"No hay decisiones buenas y malas, solo hay decisiones y somos esclavos de ellas." (Ntros.Ant.)

lunes, 16 de mayo de 2016

TEXTOS SUMERIOS -DISPUTA ENTRE EL VERANO Y EL INVIERNO-


TEXTOS SUMERIOS
DISPUTA ENTRE EL VERANO Y EL INVIERNO

 Samuel  Noah  Kramer

(Enlil,  dios  del  aire,  ha  decidido
que crezcan y se desarrollen todo
tipo  de  árboles  y  plantas,  para
que  la  abundancia  reine  en  toda
Sumeria. Con este designio crea a
dos  héroes  civilizadores,  dos
hermanos:  Emesh  (el  verano)  y
Enten  (el  invierno).Después  le
asigna  a  cada  uno  de  ellos  sus
funciones propias.)

 

Enten hace que la oveja dé a luz el cordero, que la cabra dé a luz al cabrito;
que la vaca y el ternero se multipliquen,
que la natilla y la leche abunden;
en la llanura, hace que se regocije
el corazón de la cabra salvaje, del carnero y del asno;
a las aves del cielo, sobre la vasta tierra
les hace construir los nidos;
a los peces del mar, en los juncales,
les hace desovar;
en los palmerales y en los viñedos
hace que abunden la miel y el vino;
los árboles, doquier que estén plantados,
hacen que produzcan frutos;
los jardines, los adorna de verdor,
da a sus plantas lozanía;
hace crecer el grano en los surcos:
como Ashnan, la virgen benévola,
hace que crezca tupido y abundante.
Emesh trae a la existencia los árboles y los campos,
engrandece establos y granjas;
en las granjas multiplica los productos,
cubre la tierra de […];
hace entrar en la casa cosechas abundantes,
llenar los graneros;
hace erigir ciudades y mansiones,
construir casas en todo el país
y elevar los Templos a la altura de las montañas.

 
(Cumplida  su  misión,  ambos
hermanos  deciden  ir  a  Nippur  y
presentar  ofrendas  a  su  padre
Enlil.  Emesh  ofrece  animales,
aves  y  plantas,  mientras  Enten
piedras  preciosas,  metales  raros,
árboles y peces. Al llegar al Ekur,
templo  de  Enlil  en  Nippur,
ambos  discuten  y  se  disputan  el
título de “granjero de los dioses”.
Una  vez  ante  el  dios  del  viento
los dos exponen sus argumentos.)

 

Oh, padre Enlil, tú me has dado a guardar los canales,
yo he traído agua en abundancia.
Yo he hecho que la granja toque a la granja,
he llenado hasta reventar los graneros.
He multiplicado el grano en los surcos,
igual que Ashnan, la virgen benévola
he hecho que creciera tupido.
Ahora bien, Emesh, el […], que no entiende nada del campo,
me ha maltratado el brazo […] y el hombro […],
en el palacio del rey […]

 
(Los  argumentos  que  presenta
Emesh  están  muy  fragmentados
y  casi  incomprensibles;  mas
parece  que  usa  palabras
aduladoras  para  ganarse  la
simpatía  de  Enlil.  Luego  de  oír
sus  alegatos,  el  dios  responde  a
Emesh y a Enten: )

 

Las aguas que dan vida a todos los países,
Enten está encargado de guardarlas;
granjero de los dioses, él lo produce todo.
Emesh, hijo mío, ¿cómo puedes compararte
a tu hermano Enten?



(Tras  escuchar  la  sentencia  de
Enlil,  los  dos  hermanos,
respetuosos  de  la  decisión,  se
reconcilian.)

 

Las palabras sagradas de Enlil, de profundo sentido,
de decisión inconmovible, ¿quién se atrevería a infringirlas?
Emesh se inca de rodillas ante Enten, le ofrece una plegaria.
En casa le llevan néctar, vino y cerveza.
Ambos beben hasta la saciedad el néctar que alegra el corazón,
el vino y la cerveza.
Emesh regala a su hermano oro, plata y lapislázuli. Como hermanos y como amigos,
se vierten alegres libaciones.
En la disputa entre Emesh y Enten,
Enten, el fiel granjero de los dioses,
habiendo salido victorioso de Emesh,
¡[…] Padre Enlil, que seas glorificado!

 

 

viernes, 13 de mayo de 2016

TEXTOS SUMERIOS - INANNA Y SHUKALLETUDA -


TEXTOS SUMERIOS
INANNA Y SHUKALLETUDA

Samuel  Noah  Kramer

 
Shukalletuda […],
cuando vertía el agua en los surcos,
cuando cavaba regueros a lo largo de los cuadros de la tierra […],
tropezaba con las raíces, era arañado por ellas.
Los vientos furiosos con todo lo que traen,
con el polvo de las montañas, le azotaban el rostro:
a su rostro […] y sus manos […],
la dispersaban, y él ya no reconocía a sus […]

 
 Entonces él alzó los ojos hacia las tierras bajas,
miró las estrellas al este,
alzó los ojos hacia las tierras altas,
miró las estrellas al oeste;1
 contempló el firmamento donde se escriben los signos.
En este cielo inscrito, aprendió los presagios;
vio cómo había que aplicar las leyes divinas,
estudió las decisiones de los dioses.
En el jardín, en cinco, en diez sitios inaccesibles,
en cada uno de estos lugares plantó un árbol como sombra protectora.

 
 La sombra protectora de este árbol
–el sarbatu de opulento follaje–
la sombra que da al despuntar el día,
al mediodía y al anochecer, nunca desaparece.

 
 Ahora bien, un día, mi reina, después de haber atravesado el cielo,
atravesado la tierra,
Inanna, después de haber atravesado el cielo, atravesado la tierra,
después de haber atravesado Elam y Shubur,                                   
después de haber atravesado […],
la hieródula,2 vencida por el cansancio,
se acercó al jardín y se adormeció.
Shukalletuda la vio desde el extremo de su jardín.
Abusó de ella, la tomó en sus brazos,
y después volvió al extremo de su jardín.

