYAS -IX CHEL-


LOS DIOSES MAYAS
Ix Chel. La diosa lunar (diosa I; diosa O)



Esta deidad femenina, igual que la Luna (u’ o uh), a la cual estaba íntimamente asociada, era un ser multifacético. Sus imágenes la muestran como una mujer joven (Luna creciente) o como una anciana (Luna menguante). Era patrona de los oficios característicos de su género, especialmente los relacionados con la concepción, el embarazo y el parto, pero igualmente era deidad de la medicina, los textiles, la pintura, las aguas, el arco iris, la fertilidad de la tierra y la noche. Como diosa vieja también tenía un aspecto destructivo que provocaba catástrofes e inundaciones.Fue esposa de Itzamnaaj (así se muestra en las vasijas policromas), por lo que se le identifica como una diosa madre. Con estos atributos, pero sin relación lunar, en los textos del Templo de la Cruz en Palenque se menciona a Muwaan Mat como progenitora de los tres dioses (GI, GIII y K’awiil).
En el Clásico se representó como una mujer joven dentro de un signo lunar y, en alguno de los casos, cargando un conejo, símbolo por excelencia de la Luna. Su importancia es evidente en las imágenes pintadas en vasijas, en las que aparece participando en varios acontecimientos míticos. Además, se considera que muchas de las numerosas figurillas femeninas estilo Jaina y Jonuta son expresión de su culto.
Sin embargo, es en los códices del Posclásico donde encontramos la mayor diversidad de sus imágenes, acciones y atributos. Conocemos varios nombres, acordes con sus advocaciones: Sak U’ Ixik (Señora Luna Blanca); Chak Chel (Arco Iris Grande); Ix Chebel Yax (Señora del Primer Pincel), e Ix Chel (Señora Resplandeciente o Señora del Arco Iris).

***
Texto tomado de: Morley, Sylvanus G. La Civilización Maya (Revisada por George W. Brainerd. Fondo de Cultura Económica,
© Universidad Autónoma de Yucatán

