sábado, 26 de diciembre de 2009

MITOLOGIA CANANEA -LEYENDA DEL REY KERET-

MITOLOGIA CANANEA
Leyenda del rey Keret o Kirta


Como el poema de Aqhat, la leyenda de Keret pertenece al género épico. Se trata de un mito heroico, comparable en algun sentido a los poemas homéricos. Son muy diversas las interpretaciones que se han dado sobre la historia de un rey sin mujer ni hijos, de su viaje y posterior matrimonio con una princesa extranjera, de su enfermedad y recuperación gracias a la intervención de Ilu. Junto a interpretaciones históricas (origen en el sur fenicio, por ejemplo) o sociales (el matrimonio de Keret reflejo de una simbiosis semítico-hurrita en el Norte de Siria), se ofrecen otras más probables. La interpretación mítico‑cultual ve en la historia una variante referida a un rey del drama que opone la vida a la muerte (el mito de Baal sería la versión divina de este mismo drama). La elección por Ilu de la mansión de Keret parece dar al mito un cierto carácter de mito dinástico. Por lo que toca a paralelos bíblicos posibles, cfr. Job 1,13-19 (infortunio); Gen 28,10-17 (sueño de Jacob); 1 Re 3,4-15 (sueño de Salomón); 2 Sam 15,1-6 (revuelta de Absalom).

Traducción de G. Del Olmo Lete, Mitos y leyendas de Canaán según la tradición de Ugarit, Madrid 1981.

(Comienza la narración con una serie de catástrofes que ha privado a Keret de su mujer y de sus hijos):

El infortunio de Kirta

La familia [de Kirta] quedó destruida, / la casa del rey pereció, del que tenía siete hermanos, / ocho hijos de una (misma) madre. Kirta en su estirpe quedó arruinado / Kirta quedó minado en su solar. Esposa legítima es cierto que adquirió, / una consorte legal, / mujer desposó, pero se (le) fue. Parentela materna tuvo, / (pero) un tercio murió en la lozanía, un cuarto de enfermedad / un quinto se lo cosechó Paspu un sexto del Prócer Yammu / y su séptima parte, ya ves, por Salhu fue abatida. Contempló que en su estirpre Kirta, / contempló que en su estirpe quedó arruinado, / completamente minado en su mansión. En su totalidad la familia sí pereció / y en su integridad la sucesión.

El sueño sagrado

Entró en su cámara a llorar, / repitiendo sus quejas, (y) derramó lágrimas. Corrían sus lágrimas / como siclos al suelo / como pesas de a cinco sobre el lecho. En su llanto quedó adormecido, / en su lloro tuvo un desvanecimiento; el sueño le venció y se acostó, / el desvanecimiento, y se acurrucó.

Teofanía y diálogo

Y en su sueño Ilu descendió, / en su visión el Padre del hombre. Y se acercó preguntando a Kirta: / "¿Qué (tiene) Kirta, que llora, / que gime el Apuesto servidor de Ilu?
¿Es que desea la realeza del Toro, su padre, / o un poder como el del Padre del hombre? ....... [Coge plata y oro amarillo], / [una parte de su suelo con siervos a perpetuidad], [aurigas de carro] / [de la reserva de esclavos"]. [[Y respondió Kirta, el Magnífico], / el Apuesto, servidor de Ilu] ["¿Para qué quiero yo plata y oro amarillo[. / una parte de su suelo [con siervos] a perpetuidad, aurigas de carros / de la reserva de esclavos? [Concédeme] que consiga procrear hijos, / [dame] que pueda multiplicar [la parentela".

El oráculo - plan de acción

Ilu da instrucciones a Kirta: deberá cumplir una serie de ritos religiosos, atender a su avituallamiento y preparar un poderoso ejército, con el que alcanzará la ciudad de Udumu tras siete días de marcha; deberá intimidar al rey Pabilu y rechazar de éste todo don de oro y plata con tal de obtener por esposa a su hija, de la que tendrá la tan deseada descendencia. Kirta lleva a cabo la empresa según las instrucciones recibidas. Llegan los emisarios de Pabilu, ofreciéndole regalos preciosos.

"Mensaje [del rey Pabilu]:
Coge plata y oro [amarillo], / [una parte de su suelo] con siervos a perpetuidad,
[aurigas de carros] / de la reserva [de esclavos]. Coge, Kirta, víctimas pacíficas en abundancia; no [asedies] a Udumu, la Grande, / a [Udumu], la Potente, pues Udumu es un don de Ilu, / un presente del Padre del hombre. Aléjate, Rey, de mi casa / márchate, Kirta, de mi mansión". Respondió Kirta, el Magnífico:
"¿Para qué quiero yo plata y oro amarillo, / una parte de su suelo con siervos a perpetuidad, aurigas de carros / de la reserva de esclavos? Más bien, lo que hay en mi casa me darás: dame a la joven Hurrayu, / la más graciosa de la estirpe de tu primogénito, cuya gracia es como la de `Anatu, / como la belleza de `Attartu su belleza; cuyas niñas de los ojos son gemas de lapislázuli, / sus pupilas panteras de alabastro; la que en mi sueño Ilu me otorgó, / en mi visión el Padre del hombre; y engendre ella progenie a Kirta, / un príncipe al siervo de Ilu." Los mensajeros partieron sin detenerse, / dirigieron entonces el rostro / hacia el rey Pabilu. Alzaron su voz y gritaron: / Mensaje de Kirta, el Magnífico,/ palabra del Apuesto, servidor de Ilu

