"No hay decisiones buenas y malas, solo hay decisiones y somos esclavos de ellas." (Ntros.Ant.)

domingo, 15 de julio de 2012

ORACULOS SIBILINOS JUDIOS Y CRISTIANOS


Oráculos Sibilinos judíos y cristianos
(fragmento)(1) 


Por Antonio Piñero


La enorme fama de la Sibila en todo el mundo antiguo, aceptada por todos, incluido los cristianos fieles, como autentica reveladora de oráculos divinos, hizo que los judíos primero, y luego los cristianos, falsificaran estos oráculos con fines de propaganda religiosa. El motivo de fondo de esta falsificación era claro: hasta la suprema profetisa de los paganos es una defensora del Dios único y de sus adoradores y doctrina.
En la antigüedad hubo muchas Sibilas (se han contabilizado por lo menos diez, con nombres diversos), pero la que más fama adquirió fue la de Cumas, ciudad de la campania italiana, a unos 16 km. De Nápoles. Allí, en una cueva o antro de una montaña cercana, daba a conocer la profetisa los oráculos del dios Apolo. Otras Sibilas famosas fueron la Tiburtina o la de Eritrea.
Los diversos libros conservados de estos oráculos falsos son de diversa procedencia geográfica –el Egipto helenizado, Israel/Palestina, Siria, Asia Menor- y de diversa época: desde el siglo I a. de C. hasta otros del siglo IV y V. El más antiguo de estos textos parece ser el Libro III que reúne oráculos del siglo I a. de C.
El interés teológico de los falsificadores sibilistas, junto con la propaganda a favor del monoteísmo, fue la proclama de la necesidad de conversión a ese Dios único, insistiendo sobre todo en las grandes catástrofes y castigos que conlleva un proceder contrario. El fin del mundo –que se piensa muy cercano-está también a menudo presente en estos versos.

(1) Lamentablemente por el momento me es imposible publicar el texto completo como siempre fue mi proceder, pero dado la importancia de esta obra, juzgue conveniente hacerlo así. 
Espero que el lector sepa comprender y valorizar el texto ofrecido. – Sergio (Nuestros Antepasados)

Libro II (fragmento)
En el momento en que Dios hizo cesar el omnisciente canto, después de mis numerosas súplicas, en ese instante depositó de nuevo en mi pecho la muy gozosa vos de divinas palabras.
Entonaré estas profecías mientras todo mi cuerpo esté lleno de estupor, pues ni siquiera sé lo que digo, pero Dios me ordena que todo lo proclame.
Mas cuando sobre la tierra se produzcan seísmos, devastadores rayos, truenos y relámpagos, lluvias y también añublo en la tierra, el enloquecimiento de los chacales y de los lobos, matanzas y aniquilamientos de hombres, de mugientes vacas, de domésticos cuadrúpedos, de acémilas aptas para el trabajo, y de cabras y ovejas, a continuación la tierra, abandonada en su mayor parte, se tornará baldía a causa del descuido, y escasearán los frutos. Los hombres libres serán vendidos entre la mayoría de los mortales, y los templos serán profanados. Entonces llegará después de eso la decima generación de mortales, cuando el Dios que sacude la tierra y que despide relámpagos rompa el fervor de los ídolos, agite al pueblo de Roma, la de las siete colinas, y su gran riqueza perezca abrasada en inmenso fuego por la llama de Hefesto […]

Libro III (fragmento)
Altitonante, bienaventurado ser celestial que habitas el lugar edificado sobre los querubines, te suplico, haz que por un instante deje de anunciar mis profecías llenas de verdad, pues ya está fatigado mi espíritu dentro de mí.
Mas ¿Por qué de nuevo mi corazón se agita y mi ánimo, por látigo azotado, se ve forzado dentro a anunciar mis palabras a todos? He aquí de nuevo proclamaré todo cuanto Dios me ordena anunciar a los hombres […].
Una señal muy clara te revelaré para que comprendas cuando llegará el fin de todo sobre la tierra:
Será en el momento en el que en el cielo estrellado se vean por la noche espadas hacia poniente y hacia levante,  y al punto también una nube de polvo se abalance desde el cielo sobre la tierra toda y desaparezca todo el brillo del sol al mediodía, y los rayos de la luna sean entonces visibles, y cuando de repente caigan sobre la tierra gotas de sangre y de las piedras como señal.
Y cuando en una nube veáis un combate de infantes y jinetes como una cacería de fieras, semejante a las brumas.
Entonces será el fin que Dios, que el cielo habita, dará a la guerra.
Mas es preciso que todos hagan sacrificios al Gran Rey.
Tras dejar los muros babilónicos de Asiria, por aguijón enloquecida, he venido a revelar con mis profecías a todos los mortales las indicaciones de Dios, como fuego enviado contra la Hélade, de suerte que profetice para los mortales los enigmas divinos.
Y los mortales de la Hélade dirán que soy de otra patria:
Impúdica nacida en Eritrea. Estos dirán que soy la enloquecida y mendaz Sibila, hija de Circe y de padre desconocido.
Mas cuando todo suceda, entonces os acordaréis de mi y ya nadie me llamará loca, sino profetisa del Dios todopoderoso.