 
 Despuntó el alba, salió el sol:
la mujer miró a su alrededor, espantada;
Inanna miró a su alrededor, espantada.
Entonces, la mujer, a causa de su vagina, ¡cuánto mal hizo!
Inanna, a causa de su vagina, ¡lo que hizo!
Todos los pozos del país los llenó de sangre;
 todos los bosquecillos y los jardines del país,
ella los saturó de sangre.
Los siervos que habían ido a buscar leña no bebieron más que sangre,
las sirvientas que fueron a llenar el balde de agua
no lo llenaron más que de sangre.
– «Quiero descubrir a aquel que ha abusado de mí,
por todos los países», dijo ella.

 
 Pero al que había abusado de ella, no lo encontró.
Porque el joven entró en la casa de su padre;
Shukalletuda dijo a su padre:
– «Padre: cuando yo vertía el agua en los surcos,
cuando cavaba regueros a lo largo de los cuadros de tierra […],
tropezaba con las raíces, era arañado por ellas.
Los vientos furiosos, con todo lo que traen,
con el polvo de las montañas, me azotaban el rostro,
a mi rostro […] y a mis manos […],
la dispersaban y yo ya no reconocía sus […]
Entonces alcé los ojos hacia las tierras bajas,
miré las estrellas al este,                                     
alcé los ojos hacia las tierras altas,
miré las estrellas al oeste;
contemplé el cielo donde se inscribían los signos.
En el cielo inscrito aprendí los presagios;
vi cómo había que aplicar las leyes divinas,
estudié las decisiones de los dioses.
En el jardín, en cinco, en diez sitios inaccesibles,
En cada uno de estos sitios planté un árbol
como una sombra protectora.

 
 La sombra protectora de ese árbol
–el sarbatu, de opulento follaje–
la sombra que da al despuntar el día,
a mediodía y al anochecer, nunca desaparece.

 
 Ahora bien, un día, mi reina, después de haber atravesado el cielo,
atravesado la tierra,
Inanna, después de haber atravesado el cielo, atravesado la tierra,
después de haber atravesado Elam y Shubur,
después de haber atravesado […],
la hieródula, vencida por el cansancio,
se acercó al jardín y se adormeció.
Yo la vi desde el extremo de mi jardín.
Abusé de ella, la tomé en mis brazos,
y después volví al extremo de mi jardín».

 
 Despuntó el alba, salió el sol:
la mujer miró a su alrededor, espantada.
Inanna miró a su alrededor, espantada.
Entonces, la mujer, a causa de su vagina, ¡cuánto mal hizo!
Inanna, a causa de su vagina, ¡lo que hizo!
Todos los pozos del país los llenó de sangre.
Todos los bosquecillos y jardines del país,
ella los saturó de sangre.
Los siervos que habían ido a buscar leña no bebieron más que sangre,
Las sirvientas que fueron a llenar el balde de agua
no lo llenaron más que de sangre.
– «Quiero descubrir a aquel que ha abusado de mí,
por todos los países», dijo ella.

 
 Pero al que había abusado de ella no lo encontró,
porque el padre respondió al joven,
el padre respondió a Shukalletuda:
– «Hijo mío: quédate cerca de las ciudades de tus hermanos.
Dirige tus pasos y ve hacia tus hermanos,
los de la cabeza negra,3
 y la mujer jamás te encontrará en medio de esos países».
 Shukalletuda se quedó, pues, cerca de las ciudades de sus hermanos.
Dirigió sus pasos hacia sus hermanos, los de la cabeza negra,
y la mujer jamás lo encontró en medio de esos países.

 
 Entonces, la mujer, a causa de su vagina, ¡cuánto mal hizo!
Inanna, a causa de su vagina, ¡lo que hizo!
 
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1 Tomando en cuenta el curso de los ríos Tigris y Éufrates, las tierras altas hacen referencia al norte y las tierras bajas al sur. De esta forma Shukalletuda mira a los cuatro puntos cardinales.
2 hieródula viene del griego ιεροσ (ieros) «sagrado» y δουλοσ (doulos) «siervo» por lo que su sentido etimológico es «sierva sagrada». Es un epíteto dado a la diosa Inanna.
3 Los sumerios se llamaban a sí mismos sag-giga «el pueblo de cabezas negras».

 
 
 
 
 
 
 

 

sábado, 23 de abril de 2016

QUMRAN -LITERATURA EXECTICA- 4QCADENAEXEGETICA (4QCatena) -


QUMRAN
LITERATURA EXEGETICA

4QCadena Exegética (4Q177 [4QCatenaa])

Texto completo
Por Florentino García Martínez
La actividad exegética de la comunidad aflora, de una forma o de otra, en todos los escritos conservados. La exegesis constituye la base de los textos halákicos; la interpretación de determinados textos bíblicos puntúa el desarrollo de las Reglas, tanto de las secciones legislativas como de las secciones más teológicas.
Se han seleccionado una serie de composiciones de carácter muy diverso, pero exponente todas ellas del esfuerzo exegético de la comunidad.
Tal vez los textos más característicos de la exegesis qumrámica sean los pesharim (pesher = interpretación).
La sustancia de esta exegesis consiste en revelar el verdadero significado del texto bíblico, aplicándolo a la situación presente de la comunidad al final de los tiempos.
 
4QCadena Exegética (4Q177 [4QCatenaa])
Texto completo
 
Col. I (frag. 5+6+8)
1 […] los fanfarrones que [… en la prueba que vie]ne sobre los hombres de la comu[nidad,] 2 [como está escrito en el libro de Isaías el pro]feta: (Is. 37,30) Este año se comerá el re[nadío, y al año siguiente el producto espontáneo. Y lo que di]ce: “el renadío”, es 3 […] hasta el tiempo de la prue[ba que viene sobre…] Después de esto se alzará […] 4 […]pues todos ellos son niños […] Dijeron los fanfarrones […] 5 [… como está escrito] sobre ellos en el libro de I[saías el profeta: …] pues la ley de […] 6 […] les llama, como [está escrito sobre ellos en el libro de Isaías el profeta: (Is. 32,7) El] maquina tramas inicuas para des[truir a los pobres] 7 [con palabras engañosas … el] Insolente a Israel [… (Sal. 11,1) Para el jefe de coro.] De David. En YWHW [yo confío] 8 [Pues mira, los impíos tienden el arco,] disponen las saetas [en la cuerda, para apuntar en la oscuridad a los de recto corazón. Su interpretación:] que huirán los hom[bres de …] 9 [… y huirán] como un pájaro de su sitio, y será depor[tado de su tierra. Vacat. Y esto es lo que está escrito sobre el]los en el libro de […] 10 [(Miq. 2,10-11) Por causa de la impureza, se os arruinará con ruina horri]ble. Si un hombre corre tras el vien[to y miente falsedad: “Yo te vaticino licor y vino”, éste sería] un predicador para el pueblo. Este [es …] 11 […] como está escrito sobre ellos en el libro de […] los hábiles […] 12 […] […] Vacat. (Sal. 12) Para el jefe de coro. En oc[tava …] pues no tiene co[nocimiento] 13 […] ellos son la octava división […] misericordia […] 14 [… y no] hay paz. Pues ellos son […] 15 [como está escrito en el libro de Isaías, el profeta:] (Is. 22,13) Sacrificio de reses vacunas y degüello de ganado menor, co[mer carne y beber vino …] 16 […] la Ley, los que forman la comunidad […]
 
