sábado, 15 de octubre de 2011

MITOS Y LEYENDAS AZTECAS -IZTACCÍHUATL Y POPOCATÉPETL-


MITOS Y LEYENDAS
AZTECAS

IZTACCÍHUATL Y POPOCATÉPETL

ADAPTACIÓN MARKO CASTILLO



Tonatiuh, el dios sol, vive con su familia en el cielo 13 en el que no se conoce la oscuridad ni la angustia. El hijo de Tonatiuh era el príncipe Izcozauhqui a quien le encantaban los jardines. Un día el príncipe oyó hablar de los vergeles del señor Tonacatecuhtli. Curioso fue a conocerlos. Las plantas parecían más verdes y los prados frescos y cubiertos de rocío. Al descubrir una laguna resplandeciente se acercó con presteza y al hacerlo, se encontró con una mujer que salía de las aguas ataviada con vestidos de plata. Se enamoraron de inmediato ante el beneplácito de los dioses. Pasaban el tiempo juntos, recorrían un cielo y otro. Pero los dioses les prohibieron ir más allá de los 13 cielos.
Los enamorados conocían el firmamento. La curiosidad por saber qué había bajo de él hizo que descendieran a conocer la tierra. Allí la vida es diferente. El sol no brilla todo el tiempo, descansa por las noches. Hay más colores, texturas, sonidos y animales que en todos los cielos recorridos.
Los príncipes, al descubrir que la tierra es más hermosa que los paraísos celestiales decidieron quedarse a vivir en ella para siempre. El lugar escogido para su morada estaba cerca de un lago, al lado de valles y montañas.
Los dioses, furiosos por la desobediencia de la pareja, de cidieron un castigo. La princesa enfermó repentinamente, fueron vanos los esfuerzos de Izcozauhqui por aliviarla. La mujer supo que esa era la sanción de los dioses, Tonatiuh se lo hizo saber con sus abrasadores rayos. A ella no le permitirían vivir.
Separándolos, con su muerte, para siempre. Se lo dijo al príncipe, le pidió que la llevara a una montaña con el fin de estar junto a las nubes, para que, cuando él regresara con su padre, pudiera verla más cerca desde el cielo. Fueron sus últimas palabras, después se quedó quieta y blanca como la nieve.
El príncipe con su preciosa carga a cuestas caminó días y noches hasta llegar a la cima de la montaña. Encendió una antorcha cerca de ella, la veló, como si la princesa durmiera.
Izcozauhqui se quedó junto a ella, sin moverse, hasta morir.
Ella se convirtió en la mujer dormida (Iztaccíhuatl) y él en el cerro que humea (Popocatépetl). Símbolo del amor que desafió a los dioses por cariño a la tierra, cuidan para siempre el valle de México.



9 comentarios:

  1. Saludos Marko. Mi nombre es René Delgadillo integrante de "la compañía sin Nombre" En México D. F. Nos dedicamos a hacer teatro, con el fin de engrandecer el espíritu de México y reafirmar las raíces. He encontrado esta adaptación tuya que me gustaría anexar a un proyecto que estamos realizando. Esperamos no tengas ningún problema ante ello. www.ultimoviajeamictlan.blogspot.com Un saludo. remyrd@gmail.com

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  2. Estimado amigo, te diría que yo no tengo problemas al respecto, pero, el artículo no es de mi autoria, por lo tanto cito al autor por los derechos que les pudiera corresponder.
    Mi politica es mencionar siempre a los autores cuando corresponde hacerlo.
    Saludos cordiales.

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  3. Saludos, he leido esta historia y me ha parecido excelente te tengo una pregunta
    ¿La foto tiene algo que ver con la leyenda?
    Me refiero a que si el hombre es el cerro la mujer que es????
    tiene alguna relación??????????

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  4. La foto es del volcán Popocatépetl.

    Saludos cordiales.

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  5. yu ya fui al popocatepetl

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  6. sabias que en el pasado fuimos manejados por otros sere como extraterrestres yo soy teorica de los antiguos astronautas preguntenme mi correo cleo_patra500@hotmail.com

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  7. como se llamaba la princesa????? URGE
    TANK YOU´S MIL
    ES PARA MI TAREA

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  8. me encanta esta historia

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