Libro IV (fragmento)
Escucha, pueblo de Asia altiva y de Europa, por mi boca de variado sonido, todas las verdades que me dispongo a profetizar por mandato de nuestro gran Dios, no como reveladora de oráculos del falso Febo […], sino de Dios todopoderoso, al que no plasmaron las manos de los mortales en forma de imágenes mudas de piedra pulida […].
Los necios, dirigiendo a los justos resoplidos de su mofa y risa con insensateces intentarán atribuirles cuantos malévolos y perversos actos cometan ellos, pues la raza humana entera es lo más engañoso que existe. Mas cuando llegue ya el juicio del mundo y de los mortales que Dios mismo llevará a cabo al juzgar a la vez a impíos y a piadosos, entonces enviara  a los primeros al fuego  bajo las tinieblas, y entonces comprenderán cuán grande impiedad cometieron. Pero los piadosos permanecerán sobre la fértil tierra, porque Dios les concederá a un tiempo espíritu, vida y gracia. Todo esto se cumplirá sin duda en la decima generación […]. Mas cuando ya todo se transforme en ceniza y ascuas, y Dios haga descansar también al fuego inextinguible, igual que lo prendió, entonces Dios dará forma de nuevo a los huesos y cenizas de los hombres, y de nuevo hará que se levanten los mortales, como antes eran. Y entonces tendrá lugar el juicio en el que Dios mismo será de nuevo juez del mundo. A cuantos por impiedad pecaron, otra vez la tierra amontonada sobre ellos los ocultará, el lóbrego Tártaro y las profundidades horribles de la Gehenna.
Y cuántos son piadosos de nuevo vivirán sobre la tierra, porque Dios le concederá a un tiempo espíritu y gracia por su piedad. Entonces todos se verán a sí mismos al contemplar la gran luz del sol.
¡Bienaventurado el hombre que en ese tiempo llegue a existir sobre la tierra!

Libro V (fragmento)
Habrá en los últimos tiempos, cuando la luna se extinga, una guerra que extenderá su locura por el mundo, basa en la astucia con engaños.
Llegará desde los límites de la tierra el varón matricida, fugitivo y albergando en su mente aventurados proyectos.
Destruirá toda la tierra, todo lo dominará, y todos sus pensamientos serán más cuerdos que los de todos los mortales […].
Desde occidente se extenderá una gran guerra sobre los hombres, y correrá la sangre por las vertientes hasta los ríos de profunda corriente.
De Macedonia la cólera se verterá por la llanura; traerá una alianza para el pueblo, pero para el rey la destrucción.
Y entonces una brisa invernal soplará sobre la tierra, y la llanura de nuevo se llenará de guerra mala.
Fuego desde las llanuras celestiales lloverá sobre los mortales, fuego y sangre, agua, rayos, oscuridad, noche celestial, destrucción en la guerra y tinieblas para cubrir las matanzas; a todos matarán, a los reyes y a los mejores hombres.
Así se terminará con la dolorosa destrucción de la guerra,
Y ya nadie con su espada luchará, ni con hierro, ni tampoco con flechas, porque no les estará permitido.
Paz logrará el pueblo sabio, el que sobrevivió, en la maldad probado, para que luego se regocijara.