Col. II (frag. 11+10+26+9+20+7)
1 [(Sal. 12,7) Las palabras de YWHW son palabras puras, plata depurada en un crisol de arcilla, re]finada siete veces. Como está escrito 2 [en el libro del profeta Zacarías: (Zac. 3,9) Sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí] su inscripción, está grabada, oráculo de YWHW. Lo que 3 [… co]mo está escrito sobre ellos: “Yo curaré el/la […] 4 [… to]dos los hombre de Belial y toda la chusma 5 […] ellos, el intérprete de la ley, pues no 6 […] cada uno sobre su muro cuando están firmes 7 […] los que hacen tropezar a los hijos de la luz 8 [… (Sal. 13,2-3) ¿Hasta cuándo, YWHW?] ¿Me vas a olvidar [siempre? ¿Hasta cuándo me oculta]rás tu rostro? ¿Hasta cuándo revolveré 9 [inquietudes en mi alma, cuitas en mi corazón cada día?] ¿Hasta cuándo [se erguirá mi enemigo sobre mí?] La interpretación de la cita se refiere a la purificación del corazón de los hombres  de 10 [la comunidad …] en los días postreros […] para probarlos y refinarlos 11 […] a ellos por el espíritu, y los limpios y purificados [… Y lo que] dice: “No diga el enemigo, 12 [le he pedido” Vacat] Esto son la congregación de los Buscadores de Interpretaciones fáciles, que […] que buscan destruir 13 [a los miembros de la comunidad … ] por sus celos y por su hostilidad […] como está escrito en el libro de Ezequiel, el profeta 14 [… (Ez. 25,8) Casa de Israel] y de Judá, como todos los pueblos. [La interpretación de la cita se refiere a los días] postreros, cuando se reúnan contra ellos 15 […] un pueblo justo, pero el impío, el loco y el simple […] los hombres que sirven a Dios 16 [… que] circuncidan el prepucio de su corazón en la generación pos[trera … ] y todo lo que les pertenece la declarará impuro y no
 
Col. III (frag. 2+24+14+3+4+1+31)
1 [… to]das sus palabras […] las alabanzas de su gloria, como di[ce …] 2 [… (Dt. 7,15) Apartará YHWH] de ti todas las enfermedades. (Sal. 16,3) Sobre los san[tos que hay] en la tierra, ellos son todos los poderosos [en lo que] me complazco […] 3 […] será como él [… (Nah. 2,11)] y temblor de rodillas y estremecimiento en todos los lo[mos…] 4 […] (Sal. 17,1) Escucha, [YHWH, lo justo], atiende mi clamor, da oídos a [mi plegaria…] 5 […] en los días postreros, en el tiempo en el que buscará […] el consejo de la comunidad, Él es […] 6 […] La interpretación de la cita: Que se alzará un hombre  de la ca[sa de …] … […] 7 […] y serán como fuego para todo el orbe. Y éstos son sobre los que está escrito para los días postreros […] … […] 8 […] domina sobre el lote de la luz, que está en duelo durante el dominio de Be[lial, y el que domina sobre el lote de las tinieblas,] que está en duelo […] 9 [..] de él [..] vuelve a los jefes del duelo […] Dios de las misericordias y Dios de Israel […] … 10 […] que se han revuelto contra los espíritus  de Belial y les será perdonado por siempre, y les bendecirá […] de nuevo [por mano de] por siempre, y los bendecirá […] sus periodos 11 […] de sus padres, según el número de sus nombres, según la exacta lista de sus nombres, hombre a hombre, […] sus años y la época de su servicio […] sus lenguas 12  […] la descendencia de Judá […] Y ahora, mira, todo ha sido escrito en las tablas que […] y les enseñó el número de [todas las genera]ciones, y le dio su heredad 13 […] a él y a su semilla por siempre. Y le alzó de allí para marchar de Aram […] (Os. 5,8) Tocad el cuerno en Gib’ah. El cuerno es el libro 14 [de la Ley … la trom]peta de alarma es el libro de la Segunda Ley que han despreciado todos los hombres de su consejo y hablaron rebelión contra él. Y él envió 15 […] signos […] grandes sobre […] Y Jacob estará sobre el lagar y se alegrará sobre la bajada de 16  […] por la espada […] a los hombres de su consejo. Ellos son la espada. Y lo que dice:
 
Col. IV (frag. 19+12+13 I+15)
1 […] … […] 2 […] los que hacen vileza vienen a mi […] 3 […] pasan la noche juntos y […] 4 […] se revuelcan […] 5 […] reuniré la ira […] 6 […] se convertirán y [… (Jer. 18,18) Pues no ha de desaparecer] la Ley del sa[cerdote, ni del sabio el consejo, ni la palabra] del profeta 7 […] para los días postreros, como dijo David: (Sal. 6,2-3) YHWH, no me reprendas con ira. [Ten piedad de mí, YHWH,] pues desfallezco. 8 […] (Sal. 6,4-5) Mi alma está muy turbada; mas tú, YHWH, ¿hasta cuándo? Ten piedad de mí, salva mi vi[da …] sobre 9 […] Belial, para destruirlo en su ira, pues no habrá más [… no] dará reposo a Belial 10 [… Abra]hán, hasta que haya diez justos en la ciudad, pues el espíritu de verdad [… pu]es no hay 11 […] y sus hermanos por la maquinación de Belial, y prevalecerá sobre ellos […] …  12 […] el ángel de su verdad rescatará a todos los hijos de la luz del poder de Belial […] 13 sus manos […] para dispersarlos en una tierra árida y desolada. Este es el tiempo de la aflicción […] 14 porque […] continuamente (?) huirá el justo y la gran mano de Dios estará con ellos para rescatarlos de todos los espíritus [de Belial…] 15 [… los que te]men a Dios, santificarán su nombre y entrarán en Sión con alegría, y el Jerusalén […] 16 […] Belial y todos los hombres de su lote se acabarán por siempre, y todos los hijos de la luz serán reunidos […]
 