Hurray le es entregada por esposa y, con la bendición de los dioses, la profecía se cumple: da a luz a sus hijos. Pero, posiblemente a consecuencia del incumplimiento de un voto anterior por parte de Keret o de Hurray, el rey cae gravemente enfermo; la sequía reina y los campesinos suspiran por la lluvia

"¡Vertiendo óleo (de paz en) los surcos (?), / recorred [con la vista (?)] la tierra y los cielos! ¡Volveos hacia los extremos de la tierra, / hacia los confines de las praderas mirad!
¡(Venga) a la tierra la lluvia de Ba`lu, / y al campo la lluvia del Altísimo!
¡Una delicia es para la tierra la lluvia de Ba`lu, / y para el campo la lluvia del Altísimo! ¡Una delicia es para el trino en el surco, / en la arada (es) como un perfume, sobre el otero es como una diadema (?)! Alzaron sus cabezas los labriegos, / hacia arriba los que cuidan el trigo,
(pues) el grano se había acabado en sus depósitos, se había acabado el vino en sus odres, / se había acabado el aceite en sus tinajas.

Los dioses no son capaces de curar a Kirta e Ilu decide intervenir dando poderes para ello a la diosa Sa`tiqatu

"¡Môtu, seas derrotado; / tú, Sa`tiqatu, venga, vence!". Y se fue Sa`tiqatu, / en la casa de Kirta hizo su ingreso; llorando se dirigió y entró, / sollozando penetró dentro. De la ciudad espantó a Môtu (?), / de la villa auyentó al Enemigo; Con una vara golpeó abriendo brecha / y exterminando/desapareció la enfermedad de su cabeza; y repetidamente le lavó del sudor, / le abrió el apetito de comer / la gana de alimentarse. Môtu, así, fue derrotado, / Sa`tiqatu, pues, venció. Y ordenó Kirta el Magnífico, / alzó su voz y exclamó: "Escucha, ¡oh joven Hurrayu!, / sacrifica un cordero, que voy a comer, / una res sacrificial que voy a alimentarme". Escuchó la joven Hurraryu, / sacrificó un cordero y comió, / una res sacrificial y se alimentó. Pasó un día y otro, / se sentó Kirta en su trono, se sentó en su trono real, / en el diván, el solio de su poder.
El poema acaba con la insurrección de Yassibu, hijo de Kirta, que intenta destronar a su padre, y con la maldición de éste por Kirta

Respondió Kirta, el Magnífico: "¡Que rompa Hôranu, ¡oh hijo!, / que rompa Hôranu tu cabeza; / `Attartu, Nombre de Ba`lu, tu cráneo! ¡Ojalá corras veloz al término de tus años, / por tu codicia, sí, seas humillado!.

El escriba fue Ilimilku, Inspector.

***

Job 1,13-19 (infortunio)
13 Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito,
14 y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos,
15 y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia.
16 Aún estaba éste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia.
17 Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para darte la noticia.
18 Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito;
19 y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia.

Gen 28,10-17 (sueño de Jacob)
10 Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán.
11 Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar.
12 Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.
13 Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.
14 Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.
15 He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.
16 Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.
17 Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.
1 Re 3,4-15 (sueño de Salomón)
4 E iba el rey a Gabaón, porque aquél era el lugar alto principal, y sacrificaba allí; mil holocaustos sacrificaba Salomón sobre aquel altar.
5 Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé.
6 Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día.
7 Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir.
8 Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud.
9 Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?
10 Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto.
11 Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oir juicio,
12 he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú.
13 Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días.
14 Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días.
15 Cuando Salomón despertó, vio que era sueño; y vino a Jerusalén, y se presentó delante del arca del pacto de Jehová, y sacrificó holocaustos y ofreció sacrificios de paz, e hizo también banquete a todos sus siervos.

2 Sam 15,1-6 (revuelta de Absalom).
1 Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él.
2 Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel.
3 Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.
4 Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!
5 Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba.
6 De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.

2 comentarios:

  1. Resulta sumamente interesante los paralelismos entre la mitología "cananea" y algunos de los relatos biblícos veterotestamentarios. No puedo dejar de preguntarme si los judíos no son, en definitiva, una mera evolución divergente de la misma cultura.

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    1. El judaismo es la hermoza brisa que inunda todos los campos del saber, es el elixir de larga vida de los antiguos alquimistas,es Dios hecho poesia, verdad y amor, verdadera, autentica,enseñanza para salir del tartaro de nuestra profunda ignoracia mental, vivimos en un infierno sino nos adentramos a esta extraordinaria cultura, que debe derramarse sobre todos los pueblos del mundo 7000 millones de judios, tenemos que ser. lo demas es fuego fatuo Aberastain

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