sábado, 25 de febrero de 2012

MITOS HEBREOS -LA TORRE DE BABEL-


MITOS HEBREOS
LA TORRE DE BABEL

POR ROBERT GRAVES y RAPHAEL PATAI

Los descendientes de Noé viajaron juntos de un país a otro, moviéndose lentamente hacia el este. Por fin llegaron a una llanura en la tierra de Sínear y dijeron: "Vamos a hacer ladrillos y a cocerlos al fuego"; y se sirvieron de los ladrillos como de piedra, y el betún les sirvió de cemento; y dijeron: "Vamos a edificarnos una ciudad y una torre, cuya cúspide toque a los cielos y nos haga famosos, por si tenemos que dividirnos por la haz de la tierra". Dios observó lo que hacían y pensó: "He aquí un pueblo uno, pues tienen todos una lengua sola. Se han propuesto esto y nada les impedirá llevarlo a cabo. Bajemos, pues, y confundamos su lengua, de modo que no se entiendan unos a otros". Hizo eso, y poco después la construcción de la torre cesó y los constructores se dispersaron en todas direcciones, A las ruinas se las llamó Babel, porque Dios confundió las lenguas de la humanidad y dividió a una nación única en setenta.
Otros dicen que Nimrod, un famoso cazador al servicio de Dios, erigió la Torre de Babel, pero que esa no fue su primera fundación. Habiendo dominado a todos los descendientes de Noé, había construido ya una fortaleza en una roca redonda, colocando en ella un gran trono de madera de cedro en el que se apoyaba un segundo gran trono de hierro; éste, a su vez, soportaba a un gran trono de cobre, y en éste se apoyaba un trono de plata, y en éste un trono de oro. En la
cima de esta pirámide puso Nimrod una gema gigantesca, desde la cual, colocado
en actitud divina, exigía el homenaje universal.
El padre de Nimrod era Kus, hijo de Cam con la esposa de su ancianidad.
Cam amaba con exceso a Kus y en secreto le dio las vestimentas de piel que Dios había hecho para Adán y Eva y que Sem debía haber heredado de Noé, pero que robó Cam.
Kus tenía las vestimentas bien ocultas y las legó a Nimrod. Cuando, a la edad de veinte años, Nimrod se puso por primera vez esas reliquias sagradas se hizo sumamente fuerte y Dios le concedió valor y habilidad en la caza. Después de matar a su presa nunca dejaba de erigir un altar y ofrecer sacrificios a Dios.
Pasaron veinte años y estalló una guerra entre los hijos de Cam y los hijos de Jafet, sus principales enemigos. A pesar de una primera derrota, Nimrod reunió cuatrocientos sesenta hijos de Cam y ochenta mercenarios elegidos de los hijos de Sem. Con este ejército venció a los hijos de Jafet y volvió victorioso.
Inmediatamente los hijos de Cam lo coronaron rey y él designó gobernadores y jueces para todo su reino, y eligió a Téraj, el hijo de Najor, para que mandara el ejército. Los consejeros de Nimrod le aconsejaron que construyera una capital en la llanura oriental.
Él lo hizo y llamó a la ciudad Sinear porque, según dijo, "Dios ha destrozado a mis enemigos". Poco después venció también a los hijos de Sem. Estos le llevaron tributo, le rindieron homenaje y fueron a vivir en Sinear, junto a los hijos de Cam y de Jafet, y todos siguieron hablando el idioma hebreo.
En su orgullo, Nimrod hizo más daño que cualquier otro hombre desde el Diluvio, erigiendo ídolos de piedra y madera que el mundo entero tenía que adorar; su hijo Mardón resultó todavía peor, y de aquí el proverbio "De malos padres, mal hijo".
Nimrod y los suyos erigieron la Torre de Babel en rebelión contra Dios, pues él d i j o : "Me vengará de Él por haber ahogado a mis antepasados. Si Él enviase otro diluvio, mi torre se elevará inclusive sobre el Ararat y me mantendrá a salvo". Se proponían atacar el Cielo por medio de la Torre, destruir a Dios y poner ídolos en Su lugar.
Pronto se elevó la Torre a setenta millas de altura, con siete escaleras en su lado oriental, por las que los peones de albañil subían a la cima; y otras siete en el lado occidental, por las que descendían. Abram, hijo de Téraj, contempló esa obra y maldijo a los constructores en nombre de Dios, pues si un ladrillo caía de la mano de un hombre y se rompía, todos lamentaban su pérdida, pero si un hombre caía y moría sus compañeros ni siquiera volvían la cabeza. Cuando los hombres de Nimrod disparaban flechas al Cielo, los ángeles de Dios cogían cada una y, para
engañarlos, las devolvían goteando sangre. Los arqueros gritaban: "¡Hemos matado a todos los habitantes del Cíelo!".
Dios habló entonces a los setenta ángeles que estaban más cerca de su trono y les d i j o : "¡Descendamos otra vez y confundamos su lenguaje, haciendo setenta lenguas de una!" Así hizo, pues inmediatamente los constructores ya no podían entenderse. Si un albañil le pedía a un peón "Dame mortero" el peón le entregaba un ladrillo, con el cual el albañil mataba airadamente al peón.
Muchos eran los homicidios que se cometían en la Torre, y también en la tierra a causa de esa confusión, hasta que por fin la obra quedó paralizada.
En lo que respecta a la Torre: la tierra tragó una tercera parte, el fuego del Cielo destruyó otra tercera parte; y el resto ha subsistido hasta el presente, tan alto que desde su cima los lejanos bosquecillos de Jericó parecen un enjambre de langostas; y el aire ralo hace perder el juicio a los hombres. Sin embargo, la Torre parece menos alta de lo que es a causa de su base sumamente ancha.
En adelante cada familia comenzó a hablar su propio idioma, eligió su propio país, fundó sus propias ciudades, se convirtió en una nación y ya no reconoció un gobernante universal.
Dios designó a setenta ángeles para que guardasen esas naciones separadas, pero también dijo: "Yo Mismo velaré por los hijos de Abram y permanecerán fieles a la lengua hebrea".
Sin embargo, Nimrod siguió gobernando desde Sinear y construyó más ciudades, a saber Erech, Akkad y Calné, que llenó de habitantes, reinó en ellas como majestad y adoptó el título de "Amrafel".
Por fin Esaú, el hijo de Jacob, se encontró con Nimrod por casualidad cuando ambos se dedicaban a la caza, lo mató y le quitó las vestimentas sagradas. Esaú quedó con ellas muy fortalecido, hasta que Jacob las robó de su tienda, diciendo:
"¡Mi hermano no merece tal beneficio!" Cavó un hoyo y las enterró.

martes, 21 de febrero de 2012

LOS DIOSES MAYAS -YUM KIMIL, AH PUCH-


LOS DIOSES MAYAS
Yum Kimil. El señor de la muerte (dios A)