Col. V (frag. 13 II)  
1-4 […] 5 Belial […] 6 para los días pos[treros …] 7 el cuerno […] 8 yo les cubriré […] 9 Días a […] 10 los hombre de […] 12-16 […]

sábado, 12 de marzo de 2016

QUMRAN -LITERATURA EXEGETICA- CONSOLACIONES - (4Q176 - 4QTanhumim -)


QUMRAN 
LITERATURA EXEGETICA
Consolaciones
4QConsolaciones (4Q176 [4QTanhumim])

Texto completo
 
Por Florentino García Martínez
La actividad exegética de la comunidad aflora, de una forma o de otra, en todos los escritos conservados. La exegesis constituye la base de los textos halákicos; la interpretación de determinados textos bíblicos puntúa el desarrollo de las Reglas, tanto de las secciones legislativas como de las secciones más teológicas.
Se han seleccionado una serie de composiciones de carácter muy diverso, pero exponente todas ellas del esfuerzo exegético de la comunidad.
Tal vez los textos más característicos de la exegesis qumrámica sean los pesharim (pesher = interpretación).
La sustancia de esta exegesis consiste en revelar el verdadero significado del texto bíblico, aplicándolo a la situación presente de la comunidad al final de los tiempos.
 
Consolaciones
4QConsolaciones (4Q176 [4QTanhumim])
Texto completo
 
Frag. 1-2 col. I
1 Obra tu maravilla, haz justicia con tu pueblo y … […] 2 tu templo. Disputa con los reinos sobre la sangre de […] 3 Jerusalén. Mira los cadáveres de tus sacerdotes […] 4 no hay quien los entierre. Y del libro de Isaías: Palabras de consuelo. [(Is. 40,1-5) ¡Consolad, consolad a mi pueblo,] 5 dice vuestro Dios; hablad al corazón de Jerusalén y gri[tadle que su servicio queda cumplido,] que 6 está perdonada su culpa, que ha recibido de la mano de **** el doble por todos sus pecados. Una voz clama: 7 en el desierto despejad el camino de **** , enderezad en [la este]pa una calzada para nuestro Dios. Todo valle sea alzado, 8 [y toda montaña y co]lina sean rebajadas; que lo quebrado se convierta en llano [y los cerros en]vega. 9 [Y se revelará la] gloria de **** . (Is. 48,1-9) Pero tú Israel, eres mi siervo, Ja[cob, a quien ele]gí, 10 [semilla de Abra]hán, mi amado, a quien tomé [de los confi]nes de la tierra, y [a quien llamé] de remotas regiones; 11 y te [dije:] ¡Tú eres mi servo, [te elegí y no te he rechaza]do!
Frag. 1-2 Col. II
1 [**** que es] fiel, el santo de Is[rael, y te ha escogido. (Is. 49,13-17) ¡Escuchad, cielos, regocíjate, tierra;] 2 romped en aclamaciones, montañas! Porque ha consolado Dios [a su pueblo, y tiene misericordia de sus pobres. Pero Sión ha dicho:] 3 Me ha abandonado **** [y mi Señor me ha olvidado. ¿Se olvida acaso una mujer de su niño de pecho, deja de compadecerse del fruto de su vientre?] 4 ¡Aunque ella se olvidara, [yo no te olvidaré! Mira, te he grabado en las palmas de la mano,] 5 tus murallas [están siembre ante mí. Se apresuran tus reconstructores, tus demoledores y tus devastadores] 6 se alejan de ti. […]
Frag. 9-11
1 … […] … Vacat. 2 [(Is. 52,1-3) ¡Despierta, despierta, vístete de tu fuerza,] Sión; vís[tete tus vestidos de gala, Je]rusalén, ciudad santa, pues 3 [no volverá más a entrar a ti incircunciso ni impuro! ¡Sacúdete el polvo, alza]te, siéntate, Jerusalén, desata 4 [las ataduras de tu cuello,] cautiva, [hija de Sión! Pues así] dice [**** : Por nada habéis sido vendidos, y sin] dinero seréis rescatados. 5 [Vacat?] (Is. 54,4-10) No temas, [pues] no [] serás avergon[zada, no te sonrojes, pues] n serás deshonrada. Porque el oprobio de 6 [tu solte]ría lo olvidarás, y la afrenta de tu viudez no [la recordarás más. Pues tu marido será tu hacedor, **** 7 [Seba´or] es su nombre, tu redentor será el santo de Is[rael, el que] es llamado [Dios de toda la tie]rra. Porque como mujer abandonada 8 [y afligida de] espíritu te ha llamado **** ; y la esposa de la juventud, ¿puede ser repudiada?, dice **** tu Dios. 9 [Un momento] pequeño te abandoné, pero con gran misericordia te recogeré. En un rapto de cólera [oculté mi rostro] 10 [un momento] de ti, pero con piedad eterna me compadeceré de ti, dice tu redentor **** . Como en días de Noé será esto para mí; como 11 [juré] que las aguas de Noé no inundarán la tierra, así he jurado no airarme contra ti de nuevo ni amenazarte. 12 [Aunque las mon]tañas se muevan y las colinas vacilen, mi piedad no se moverá de ti […] 13 […] Vacat. Desespera (?) hasta las palabras de consuelo y de gran gloria. Está escrito en […] 14 […] entre los que aman […] no más desde el tiempo de […] Vacat. 15 [Beli]al para oprimir a sus siervos con […] 16 […] se alegrará […] alzaré a la que yace […] 17 […] … […]
Frag. 16+17+18+22+23+53
1 y […] Vacat. Y cuánto más en el templo […] la propiedad de su mano, pues no justifica [el hombre] 2 ante [él.] Porque él creó todo [espíritu de las ge]neraciones eternas, [y estableció con] su precepto todos los caminos. La tierra 3 la creó [con su dies]tra antes de que fuera, y con[tinuamente gobier]na sobre todo lo que [hay en ella. Y en su] misterio hace caer el lote al hombre para dar […] 4 […] con el ángel de […] santo, y para dar la recompensa del hombre an[te] 5 […] ocho […] sobre los que le aman y sobre los que observan sus precep[tos.] 6 […] se nos manifestó desde … […] olvida su alianza. Vacat. Y a […] 7 […] la Ley […] cambia para ser […] 8 […] la Ley […] completándolos. […]