Libro VII (fragmento)
¡Ay de ti, mísera Rodo! Por ti la primera, por ti lloraré.
Serás la primera de las ciudades, la primera que perecerás, de hombres privada y carente de recursos.
¡Delos, tú emprenderás la navegación, y sobre el agua, inestable estarás!
¡Chipre, algún día te destruirán las olas del verdoso mar!
¡Sicilia. Te incendiará el fuego ardiente que caerá sobre ti!
Hablo del agua de Dios, temible e invasora; Noé será el único de entre los hombres que escapará fugitivo.
La tierra flotará, los montes flotarán, y también flotará el éter; agua será todo y en las aguas todo perecerá.
Pero se detendrán los vientos y habrá una segunda era […].
Pero en el tercer lote, del ciclo de años de la tercera ogdóada, se verá de nuevo otro mundo.
Y entonces el terrible olor a azufre se extenderá en derredor anunciando la muerte, cuando aquellos perezcan entre tinieblas y plagas. Entonces creará El la mente pura de los hombres y restaurará tu raza como antes fue.
Ya nadie trazará profundo surco con curvo arado; los bueyes no hundirán en la tierra el hierro enderezador; ya no habrá sarmientos ni espigas, sino que todos a una comerán con blancos dientes el maná cubierto de rocío.
Con ellos estará también Dios, que les enseñará, igual que a mí, miseria. Pues ¡cuantas malas acciones cometí antes […].
¡Ojalá me lapidéis! ¡Si, lapidadme todos!
Pagaré así mis culpas y pondré mis ojos fijos en el cielo.

Libro VIII (fragmento)
Alguna vez, altiva Roma, caerá sobre ti desde lo alto el mismo golpe celestial, doblada tu cerviz la primera, serás arrancada de tus cimientos, el fuego te consumirá entera, yacente sobre tus propios fundamentos; tu riqueza se perderá, y los lobos y las zorras habitarán tus ruinas.
Entonces te quedarás totalmente desierta, como si nunca hubieras existido.
¿Dónde estará tu Paladio? ¿Qué clase de dios te salvará? […].
Mas cuando se sucedan en ti, en la molicie acostumbrada, tres veces cinco reyes, que hayan esclavizado el mundo de oriente hasta occidente, existirá un caudillo de cabeza cana, de nombre cercana  al del mar, que visitará el mundo con pie veloz, proporcionará dones, tendrá oro abundantísimo, reunirá aun más plata de sus enemigos  y, tras despojarlos, emprenderá el regreso.
Participará en todos los misterios de los mágicos recintos impenetrables, designará a su hijo dios, suprimirá todos los cultos, abrirá a todos desde el principio los misterios que conducen al error […].
Mas cuando la décima generación penetre en la morada del Hades, grande será después el poder de una mujer, para la que Dios mismo hará que surjan importantes calamidades, cuando, coronada, haya conseguido honores de reina; un año entero tendrá la mitad de su duración.
El sol, con exhaustiva carrera, brillará incluso de noche, y las estrellas abandonarán lo bóveda celeste.
Entre los zumbidos de un fuerte huracán convertirá la tierra en yermo; tendrá lugar la resurrección de los muertos; la carrera de los cojos será muy veloz, los sordos oirán, los ciegos verán, hablarán los que no hablaban y todos disfrutaran de vida común y de riqueza.
La tierra será de todos por igual, sin estar dividida por muros y cercados; producirá algún día frutos más abundantes, y dará fuentes de dulce vino, de blanca leche y de miel.
Mas cuando Dios haga cambiar los tiempos y transforme el invierno en verano, entonces se cumplirán todos los designios.

Libro XII (fragmento)
Vamos, ahora escucha de mí lo que voy a decir sobre la época de los latinidas, llena de lamentos […].
Cuando el astro brillante, en todo igual al sol, desde el cielo aparezca al mediodía, entonces a escondidas llegará la Palabra del Altísimo para traernos su carne a semejanza de los mortales. Más con su ayuda se acrecentará el poderío de Roma y de los gloriosos latinos.
Y luego el propio gran rey morirá por obra de su particular destino, después de traspasar a otro su poder real.
Después de este, otro hombre, vigoroso lancero, reinará […].
En aquellos momentos reinarán sobre los violentos romanos dos soberanos, hombres rápidos en hacer la guerra; uno ostentará el numero setenta, el otro será de la tercera cifra.
Y entonces el toro de alta cerviz, escarbando con sus pezuñas en la tierra y levantando polvo con sus dos cuernos, causará numerosos males al reptil de piel oscura, que al arrastrarse hará un surco con sus escamas.
Y a continuación el mismo morirá.
Tras él llegará de nuevo otro ciervo de hermoso cuernos, hambriento, que irá por los montes ansioso de llenar su vientre de animales venenosos; entonces vendrá, enviado por el sol. Un león terrible y temible, con aliento de abundantes llamas.
Entonces en verdad, con grande e impúdica audacia, este a su vez matará al ciervo veloz de hermosa cornamenta, a la enorme fiera venenosa y temible, que continuos silbidos lanza, y al macho cabrío, de oblicuo caminar, y la gloria lo acompañará.
El sano, incólume, inaccesible, reinará sobre los romanos y los persas perderán su poderío.
Mas ahora, Soberano rey del mundo, Dios, haz cesar el canto de mis versos.