El mundo subterráneo (metnal en yucateco, olontic en tzotzil o xibalbá en quiché) era residencia de varias deidades vinculadas con la muerte, la fecundidad y la germinación. El dios principal de este reino posee nombres que señalan su naturaleza cadavérica: Ah Puch (El Descarnado), Kisin (El Flatulento), Yum Kimil (Señor de la Muerte) o Kimi (Muerte). También puede poseer nombres calendáricos: Hun Ajaw (Uno Señor), Hun Came (Uno Muerte) y Vucub Came (Siete Muerte).
Se le representó con la imagen de un cuerpo humano esquelético, o bien mostrando signos de putrefacción como vientre hinchado, emanación de aromas fétidos por la nariz o por el ano, puntos o partes oscurecidas que indican la descomposición de las carnes, collares o pulseras formados por cascabeles en forma de ojos con las cuencas vacías y un tatuaje parecido a nuestro signo de porcentaje (%) en el rostro o en el cuerpo.
Se trata de un ser andrógino que al igual que los humanos realiza actividades rituales y cotidianas propias de ambos sexos, por lo que se le observa en actos como fumar tabaco, presenciar sacrificios, quebrar un árbol o una cuerda, danzar frenéticamente en el inframundo, copular con la diosa lunar o confeccionar textiles en un telar de cintura.
En la escritura jeroglífica, un cráneo descarnado representa el número 10 (lahun), y uno de los 20 días del calendario ritual era kimi o kame (muerte). Además, un mascarón descarnado, como manifestación de Itzamnaaj, era el portal del inframundo.

Ah Puch , Dios de la Muerte


Tiene por cabeza una calavera, muestra las costillas desnudas y proyecciones de la columna vertebral; si su cuerpo está cubierto de carne, ésta se ve hinchada y cubierta de círculos negros que sugieren la descomposición. Accesorios imprescindibles del vestido del dios de la muerte son sus ornamentos en forma de cascabeles. Estos aparecen algunas veces atados a sus cabellos o a fajas que le ciñen los antebrazos y piernas, pero más a menudo están prendidos de un collar en forma de golilla. Estos cascabeles de todos tamaños, hechos de cobre y a veces de oro, se encontraron en considerables cantidades durante el dragado del Pozo de los sacrificios de Chichén Itzá, se supone que en el lugar donde habían sido arrojados con las víctimas inmoladas. Ah Puch, la antítesis de Itzamná, tiene como él dos jeroglíficos de su nombre, y es, después de éste, la única deidad que se distingue de esta manera. El primero representa la cabeza de un cadáver con los ojos cerrados por la muerte, el segundo la cabeza del dios mismo, con la nariz truncada, mandíbulas descarnadas y como prefijo un cuchillo de pedernal para los sacrificios. Un signo que se encuentra asociado frecuentemente al dios de la muerte es algo parecido a nuestro signo de tanto por ciento %. El dios de la muerte era la deidad patrona del día Cimí, que significa "muerte" en maya. En el caso de Ah Puch, estamos frente a una deidad de primera clase, como lo prueba la frecuencia de sus representaciones en los códices. Como jefe de los demonios, Hunhau reinaba sobre el más bajo de los nueve mundos subterráneos de los mayas, y todavía hoy creen los mayas modernos que bajo la figura de Yum Kimil, el Señor de la Muerte, merodea en torno a las habitaciones de los enfermos en acecho de su presa.
Ah Puch es una deidad malévola. Su figura está asociada frecuentemente con el dios de la guerra y de los sacrificios humanos, y sus constantes compañeros son el perro, el ave Moán y la lechuza, considerados como criaturas de mal agüero y de muerte.

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Texto tomado de: Morley, Sylvanus G. La Civilización Maya (Revisada por George W. Brainerd. Fondo de Cultura Económica,
© Universidad Autónoma de Yucatán

domingo, 19 de febrero de 2012

PRIMER APOCALIPSIS DE BARUC


Primer Apocalipsis de Baruc
(Siríaco)
(fragmento)(1)

Por Antonio Piñero


La destrucción del Templo de Jerusalén por los romanos en el año 70 d. de C. supuso el colapso definitivo de un aspecto esencial de la vida religiosa judía: la posibilidad de realizar sacrificios y permanecer en contacto directo con Dios por medio del culto en el santuario. Este hecho fue totalmente incomprensible para el pueblo, que se veía privado de uno de los puntos más importantes de referencia para su vida religiosa. ¿Cómo había podido permitir Dios esta desgracia? Este es el contexto de crisis donde surge el Apocalipsis de Baruc.
La obra tiene un marco ficticio y presenta como protagonista a Baruc, escriba y secretario del profeta Jeremías. En la narración, Baruc asiste a la destrucción del Templo de Jerusalén por los babilonios al final del asedio de 586 a. de C.
El autor –desconocido- es un judío aferrado a la tradición religiosa de Israel, conocedor de los elementos de la imaginería apocalíptica usual y también experto en los métodos de enseñanza rabínica. Vivió muy posiblemente en los tiempos difíciles que siguieron a la destrucción del Templo de Jerusalén y quizá fue testigo de los acontecimientos. La obra fue escrita probablemente en hebreo y luego traducida al siríaco, tal vez de una versión intermedia al griego.

