sábado, 1 de mayo de 2010

MITOLOGIA -LOS DOCE HIJOS DE LA TIERRA Y EL CIELO-


















MITOLOGIA
Los doce hijos de la Tierra y el Cielo

Unida a Urano (Caelus) por la fuerza de Eros (Amor), Gaia (Tellus) tuvo inicialmente doce hijos: seis varones y seis mujeres, los Titanes y las Titanias. Son fuerzas violentas que pueblan el mundo e inician larga y penosa historia, afirma Hesiodo.
Algunos se destacaron por su poder; otros se destacaron por sus trágicas peripecias.
Poderosa es Temis, el Orden establecido, la Justicia, la Ley, voluntad de los dioses y equilibrio perpetuo del Mundo.
Lo es Mnemosine, la memoria universal, el recuerdo que conserva tanto los monumentos como el alma de los hombres.
Lo es Tetis, alma femenina del Mar, que, unida a su hermano, titán de nombre Océano, engendra tres mil hijos: todos los ríos del mundo.
Lo es Hisperión, el “alto”, o “el que viaja por lo alto”, el Fuego Astral, esposo de la tímida Febe, padre de Helios, el Sol; de Selene, la Luna; de Heos o Eos, la Aurora.
Trágico es Yapeto (Iapetós), quien, uniéndose a la oceánica Climene, engendró cuatro hijos infortunados: Atlas, el gigante condenado a sostener el mundo sobre sus hombros; Menecio, que más tarde osaría combatir contra Zeus (Júpiter), el señor de todos los dioses; Prometeo, que desafiaría el poder olímpico; y Epimeteo, que acompañaría a su hermano.
Trágico es también Cronos (Saturno), por su destino sin esperanza y los muchos trabajos que el futuro del mundo le reserva.
Porque él es el dios del Tiempo –que todo lo regula, todo lo comanda- y le toca crear un nuevo orden en los aires y en las cosas, Revolucionar constantemente la naturaleza. Alterar el escenario de la vida, quitando de él a su propio padre.
Cronos es insaciable. El Tiempo devora todo: seres, monumentos, destinos. Sin piedad. Sin apego a lo pasado. Lo que importa es construir el futuro.
Solo Mnemosine se opone a Cronos, preservando, dentro de lo posible, la lúcida materia sobre la que reina: la memoria.
Pero Cronos vence siempre. Y continúa sin miedo su implacable cabalgata.

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