Libro XIV (fragmento)
Hombres, ¿Por qué en vano, como si fuerais inmortales, a pesar de la brevedad de vuestro poderío, tenéis sentimiento en exceso altivos, y todos queréis reinar sobre los mortales, sin comprender que Dios mismo aborrece el afán de dominio […].
Prefiriendo todos los mantos de purpúreo tejido, y no ansían más que guerras, lamentos y matanzas.
Breve destino les dará Dios inmortal, que en el éter habita:  los aniquilará y en distintos lugares los matará […].
Y luego con el paso circular de largos años habrá épocas de gran calma; mas luego tendrá de nuevo Egipto una segunda guerra, y habrá una batalla naval, pero no conseguirán la victoria.
¡Desdichados! Se producirá la muerte de la insigne ciudad, y el despojo de las guerras tendrá lugar no por largo tiempo.
Y entonces los hombres que comparten los limites de una gran extensión de tierra, huirán acobardados, y se llevarán a sus canoso padres; y de nuevo tendrán enfrentamientos con el hijo, y obtendrán una gran victoria; matarán a los judíos, hombres capaces de soportar la guerra […].
¡Ay, cuantos guerreros nadarán alrededor de las olas! Pues muchos yacerán  sobre las arenosas riberas; sus rubias cabezas caerán bajo los alados egipcios; entonces es cuando irán tras la sangre mortal  de los árabes.
Mas cuando los lobos se unan con juramentos de fidelidad a los perros en una isla rodeada por el mar, entonces tendrá lugar el levantamiento de torres, y los hombres habitarán la ciudad que mucho sufrió, pues ya no existirá el engañoso oro ni la plata, ni la posesión de la tierra ni la esclavitud llena de esfuerzos, sino que el  gozoso pueblo tendrá un solo amor y un solo modo de vida.
Todo será común e igual y única la luz de la vida.
En la tierra la maldad se hundirá en el mar divino.
Y entonces estará cerca la cosecha de los mortales: sobre ellos se extenderá la poderosa necesidad de que esto se cumpla.
Entonces no podrá decir ningún caminante al encontrarse con otro que alguna vez se extinguirá la raza de los mortales, aunque vayan pereciendo.
Y entonces el pueblo santo tendrá en su poder los cetros de toda la tierra, por todos los siglos junto con sus vigorosos padres.

Traducción  de Emilio Suárez de la Torre

8 comentarios:

  1. Hola, me gusto el articulo, no se donde podría yo encontrar completo estos textos, en la red figuran fragmentos y nada más, de antemano, muchas gracias

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  2. señor Sergio, muy feliz me siento, al encontrar, este sitio, sobre todo este fecundo texto, tal vez recreado en sus formas por las civilizaciones Judeas-Cristianas, pero de inestimable valor, para todos aquellos que están en la búsqueda insaciable de la verdad, tan peregrina y a la vez primordial. gracias.

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  3. Respuestas
    1. El texto de oraculos sibilinos judíos y cristianos de verdad se uso cómo propaganda.Es verdad lo que dices Sergio.Mucho gusto conocer otro latino de sangre hebrea y mi pregunta es ésta:¿Porque los cristianos plasmaron en sus escritos adivinación pagana si contradecía de sus creencias?

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  4. porque los fariseos, de hoy se comportan todavía
    como los perros que están en el pesebre de los bueyes,
    ni comen ,ni dejan comer a los bueyes,

    porque ello recibieron las llaves del conocimiento
    y las han escondidos,
    ni entran ellos, ni dejan entrar a los que van entrando

    que sean publicados todos los textos "YA"

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  5. este versículo lo cite del evangelio de Tomas y parece mentira que todavía se siguen escondiendo los descubrimientos de qunram

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  6. No son falseados por los cristianos, los oraculos sibilinos son documentos legitimos , que hacen rabiar a los apestosos « ateos » ateas

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    1. Siii !! Tienes toda la razon , el Señor , tambien se comunico con la humanidad , por los paganos - Así Es -

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