(1) Lamentablemente por el momento me es imposible publicar el texto completo como siempre fue mi proceder, pero dado la importancia de esta obra, juzgue conveniente hacerlo así.
Espero que el lector sepa comprender y valorizar el texto ofrecido. – Sergio (Nuestros Antepasados)


Destrucción de Jerusalén por los babilonios
El año vigésimo quinto de Jeconías, rey de Judá, la palabra del Señor vino a Baruc, hijo de Nerías, y le dijo:
-¿Has visto todo lo que me ha hecho este pueblo? Las maldades que cometieron las dos tribus que han quedado son mayores que las de las diez tribus que fueron cautivas. Voy a dispersar a este pueblo entre los gentiles para que haga el bien entre ellos […]
Llegó el día siguiente, y he aquí que el ejercito de los caldeos rodeo la ciudad. Por la tarde, yo, Baruc, abandoné al pueblo, Salí y me establecí junto a una encina. De repente un fuerte espíritu me elevo y me hizo subir por encima de los muros de Jerusalén. Cuando miré, he aquí cuatro ángeles que estaban de pie sobre los cuatro ángulos de la ciudad y cada uno de ellos sostenía una antorcha de fuego en sus manos. Otro ángel bajó del cielo y les dijo:
-Coged vuestras antorchas y no las encendáis hasta que os lo diga, pues he sido enviado en primer lugar para decir una palabra a la tierra y colocar en ella lo que me ha ordenado el Señor Altísimo.
Entonces lo vi descender hasta el Santo de los Santos y coger de allí el velo de la puerta, el propiciatorio, las dos tablas, el vestido santo de los sacerdotes, el incensario, las cuarenta y ocho piedras preciosas con las que se viste el sacerdote y todos los vasos santos del tabernáculo.
Dijo a la tierra con voz alta:
-¡Tierra! ¡Tierra! Escuchad la palabra del Dios poderoso, recibe estas cosas que te he confiado y guárdalas hasta los tiempos postreros. Cuando se te dé la orden, entrégalas para que no las dominen los extranjeros, pues ha llegado el momento en el que Jerusalén será preservada por un cierto tiempo de su destrucción total, hasta que se diga y vuelva a ser reparada para siempre.
La tierra abrió la boca y se las tragó.
Después de esto, oí que aquel ángel decía a los ángeles que sostenían las antorchas:
-Destruid y abatid sus murallas hasta los cimientos para que los enemigos no se gloríen y digan: “¡Hemos abatido la muralla de Sión, hemos incendiado el lugar del Dios Poderoso!”. Apropiaos del lugar en el que yo estaba antes […]

Dudas de Baruc y primera revelación
Tras esto, yo, Baruc, estaba de pie sobre el monte Sión y he aquí que vino una voz de lo alto y me dijo:
-Álzate, Baruc, y escucha la palabra de Dios poderos […], serás conservado hasta la plenitud de los tiempos para que actúes como testigo, y si estas prósperas ciudades desde entonces dicen: “¿Por qué Dios envía sobre nosotros estas tribulaciones?”, les diréis que los pueblos serán castigados con todo rigor […].
Respondí y dije:
-[…] ¿Qué mal peor que estos que hemos visto hemos de esperar ver? […] ¿Qué provecho sacaron los que te reconocieron sin andar en la vanidad como el resto de los pueblos […]? A pesar de que los demás actuaran inicuamente, se podría haber perdonado a Sión por las obras de lo que hicieron el bien y no hundirlo, por causa de las obras de los inicuos […].
El Señor respondió, diciéndome:
-Ciertamente, el hombre no conocería mi juicio si no hubiera recibido la Ley y yo no lo hubiera instruido con inteligencia. Ahora bien, puesto que sabe que ha cometido una transgresión, sabe también que va a ser atormentado. Respecto a los justos, sobre los cuales dijiste: “Por ellos vino este mundo”, el mundo futuro será también por ellos. Este mundo es lucha y abundancia de trabajo fatigoso; ese mundo futuro es una corona con gran gloria […]. Debido a esto, he aquí que vienen días que irán mas deprisa que los primeros, las edades correrán más que las que precedieron y los años pasaran más rápido que los presentes. Por eso me ha llevado a Sión, para correr más rápido y visitar el mundo a su tiempo. Ahora, pues, guarda en tu corazón todo lo que te voy a mandar y séllalo en lo profundo de tus entrañas […].