QUMRAN -LITERATURA EXEGETICA- TARGUM DE JOB- (4Q157 -4QTgJob- y 11Q10 -11QTgJob-)




QUMRAN
LITERATURA EXEGETICA
Targum de Job
4QTargum Job (4Q157 [4QTgJob])
11QTargum Job (11Q10 [11QTgJob])



Texto completo

Por Florentino García Martínez

La actividad exegética de la comunidad aflora, de una forma o de otra, en todos los escritos conservados. La exegesis constituye la base de los textos halákicos; la interpretación de determinados textos bíblicos puntúa el desarrollo de las Reglas, tanto de las secciones legislativas como de las secciones más teológicas.
Se han seleccionado una serie de composiciones de carácter muy diverso, pero exponente todas ellas del esfuerzo exegético de la comunidad.
Tal vez los textos más característicos de la exegesis qumrámica sean los pesharim (pesher = interpretación).
La sustancia de esta exegesis consiste en revelar el verdadero significado del texto bíblico, aplicándolo a la situación presente de la comunidad al final de los tiempos.

 
Targum de Job
4QTargum Job (4Q157 [4QTgJob])

Texto completo

 Frag. 1 col. I (=Job 3,5-?)

2 [… que se extienda] sobre él una nube 3 [… que no se una a los dí]as

Frag. 1 col. II (=Job 4,16-5,4)

1[…] 2 ¿Podrá un hombre ante Dios [ser justo? …] 3 y a sus ángeles [imputa locura …] 4 que en polvo [tienen sus cimientos  …] 5 y sin número […] 6 mueren, y no de sabiduría, […] 7 observarás? Vacat. ¿Acaso no mata el necio […] 8 Pero yo vi a un impío … […] 9 … […]

 Tárgum de Job


11QTargum Job (11Q10 [11QtgJob])

Texto completo

 
Col. I (=Job 17,14-18,4)

1[… y mi madre y mi hermana al gu]sano. ¿Y qué es, pues, lo que yo […] 2 […] ¿Acaso conmigo al Sheol [descenderán? …] 3 [… en el polvo nos] acostaremos? Vacat. 4 [Respon]dió Bildad el Shuj[ita …] 5 […] pondrás fin a la palabra? […] 6 […] somos semejantes  a las bestias? […]  7 […] ¿Acaso por tu causa […] 8 [… el roquedal] de su sitio? […]


Col. II (=Job 19,11-19)

1 Contra mi [se ha infla]mado su cólera y [me] considera […] 2 Llegan sus ladrones y apisonan [… Mis hermanos, de mi] 3 se han alejado, y los que me conocen [… los huéspedes] 4 de mi casa. Mi sierva, como un extraño […] 5 Llamo a mi siervo y no responde […] 6 He rebajado mi espíritu ante mi mujer […] 7 Los malvados me afligen […] 8 todo hombre que […]


Col. III (=Job 19,29-20,6)

1 […] malo. Vacat. […] 2 […] Vacat. […] 3 [… y respon]dio: He aquí que mi corazón […] 4 […] he escuchado mi vergüenza, pero el espíritu […] 5 [… ¿No sa]bes que desde la eternidad, desde que […] 6 […] Porque el júbilo de los malvados  […] 7 […] pasa rápidamente. […] 8 [… y alcance] su rostro a las nubes […]


Col. IV (=Job 21,2-10)

1 […] a mí […] 2 mi saber, os burlaréis. […] 3 pues, he aquí que no se impacienta [mi espíritu …] 4 colocad vuestras manos sobre [vuestra boca! …] 5 es estupor se apodera de mí. ¿Cómo es que [los malos…] 6 y aumentan sus riquezas? Su prole […] 7 ante sus ojos. Sus casas […] 8 Dios sobre ellos. […] 9 su (vaca) preñada pare [y no aborta…]

 
Col. V (=Job 21,20-27)

1 […] sus ojos en su caída y de […] 2 […] interés para Dios en su casa […] 3 […] cortada la cuenta de sus meses? ¿Es que Dios […] 4 […] él, que juzga a los más encumbrados? Su ijares […] 5 […] la médula de sus huesos. El otro muere [con la amargura] en su alma […] 6 […] sin comer; juntos sobre [el polvo yacen …] 7 […] sobre ellos. He aquí que yo conozco [vuestros pensamientos…] 8 […] habéis tramado [contra] mí […]

 
Col. VI (=Job 22,3-9)

1 […] a Dios 2 […] tu camino 3 […]entrará contigo? 4 […] no hay 5 […]tus hermanos sin razón 6 […] al sediento no 7 […] el pan. Y decías 8 […] su rostro 9 […] de vacío.