Plegaria de Baruc y anuncio de doce plagas
Me marché de allí, me senté junto al torrente Cedrón […]. Al ponerse el sol, mi alma tuvo muchos pensamientos y comencé a hablar ante el Poderoso, diciendo:
-Tú qué hiciste la tierra, escúchame […]. ¿De qué sirve la fuerza que se convierte en debilidad, el alimento que sacia pero se vuelve hambre y la belleza que se convierte en fealdad? […]. ¿Hasta cuándo durará el tiempo de los que pasan por el mundo mancillándolo con tanta impiedad? […]. ¡Muestra ahora rápidamente tu gloria y no retrases nada de lo que prometiste!
Ocurrió que, tras esto, se abrieron los cielos y tuve una visión. Se me dio fuerza y se oyó una voz de lo alto que me decía:
-¡Baruc, Baruc! ¿Por qué te conmueves por lo que no conoces?
¿Por qué te agitas por causa de aquello de lo cual no estás convencido? Igual que no me olvido de los hombres que existen y de los que pasaron, del mismo modo me acuerdo de los futuros y de los que han de venir […]. Tienes que escuchar lo que ha de venir después de estos tiempos. En verdad, mi salvación está cerca: ha de venir y no está lejos como antaño.
He aquí vienen días en los que se abrirán los libros en los que están escritos los pecados de todos los que pecaron y también los tesoros en los que se reúne la justicia de los que fueron justificados en medio de la creación. En aquel tiempo sucederá que contemplarás, tú y muchos que contigo están, la paciencia del Altísimo, la cual existió de generación en generación: pues tuvo paciencia con todos los nacidos que pecaron y fueron justificados […].
Repuse, preguntando:
-¿Durará mucho tiempo esta tribulación? ¿Esa necesidad abarcará muchos años?
Respondió, diciéndome:
-Ese tiempo está dividido en doce etapas, y cada una está reservada para lo que se ha establecido para ella: en la primera etapa comenzaran las perturbaciones. En la segunda etapa, el asesinato de los nobles. En la tercera, la caída de muchos en la muerte. En la cuarta, el envió de la espada. En la quinta, el hambre y la sequia. En la sexta, los terremotos y los horrores. En la octava, abundantes fantasmas y visita de demonios. En la novena, caída de fuego. En la decima, rapiña y abundante opresión. En la undécima, iniquidad y lujuria. Y en la duodécima. La mezcla de todo lo que se ha dicho antes. Las etapas de ese tiempo están reservadas: se mezclaran ambas y se utilizaran la una con la otra […].

Fin de la tribulación para los fieles israelitas: tiempos mesiánicos
“Toda la tierra se agitará entonces. Por eso todos los seres vivos lo notarán. En aquel tiempo protegeré tan solo a los que se encuentren en esos días en esta tierra. Acaecerá que, tras cumplirse lo que debe suceder en esas etapas, comenzará a manifestarse el Mesías. Behemot se manifestará desde su lugar y Leviatán ascenderá desde el mar: los dos grandes cetáceos que creé el quinto día de la creación y que reservé para este tiempo. Entonces servirán de alimento para todos los que queden. La tierra dará también su fruto, diez mil por uno: en una vid habrá mil pámpanos, un pámpano producirá mil racimos, un racimo dará mil uvas y una uva producirá una medida de vino. Los que desfallecían se regocijarán y también verán prodigios todos los días. Desde mi presencia saldrán vientos que traerán cada mañana un aroma de frutos deliciosos, y al final del día nubes que destilarán un rocío saludable. En aquel tiempo ocurrirá que descenderá de nuevo desde el cielo el tesoro del maná y comerán de él durante esos años, pues ellos son los que llegarán al final de los tiempos. Tras esto sucederá que se cumplirá el tiempo de la llegada del Mesías, que volverá gloriosamente. Entonces, todos los que durmieron con la esperanza resucitarán. En aquel tiempo sucederá que se abrirán los depósitos en los que se guardaba la multitud de las almas de los justos, y saldrán: podrá contemplarse la multitud de las almas unida en una asamblea unánime; las primeras se alegrarán y las últimas se entristecerán. Sabrán, pues, que ha llegado el momento del cual se dijo que sería el fin de los tiempos. Mucho se consumirán las almas de los malvados al ver todo esto. Sabrán que ha llegado su suplicio y que su perdición ha venido […].

Otra visión y su explicación
Me quedé dormido y tuve una visión durante la noche. Un bosque de arboles estaba plantado en una llanura. Altas montañas y rocas abruptas lo rodeaban. Ese bosque ocupaba un gran lugar. Frente a él creció una vid bajo la cual brotaba una tranquila fuente. Esa fuente llegó hasta el bosque y se convirtió en enormes olas. De repente, estas olas inundaron aquel bosque, arrancaron multitud de arboles y abatieron todas las montañas que había a su alrededor. La altitud del bosque y la cima de los montes fueron humilladas. Tan fuerte fue el flujo de esa fuente que no dejó nada de ese frondoso lugar excepto un solo cedro. Tras expulsar la fronda de aquel bosque y destruir y arrancar todo de tal manera que no quedara nada ni lugar alguno fuera reconocible, entonces, con tranquilidad y calma, vino aquella vid junto con la fuente; llegó hasta un lugar que no estaba lejos del cedro. E hicieron que el cedro se acercara hasta ella. Contemplé, y he aquí que esa vid abrió la boca y habló diciendo a aquel cedro: “¿No eres ese cedro que ha quedado del bosque de los malvados? Por tu medio la maldad ha sido constante y nunca se ha perpetrado durante todos estos años el bien. Mostraste tu fuerza sobre lo que no te pertenecía, y nunca te apiadaste de lo tuyo. Extendías tu poder sobre los que estaban lejos de ti, y a los que se te acercaban los apresabas con las redes de tu maldad, llenándote de soberbia en todo momento como uno que no puede ser erradicado. Pero ahora se ha apresurado tú tiempo y ha llegado tu hora. Vete, pues, tras el bosque que se marchó antes de ti y conviértete en arena como él: que vuestro polvo se mezcle. Dormid ahora en la pena y reposad en el tormento hasta que venga vuestro momento postrero en el que volverás y serás aún más atormentado”.
Tras esto, vi a ese cedro arder y a la viña crecer. A su alrededor había un campo lleno de flores imperecederas. Yo me desperté y me levanté […].
Me respondió el Señor diciendo:
-Baruc, esta es la interpretación de la visión que tuviste. Viste un espeso bosque al que rodeaban unos montes altos y abruptos, y este es su significado: He aquí que vienen días en los que será destruido este reino que en nuestro tiempo a destruido a Sión, y será sometido por el que viene tras él. De nuevo ese será destruido tras un tiempo y se levantará un tercero que dominará también en su época y será destruido. Tras este se alzará un cuarto reino cuya tiranía será más dura y peor que la de los anteriores. Gobernará durante mucho tiempo, como el bosque de la llanura: se mantendrá durante épocas y se alzará más que los cedros del Líbano. La verdad se esconderá de él y todos los que están mancillados con la iniquidad huirán hacia él, del mismo modo que las bestias dañinas huyen y penetran en el bosque. Sucederá que entonces, cuando se aproxime el tiempo de su fin para caer, se manifestará la autoridad de mi Mesías, que se asemeja a la fuente y a la vid. Cuando se haya manifestado erradicará al pueblo numeroso.
Respecto a este alto cedro que viste, que quedaba de ese bosque, y las palabras que le dijo la vid y que tú oíste, este es su significado: el último gobernante que entonces quede vivo cuando sea destruido su numeroso pueblo será encadenado y subido al monte Sión. Mi Mesías lo reprenderá por todas sus iniquidades, reuniendo y poniendo ante él todas las acciones de su gente. Luego lo matará y protegerá al resto de mi pueblo que se encuentre en el lugar que yo elegí. Su autoridad permanecerá eternamente hasta que se acabe el mundo corruptible y se cumplan los tiempos predichos. Esta es tu visión y esta es su interpretación.
Respondí diciendo:
-¿A quiénes y a cuantos les pasará esto? ¿Quién será digno de vivir en ese tiempo?[…]
Respondió diciéndome:
-También te mostraré eso. Puesto que me preguntaste: “¿A quiénes y cuántos les pasará esto?”, te diré que los que creyeron tendrán el bien que se ha predicho, y los que rechazaron tendrán lo contrario […]. Los tiempos suceden a los tiempos y las edades a las edades: unas toman de otras y al final todo se equipara según la medida de los tiempos, de las horas y de las edades. La corrupción se lleva a los suyos y la vida a los suyos. Cuando se convoque al polvo, se le dirá: “¡Devuelve lo que no te pertenece y restituye todo lo que en su momento custodiaste!” […].