Col. VII (=Job 22,16-22)

1 Que murieron […] 2Decían a Di[os …] 3 a nosotros Dios […] 4 Pero el consejo de los malvados […] 5 y reirán y […] 6 ¿Cómo es que no […] 7 Mira […] 8 Recibe […]


Col. VIII (=Job 24,12-17)

1 De sus ciudades […] 2 se queja: “Dios […] 3 delante de él al fuego […] 4 en sus senderos […] 5 y al pobre; y en la noche […] 6 la oscuridad, diciendo […] 7 y él pecará […] 8 en la maldad […] 9 para ellos […]


Col. IX (=Job 24,24-26,2)

1 […] se han doblado, se han arrugado como el armuello 2 […] ¿Quién, pues, me dará una respuesta y […] 3 […] Vacat. Replicó Bildad […] 4 […] Dios tiene el dominio y la grandeza; él hace […] 5 […] en su altura. ¿Acaso hay seguridad para […] 6 […] o sobre quién no se alza […] 7  […] Dios, y cómo será justo […] 8 […] pura, y las estrella no […] 9 […] el ser humano, esa lombriz […] 10 […] y dijo “¿Acaso puedes tú […]


Col. X (=Job 26,10-27,4)

1 […] al límite de las tinieblas; 2 […] él las zarandea y ellas se asustan de 3 […] el mar, y con su saber él mató 4 […] lo hace brillar; su mano traspasó la serpiente huidiza. 5 […] sus sendas. Y es un eco tan sólo lo que oímos. 6 […] comprenderá”. Vacat. 7 […] Vacat. 8 […] y dijo: “¡Vive Dios […] 9  […] a mi alma, que mientras […] 10 […] en mi nariz, no dirán […]


Col. XI (=Job 27,11-20)

1 […] en la mano de Dios, y la obra de 2 […] todos lo habéis visto. ¿Por qué 3 […] el malvado 4 […] llevan delante de él. Si 5 […] la espada, ellos abrirán la boca, pero no se saciará 6 […] y sus viudas no 7 […] monedas, y aumenta como barro 8 […] uno honesto distribuirá los bienes 9 […] como una cabaña 10 […] se acuesta y no es cogido 11 […] como agua los males


Col. XII (=Job 24,4-13)

1 pie[…] 3 zafiros […] 4 no […] entra 5 la serpiente […] 9 el hombre […]


Col. XIII (=Job 28,20-28)

1 el lugar de la sagacidad? […] 2 se esconde de las aves del cielo […] 3 “De oídas conocemos tu fama” […] 4 en él, ya que él […] 5 los límites del orbe […] 6 Cuando él hizo el viento […] 7 en una medida. Cuando él hizo […] 8 [nubes] ligeras. Entonces […] 9 Y dijo a os hijos [de hombre…] 10 y apartarse de […]
 

Col. XIV (= Job 29,7-16)

1 en las mañanas, a las puertas de la ciudad en la plaza […] 2 Los jóvenes, al verme, se escondían, y los sa[bios …] 3 Los grandes se abstenían de hablar y ponían la palma […] 4 Los jefes escondían su voz; se pegaba al paladar […] 5 El que me oía, me alababa; el que me veía […] 6 porque yo libraba al pobre de […] 7 a quien nadie ayuda. La bendición del perdido […] 8 en la boca de la viuda había una oración para mí […] 9 me vestía, y como de una túnica yo me vestía […] 10 […] y pies para el cojo […] 11 […] no conocía […]


Col. XV (= Job 29,24-30,4)

1 […] yo les sonreía, y no lo creían […]2 […] yo escogía mi camino y era una jefe […] 3 […] a la cabeza de su armada, y como un hombre que a los tristes […] 4 […] Se burlaban de mi muchachos más jóvenes que yo […] 5 […] a cuyos padres [habría rehusado] el estar con los perros de mi rebaño […] 6 […] no me habrían agradado, y en cuyas cargas […] 7 […] con hambre iban royendo la verdura del desierto […] 8 […] malo, que comieron […] 9 […] retamas como su pan […]


Col. XVI (= Job 30,13-20)

1 […] vienen para mi ruina, y no hay un salvador 2 […] para ellos. En la fuerza de mi úlcera ellos vienen 3 […] me doblego [bajo] el mal; me pliega 4 […] como el viento mi bien y mi grandeza, y como una nube 5 […] mi salvación. Ahora se irrita contra mí 6 […] días de sufrimiento me rodean 7 […] mis huesos arden y mis tendones […] 8 [… con] fuerza él me agarra por la ropa 9 […] ellos me rodean y me hacen descender al polvo 10 […] a ti […]


Col. XVII (= Job 30,25-31,1)

3 [… me hier]ven y no 4 […] caminé 5 […] grité 6 […] para los avestruces 7 […] de


Col. XVIII (= Job 31,8-16)

1 ¡Que coma […] 2 mi corazón en una mujer […] 3 ¡Que muela […] cólera 4 y es un pecado […] que hasta 5 el Abadón devorará […] Si me impacienté 6 en el juicio de mi siervo […] ¿Qué haré 7 cuando se alce […] He aquí que 8 él me hizo […] uno mismo. Si 9 negué […] dejé consumirse
 

Col. XIX (= Job 31,26-32)

1 brillaba, y a la luna […] mi corazón, 2 y mi mano besó mi boca […] habría mentido 3 al Dios de lo alto […] exulté 4 en su desgracia […] 5 mi inspiración, y él escuchó […] en mi cólera 6 y he cogido […] pecar 7 mi paladar pidiendo […] los hombres 8 de mi casa: quién […] 9 no […]


Col. XX (= Job 31,40-32,3)

1 en lugar de trigo […] 2 de la ruda […] 3 Acaba […] 4 Job era justo […] 5 Vacat. 6 Entonces se airó […] 7 del clan de Roma […] 8 y también contra […] 9 palabras […]


Col. XXI (= Job 32,10-17)

1 mis palabras también yo. Y bien, yo esperaré […] 2 vosotros acabasteis, mientras buscabais el fin de […] 3 por eso condenamos a Dios y no a un hombre […] 6 palabras, y él no le responde nada […] y ellos callan, mientras yo espero de ellos […] 8 se alzan y no dicen nada más […] 9 expondré mis palabras también yo […]


Col XXII (= Job 33,6-16)

1 […] yo. Y bien,  no te espantará mi terror […] 2 […] pesada. Ciertamente tu hablaste a mi oído y la voz […] 3 […] Yo soy puro y no hay pecado en mí, soy inocente […] 4 […] Si él encuentra iniquidades, me toma […] 5 […] me mete los pies en el cepo y me cierra todos […] 6 […] porque Dios es más grande que el hombre […] 7 […] pronunciarás palabras altaneras, porque en todas sus obras […] 8 [..] Dios sabe hablar de un modo o de otro […] 9 […] en sueños, en el vientre de la noche […] 10 […] que está durmiendo en su cama […] 11 […] … […]