Nueva visión de Baruc: la nube y las aguas. Explicación de la visión
Tuve una visión: una nube ascendió desde un mar muy grade. Yo la observé: estaba llena de aguas blancas y negras. Había muchos matices en estas aguas, y en su parte más alta se veía algo parecido a un gran relámpago. Contemplé como esa nube pasaba rápidamente en una rauda carrera y cubría toda la tierra. Ocurrió que, tras esto, aquella nube comenzó a derramar sobre la tierra las aguas que en ella estaban y contemplé que el aspecto de las que de ella descendían no era uniforme. Al inicio, durante un cierto tiempo fueron muy negras; después observé que las aguas eran brillantes pero no abundantes. Luego contemplé de nuevo las aguas negras y después otra vez las brillantes, luego las negras y más tarde las brillantes. Así ocurrió doce veces, aunque las aguas negras eran siempre más abundosas que las brillantes. Al final de la tormenta provocada por la nube sucedió que llovieron aguas negras, y eran más tenebrosas que todas las anteriores. Había fuego mezclado con ellas; allí donde descendían estas aguas se producía corrupción y destrucción. Tras esto vi un relámpago que ya había observado en la parte más alta de la nube la tomó y la hizo descender hasta la tierra. El relámpago era aún más luminoso, hasta el punto de que iluminaba toda la tierra. Y sanaba aquellos lugares sobre los que había descendido las aguas del final, produciendo corrupción y destrucción. Ocupaba toda la tierra y dominó sobre ella. Tras esto vi que doce ríos subían del mar, rodeaban a aquel relámpago y lo servían. Yo me desperté por causa del miedo.
Suplique al Poderoso y dije:
-Únicamente Tú, Señor, conoces de antemano las alturas del mundo […]. Tú has mostrado esta visión a tu siervo, ¡revélame también su interpretación!
Ocurrió que, cuando acabé de pronunciar las palabras de esta oración, me senté allí bajo un árbol para descansar bajo la sombra de sus ramas […]. Estaba pensando sobre esto y sobre cosas semejantes cuando he aquí que fue enviado a mí el ángel Ramiel, que cuida de las visiones verídicas, y me dijo […]:
-Puesto que has suplicado al Altísimo que te revele la interpretación de la visión que tuviste, he sido enviado para contártela… Del mismo modo que viste una gran nube que ascendió desde el mar y pasó cubriendo toda la tierra, así es la amplitud del mundo que hizo el Poderoso cuando ideó hacer el mundo […]. Como viste primeramente, al comienzo de la lluvia provocada por la nube hubo en primer lugar aguas negras que descendieron sobre la tierra: esa el transgresión que cometió Adán, el primer hombre. Pues al hacerlo apareció la muerte –que no existía en su tiempo-, se dio nombre al luto, se preparó la tristeza, se creó el dolor, se cumplió la fatiga en el trabajo, el orgullo comenzó a establecerse, el Sheol deseó renovarse con la sangre de los hombres y tomó a sus hijos, se creó el ardor de los padres, la majestad de la humanidad fue humillada y la bondad se marchitó. ¿Qué puede ser más negro y tenebroso que eso? Este es el comienzo de las aguas negras que viste. De estas aguas negras nacían nuevamente otras aguas negras, y las tinieblas fueron creadas a partir de las tinieblas: Adán corrió peligro, y también los ángeles, pues ellos tenían libertad en esa época que fue creada; algunos de ellos bajaron y se mezclaron con las mujeres. Los que obraron de ese modo fueron atormentados con ataduras. El resto de la multitud de los ángeles, que no tiene número, se contuvo. Los que habitaban en la tierra perecieron juntamente por medio de las aguas del diluvio. Estas son las primeras aguas negras.
“Tras eso viste aguas brillantes. Eso es el manantial de Abraham: sus descendientes, la llegada de su hijo, del hijo de su hijo y de los que se les asemejan. Pues en aquel tiempo no tenían una ley escrita que pudiera ser nombrada, pero entonces cumplían la obra de los mandamientos. La fe en el juicio futuro nació en aquel entonces, la esperanza en el mundo que habría de renovarse se edificó en aquel entonces, y se plantó la promesa de la vida futura. Estas son las aguas brillantes que viste.
“Las terceras aguas negras que viste son la mezcla de todos los pecados que después cometerían los pueblos tras la muerte de estos justos, y la impiedad que cometió la tierra de Egipto cuando sometieron a esclavitud a los hijos de estos. Sin embargo, también ellos perecieron al final.
“Las cuartas aguas brillantes que viste son la llegada de Moisés, de Aarón, de Miriam, de Josué hijo de Nun, de Caleb y de todos los que se le asemejan […].
“Las quintas aguas negras que viste llover son las obras que hacían los amorreos, los sortilegios mágicos que obraban, las maldades de sus misterios y la mezcla de sus impurezas. También Israel se manchó con los pecados durante los días de los Jueces, cuando veían los muchos signos que salían de Aquel que les había hecho.
“Las sextas aguas brillantes que viste son el tiempo en el que nacieron David y Salomón […]. La ciudad de Sión dominaba entonces sobre todas las tierras y lugares. Estas son las aguas brillantes que viste.
“Las séptimas aguas negras que viste son la perversión del pensamiento de Jeroboam, que ideó hacer dos becerros de oro […].
“Las octavas aguas brillantes que viste son la rectitud y la justicia de Ezequías, rey de Judá, y la gracia de Dios que vino sobre él cuando Senaquerib se estremeció y pereció […].
“Las novenas aguas negras que viste son toda la iniquidad que tuvo lugar en los días de Manasés, hijo de Ezequías […].
“Las décimas aguas brillantes que viste son la pureza de la generación de Josías, rey de Judá, pues en aquel tiempo únicamente él se sometió al Poderoso con todo el corazón y con toda el alma […].
“Las undécimas aguas negras que viste son la calamidad que ahora le acontece a Sión […].
“Las duodécimas aguas brillantes, este es su significado: después de esto, llegará un tiempo en el que tu pueblo caerá en una necesidad, como en un peligro de perecer todos a la vez. Pero se salvará, y los enemigos que se les oponen caerán, y vivirá un gran regocijo […].
“Las ultimas aguas negras que viste, que era aún más negras que todas las anteriores y que fueron reunidas tras el número doce, significa el mundo en su totalidad. El Altísimo dividió la historia desde el principio, pues solo Él sabe lo que habrá de suceder […]. Ese es el final.
“Escucha la explicación de las ultimas aguas negras que llegarán después de esas aguas negras. Esta es la palabra: he aquí que vendrán días en los que hará venir el Poderoso sobre la tierra, sus habitantes y sus gobernantes […]. Se odiarán mutuamente, se incitarán al combate, los viles dominarán a los nobles y los despreciables se elevarán por encima de los respetables. Y la mayoría será entregada a la minoría […]. Y ocurrirá que todo el que se libre y escape de todas estas cosas predichas –los que vengan y los que sean vencidos- serán entregados a manos de mi siervo el Mesías. Toda la tierra devorará a sus habitantes.
“La tierra santa se apiadará de los suyos y defenderá a sus habitantes en aquel tiempo. Esta es la visión que tuviste y esta es su explicación: Yo he venido para decirte estas cosas, pues tu oración ha sido escuchada por el Altísimo.