Col. XXIII (= Job 33,24-32)

1 y dirá: “Líbralo de la destrucción […] 2 del fuego que le ahoga […] de 3 juventud, y él vuelve a los días de su mocedad […] y él le escuchará 4 y verá su rostro al curarlo [? …] y según la obra 5 de sus manos le recompensará. Y dirá […] pero no 6 me ha recompensado según mi camino. Ha preservado […] 7 verá en la luz. He aquí [… al] hombre 8 [una] vez, dos, tres, para […] 9 vivientes. Presta atención a esto […] hablaré. 10 [Si] tienes palabras […]


Col. XXIV (= Job 34,6-17)

1 de pecado. ¿Quién […] el pecado? Y se asocia 2 con malhechores […] malvados. Porque dice: “No 3 cambiará el hombre […] detrás de Dios”. 4 Ahora, hombres de […] ¡Lejos de Dios la falsedad 5 y el hacer el mal […] del hombre, él le recompensará 6 […] ¿Acaso ahora Dios realmente mentirá, y el Señor […] él, que hizo la tierra 8 y estableció el mundo? […] retira de él su aliento 9 y morirá […] ellos se acostarán 10 […] mis palabras. ¿Acaso en la falsedad


Col. XXV (= Job 34,24-34)

1 […] a los poderosos sin fin, y pone otros […] 2 […] conoce sus acciones, y los arroja en el lugar […] 3 [..] su camino, y no han observado ninguna de sus sendas […] 4 […] de los pobres y escucha el llanto de los oprimidos […] 5 […] esconde su rostro, ¿Quién le responderá sobre un pueblo […] 6 […] reine el malvado. Hacen tropezar […] 7 […] en él esperaré, en él solo […] 8 […] no continuaré, ya que […] 9 […] tú escoges, y no yo […] 10 […] palabras, y el hombre […]


Col. XXVI (= Job 35,6-14)

1 a ti. Y cundo multiplicas tus delitos, ¿Qué [te haces? Si tú eres jus]to, ¿Qué 2 le das, o que recibe de tu mano? [A un hombre como tú] (le afecta) tu pecado, 3 a un hijo del hombre tu justicia. A causa de la multitud [de los opresores] ellos gimen y gritan 4 delante de muchos; pero no di[cen: ¿Dónde está el] Dios 5 que nos ha hecho, y nos ha dado […] para nuestra plantación 6 durante la noche; que nos ha distinguido de las bes[tias de la tierra] y nos ha hecho más inteligentes que las aves? 7 Ellos gritan allí, pero no [responde por la arro]gancia 8 de los malvados. Porque Dios [no escucha la falsedad, y el Señor, a la] vanidad, 9 [no] le hace caso. Si tú dices […] 10 […] … […]


Col. XXVII (=Job 36,7-16)

1 a los reyes que se sientan [en sus tronos, y] sus amigos son exaltados en seguridad. 2 E incluso con los que están atados [con cadenas,] amarrados en las cuerdas de los miserables; 3 él les muestra sus obras y sus [críme]nes, porque se habían exaltado. Les abre 4 sus oídos para que aprendan, [y les di]ce: “Si se convierten de sus iniquidades, 5 si escuchan y se so[meten, acabarán sus días] en el bienestar y sus años 6 en el honor y las delicias. [Pero si no escu]chan, caerán por la espada, 7 y perecerán  sin dar[se cuenta …] su corazón el cólera 8 sobre ellos […] su ciudad [perece] por los destructores. 9 El salvará al pobre […] sus oídos […] 10 […] … […]



Col. XXVIII (= Job 36,23-33)

1 tú o[braste la injusticia. Acuér]date de que sus obras son grandes, 2 las han visto los hombres. Todos los hombres las contemplan, y los hijos del hombre 3 las miran desde lejos. Dios es grande, y sus días son 4 multitud [-nosotros no lo cono]cemos-, y la cifra de sus años infinita. Porque 5 [él cuenta las] nubes y ordena las ráfagas de lluvia; y sus nubes hacen descender 6 [gotas de agua sobre] un pueblo numeroso. En efecto, ¿Quién despliega 7 las nubes [con estrépito,] quién cubre y despliega la [luz] 8 […] cubierto; porque con ella juzgará a las na[ciones] 9 […] a su orden […] 10 […] doblará sobre ellos […]


Col. XXIX (= Job 37,10-19)

1 sobre la superficie del agua. También con ellos hace brillar las nubes y hacer salir 2 el fuego de la nube. Y él dice: “¡Que lo escuchen!”, y ellos marchan a sus obras; 3 les pone al frente de todo lo que él creó sobre la superficie del mundo, bien sea para golear, 4 bien para abrasar, bien para el hambre y la privación, o bien sea que haya una disputa 5 sobre él. Escucha esto, Job, y álzate; fíjate en las maravillas de Dios. 6 ¿Sabes tú lo que Dios coloca sobre ellos, y [cómo] hace brillar la luz de su nube? 7 ¿Sabes tú revestir de ma[ravillas] su nube? Puesto que tu vestido 8 […] porque él tiene conocimiento perfecto. [¿Acaso tú hinchas con él] los nubarrones 9 [… como un es]pejo duro. El sabe […]

 
Col. XXX (= Job 38,3-13)

1 Cíñete, pues, como un hombre tus lo[mos, y te inte]rrogaré. Dame una respuesta. 2 ¿Dónde estabas cuando hice la tierra? Dímelo, si es que sabes tanto. 3 ¿Quién señaló sus dimensiones? –si lo sabes- ¿o quien le aplicó la cinta de medir? ¿O 4 sobre qué encajan sus fundamentos? ¿O quién puso su piedra angular cuando brillaban 5 juntas las estrellas de la mañana y aclamaban al unísono todos los ángeles de Dios? 6 ¿Has cerrado tú el mar con puertas cuando él luchaba por salir del seno del abismo? 7  ¿Cuándo le pusiste nubes [por man]tillas y nieblas por pañales? ¿Le has puesto tú 8 al mar lí[mites y ley, cerrojos y puertas?] ¿Le has dicho hasta aquí, 9 y no irás más allá […] de tus olas? ¿Has mandado en tus días 10 […] los bordes de la tierra […]


Col. XXXI (= Job 38, 23-43)

1 que [reservo para el] tiempo de peligro, para el día de la guerra y del combate? [..] 2 de dónde sale? ¿Soplas tú delante de él sobre la tierra? ¿Quién ha impuesto 3 un tiempo a la lluvia, y un camino a las nubes ligeras, para hacerla descender sobre la tierra 4 del desierto, donde no hay hombres; para saturar espinas y matorrales 5 y hacer salir brotes de hierba? ¿Tiene padre la lluvia? ¿O quién 6 engendra las nubes de rocío? ¿Del vientre de quién sale el hielo?; y el man[to del cielo] 7 ¿quién [lo engendra?] Como una piedra, el agua se cubre con él  y la faz del abismo 8 […] de las Pléyades, o [abrirás] tú la cerca de Orión […] 9 […] soltarás tú al Lucero (?) con sus hijos? [..] 10 las nubes […]


Col. XXXII (=Job 39, 1-11)

1 las gamuzas, o los dolores de parto de […] sus meses están 2 completos; o conoces el tiempo de su parto? Alumbran a sus hijos y los echan fuera. 3 ¿Haces tú salir sus crías? Ellas hacen crecer a sus hijos y les hacen salir; ellos se van y no vuelven 4 a ellas. ¿Quién ha puesto al asno salvaje en libertad, y ha soldado las ataduras del onagro? 5 Yo le he dado por casa el desierto y por morada la tierra salada; 6 y él se ríe del bullicio de la gran ciudad, y de los gritos del arriero no los 7  escucha. Escoge para si las montañas para pacer, rastreando cualquier rincón verde. 8 ¿Estará el búfalo dispuesto a servirte, o pasará la noche en 9 tu establo? ¿Atarás tú [al búfalo con] su cuerda [y labrará] en el valle 10 detrás de ti […] ¿Confiarás en él [porque su fuerza] es grande?


Col. XXXIII (=Job 39,20-29)

1 […] ¿Le haces tú saltar con fuerza […] 2 en su relincho el terror y el miedo. Piafa en el valle y corre y se regocija 3 y se lanza con fuerza al encuentra de la espada. Se ríe del miedo y no 4 tiembla ni retrocede delante de la espada. Sobre él se levanta la aljaba, 5 la punta de una lanza y un machete afilado. Al sonido de la trompeta, él dice “¡ea!”, y desde 6 lejos olfatea el combate y se regocija con el fragor de las armas y los gritos de guerra. 7 ¿Es  por tu sabiduría por la que vuela el halcón y extiende 8 sus alas a los vientos? ¿O es que el águila se remonta según tus órdenes, 9 y el buitre cuelga en lo alto de su nido? En la roca él habita y anida […] 10 […] … […]


Col. XXXIV (=Job 40, 5-11)

1 […] fin. Vacat. […] 2 Respondió Dios a Job /desde el viento (?)/ y la nube y le dijo: Cíñete 3 pues, como un hombre tus lomos. Te interrogaré. Dame una respuesta. ¿Te atreves incluso 4 a Dios, o atruenas con una voz como a suya? 6 Quita, pues, la grandeza y la altivez de espíritu, vístete de esplendor, de gloria y de honor.  7 Depón, pues, el ardor de tu cólera. Mira a todo soberbio y abátelo; y toda 8 altivez de espíritu, destrúyela. Y extingue a los malvados bajo ellos. Entiérralos 9 en el polvo Vacat. Jun[tos sobre sus rostros] con ceniza 10 […] hay


Col. XXXV (=Job 40,23-31)

1 [… aunque desborde] 2 el Jordán su ribera, confía que lo recibirá […] 3 ¿Quién lo dominará cuando alce su mirada, o quien hará sangrar su hocico con un garfio? ¿Pescarás tú 4 al cocodrilo con un anzuelo, o ensartarás con una cuerda su lengua? ¿Meterás 5 un anillo en su nariz y le perforarás la mandíbula con un punzón? ¿Hablará 6 contigo tiernamente, o hablará contigo suplicándote? ¿Establecerá 7 un pacto contigo y lo tomarás por esclavo perpetuo? ¿Jugarás 8 con él como un pájaro, o lo atarás con una cuerda para tus hijas? Y […] 9 so[bre él …] y lo distribuirán en la tie[rra] [de los cananeo (?)] 10 […] de peces […]

 
Col. XXXVI (=Job 41,7-17)

1 […] … […] 2 Se adhieren [una] con otra y el viento no penetra entre ellas. Cada una  3 abrazada a su vecina, y no se separan. Su estornudo enciende 4 el fuego entre sus ojos como el brillar de la aurora; de sus fauces 5 salen antorchas, saltan como lenguas de fuego; de sus narices sale una humareda, 6 antorcha ardiente y pebetero; su aliento vomita carbones, y centellas 7 salen de sus fauces. En su cuello reside su fuerza, y delante de él 8 corre el poder. Los pliegues de su carne son compactos, fundidos en él 9 como hierro; y su corazón […] como una piedra […] 10 […] … […]


Col. XXXVII (=Job 41,25-42,6)

1 […] … […] 2 y él es el rey de todos los reptiles. Vacat. 3 Respondió Job y dijo delante de Dios: Yo sé que tú 4 puedes hacer todo y que nada potente o sabio te es irrealizable. 5 Hablaré una vez y no insistiré; dos veces, a ello 6 no añadiré nada. Escucha, pues, y yo te hablaré; te interrogaré 7  y me responderás. Te conocía sólo de oídas, y ahora mis ojos 8 te han visto; por eso me anonadaré y desmoronaré, y me convertiré en polvo 9 y ceniza. Vacat.


Col. XXXVIII (=Job 42,9-12)

1 […] e hizo […] 2 Dios; y escuchó Dios la voz de Job y les perdonó 3 sus pecados a causa de él. Y se volvió Dios /a Job/ en su misericordia 4 y le duplicó todas sus posesiones. Y vinieron hacia 5 Job todos sus amigos y todos sus hermanos y todos sus conocidos y comieron 6 con el pan en su casa, y le consolaron de todo el mal que 7 Dios había hecho venir sobre él. Y le dio cada uno una cordera, 8 y cada uno un anillo de oro. 9 Y Dios bendijo a Job al final, pues tuvo […]