El tiempo mesiánico
“Escucha sobre las aguas brillantes que habrán de ser al final, después de las aguas negras. Esta es la palabra. Después de que hayan venido los signos que se te dijeron anteriormente, cuando las naciones sean turbadas y llegue el tiempo de mi Mesías, él llamará a todas las naciones: a unos los dejará vivir y a otros los matará. Esto sucederá a las naciones que serán salvadas por él. Todo pueblo que no haya explotado a Israel ni haya pisado la semilla de Jacob vivirá. Y esto es porque algunos de entre todas las naciones habían sido sometidas a tu pueblo. Todos aquellos que te han dominado o te han explotado serán entregados a la espada.
“Después de humillar a todos los que estaban en el mundo se ha sentado en paz mi Mesías para siempre en el trono de su reino. Entonces se revelará el gozo y aparecerá la calma. Entonces el remedio descenderá con el rocío y desaparecerá la enfermedad; el miedo, el dolor y los gemidos pasarán de los hombres y volverá la alegría por toda la tierra. Nadie morirá fuera de su tiempo, ni de repente tendrá lugar ningún contratiempo […]. Los animales saldrán del bosque y servirán a los hombres; serpientes y dragones saldrán de sus guaridas como para someterse a un niño. Entonces las mujeres ya no tendrán dolor al dar a luz, ni serán atormentadas cuando den los frutos de su vientre.
“Y en aquellos días no se fatigarán los cosechadores, ni se cansarán los dedicados a la construcción porque sus trabajos progresarán velozmente por sí solos, al tiempo que ellos trabajan con total tranquilidad. Porque ese tiempo significará el final de lo que es corruptible y el principio de lo incorruptible. Por esto se realizarán las cosas predichas. Por ello se alejará de las cosas malas y se acercará a aquellos que no morirán. Estas son las últimas aguas brillantes que llegarán después de las últimas aguas negras.

Traducción del siriaco de Francisco del Rio/Juan J. Alarcón Sánchez.

viernes, 17 de febrero de 2012

LOS DIOSES MAYAS -K´AWIIL-


LOS DIOSES MAYAS
K’awiil. Deidad de los linajes divinos (dios K; dios GII)

Cetros, bastones, barras bicéfalas, tocados y otros accesorios utilizados por los gobernantes del Clásico muestran reiteradamente imágenes de K’awiil (Abundante Cosecha), como insignias del poder divino a ellos conferido. Es posible que el llamado dios Bufón, personificación del poder, sea una de sus manifestaciones.
Esta deidad de cuerpo humano y una pierna en forma de serpiente, posee la cabeza de un ser sobrenatural con vírgula en el ojo, una larga trompa de reptil provista de molares y un largo colmillo. En la frente porta un espejo (en ocasiones éste puede sustituir todo el rostro), en el cual está inserto un elemento en forma de hacha, antorcha o cigarro del que brotan volutas que representan las hojas del maíz, fuego o humo. Asociado con la nobleza, el relámpago, las semillas, las ofrendas de sangre, la fertilidad y la germinación, era guardián de la vida y regente de los cuatro cuadrantes del cosmos.
De los tres dioses creados, según los textos del Templo de la Cruz Foliada de Palenque, K’awiil (GII) fue el último en nacer. En el Posclásico los yucatecos lo denominaban B’olon Tz’akab (Nueve Generaciones, Cosa Perpetua o Eterno) y quizá sea el Tohil (Tormenta) o Huracán (Rayo de una Pierna) de las tierras altas de Guatemala.
Igual que Itzamnaaj, del cual es una manifestación más, era una deidad que reunía atributos terrestres y celestiales. El glifo de K’awil fue utilizado en el nombre de varios gobernantes.

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Texto tomado de: Morley, Sylvanus G. La Civilización Maya (Revisada por George W. Brainerd. Fondo de Cultura Económica,
© Universidad Autónoma de Yucatán